La batalla de los Arapiles / Benito Pérez Galdós

 

en torno a La batalla de Los Arapiles / Benito Pérez Galdós en Wikipedia

 

texto de La batalla de Los Arapiles / Benito Pérez Galdós en Cervantes Virtual

 

en torno a La batalla de Los Arapiles / Benito Pérez Galdós en Ministerio de Cultura

 

Los Arapiles: Testigos de una victoria en Salamanca Emoción

 

Arapiles: La batalla que cambió el rumbo de un continente en ABC

 

Francisco Sánchez, el cojo de Arapiles en 1808/1814

 

La historia hecha novela: La batalla de Los Arapiles (1875), por Benito Pérez Galdós / Germán Gullón en Cervantes Virtual

 

 

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Anthony Burgess (1917-1993)

 

EL AUTOR

datos biográficos sobre Anthony Burgess en Wikipedia

Anthony Burgess: la ultraviolencia salvó al escritor católico más pecador del siglo XX / Alberto Olmos en El Confidencial

Anthony Burgess y la muerte del alma / Juan Manuel Gutiérrez Vázquez en Consejo Mexicano de Investigación Educativa

Maestro de lingüistas: Anthony Burgess, lingüista aplicado / Xavier Laborda en Universidad de Murcia

 

SU OBRA

artículos de Anthony Burgess en El País

en torno a El reino de los réprobos / Anthony Burgess en Revista Cuenta y Razón

Aproximación a La naranja mecánica (A Clockwork Orange) / Luis Laborda Oribes en Universitat Autònoma de Barcelona

Análisis crítico de la traducción al castellano de A Clockwork Orange de Anthony Burgess / Isabel Pérez Palerm en Universitat Autònoma de Barcelona

¿Futuro imperfecto? Distopía y arquitectura moderna en La Naranja Mecánica de Stanley Kubrick / Francisco García Gómez en Revistas Científicas Complutenses

 

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Juan Martín el Empecinado / Benito Pérez Galdós

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en torno a la figura histórica de Juan Martín Díez, el Empecinado en Guerra de la Independencia

 

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texto de Juan Martín el Empecinado / Benito Pérez Galdós en Cervantes Virtual

 

reseña en torno a Juan Martín el Empecinado / Benito Pérez Galdós en Negro sobre blanco

reseña en torno a Juan Martín el Empecinado / Benito Pérez Galdós en La Mirada Histórica

reseña en torno a Juan Martín el Empecinado / Benito Pérez Galdós en De Camino a la Libertad

 

Homenaje a Juan Martín, el Empecinado / Manuel Peinado Lorca en Universidad de Alcalá

 

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Dylan Thomas (1914-1953)

Dylan Thomas

 

 

EL AUTOR

datos biográficos de Dylan Thomas en Wikipedia

Dylan Thomas, leyenda y exceso / Carlos Fresneda en El Mundo

Dylan Thomas: la bestia, el ángel y el loco / Alberto Gordo en El Cultural

Dylan Thomas, el poeta del rock & roll en ABC

Dylan Thomas

 

SU OBRA

poemas de Dylan Thomas en A Media Voz

Dos poemas de Dylan Thomas en Revista de la Universidad de México

Dos textos de Dylan Thomas en Biblioteca Virtual

La poesía de Dylan Thomas: estudio de temas y técnicas poéticas / Elena López Torres en Revistas UNED

La construcción de la imagen en la poesía de Dylan Thomas / Marina Maggi en Revista Saga

Traducir a Dylan Thomas / Niall Binss en Revista DLL

 

 

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15 de febrero de 2017: Lawrence Durrell

Reunidxs: Mariajosé, Consuelo, Toñi, Rufino, Isabel, Eva, Eugenio, Luis, Pilar, Lali, Mercedes, Valentín y Maite.

Isabel abre la sesión leyendo los datos biográficos publicados en la web «El poder de la palabra», donde se empieza etiquetando al autor como “novelista y poeta británico”, a lo que Marijose señala que esto es un error porque Durrell, según varias fuentes, nunca tuvo la nacionalidad británica; pero Eva comenta que la India, donde nació, pertenecía en aquel momento a Gran Bretaña y por ello se le puede considerar «británico», y Luis advierte entonces que no debemos confundir a Lawrence con su hermano Gerald, que también tiene una cierta celebridad literaria aunque sus inquietudes pertenezcan al mundo de la ciencia, ya que en sus libros muestra el comportamiento de los animales humanizándolo y haciéndolo así comprensible al lector de cualquier edad, a lo que Pilar añade que Gerald fue biólogo. Isabel continúa con la lectura de la reseña biográfica sobre Lawrence Durrell y menciona que desde temprana edad escribía poesía y novelas, entre las cuales la primera en destacar fue El cuaderno negro, escrita sobre su experiencia en París e influida por la lectura del Trópico de cáncer de Henry Miller; Isabel añade que el autor realizó actividades diplomáticas en diversos lugares, como Grecia o Egipto, a lo que Luis recuerda que Durrell no era un diplomático, sino agregado cultural y de prensa, y su labor fue periodística. Sobre la tetralogía que le ha dado celebridad, Cuarteto de Alejandría, Isabel menciona que fue publicada entre 1957 y 1960, y que la trama se desarrolla en diversas intrigas, tanto amorosas como políticas, estructuradas bajo la evocación de la ciudad de Alejandría durante las épocas limítrofes de la Segunda Guerra Mundial; resalta que su originalidad reside en tratar desde puntos de vista distintos, los mismos acontecimientos. Finalmente, añade que el autor también escribió ensayos en torno a sus viajes, describiendo la vida contemporánea en las islas mediterráneas de Corfú y Chipre, por ejemplo.

Rufino lee fragmentos de un artículo publicado en La Vanguardia y disponible en su hemeroteca virtual, titulado «La tortuosa vida de un genio», firmado por Teresa Amiguet; cuenta que a los doce años de edad, el autor fue enviado por sus padres a Londres con el objeto de que estudiara en Cambridge, pero él terminó escribiendo poemas en las mesas de los garitos adonde iba a escuchar jazz. Menciona que Durrell sedujo a una hija suya por culpa de lo cual ésta se suicidó, a lo Lali señala que el incesto no parece hacerse demostrado. Rufino también menciona un comentario de la autora del texto que está leyendo, sobre la descripción que del autor hace su hermano Gerald en Mi familia y otros animales, donde éste plasmó las vivencias de los Durrell en Corfú; respecto a la obra de Lawrence Cuarteto de Alejandría, el texto indica que la autora del mismo leyó la obra durante su adolescencia y la considera un fértil cultivo para la comprensión de los sentimientos humanos y el amor, desde una perspectiva poco convencional, añadiendo que Durrell trató el tema con el aporte científico de la Teoría de la Relatividad, usando ésta como inspiración técnica para la escritura; también llama al amor “jeroglífico”, pues consistiría en un desciframiento constante. Por último, Rufino indica que la familia del autor fueron colonos de clase media: su padre ingeniero de ferrocarriles y su madre de ascendencia irlandesa.

Mariajosé ha leído un artículo en la web «Opera Mundi» donde se califica al autor de “apóstol  del sexo promiscuo”, y a través del texto del mismo comunica que el primer título conocido de Durrel es una novela de tintes autobiográficos llamada Pied Piper of Lover, que su niñez la pasó entre la India natal y la Inglaterra académica y que la vida en Corfú, que compartió con Nancy Hodgkin, le acercó una copia clandestina del Trópico de Cáncer de Henry Miller cuya lectura daría un rumbo más acertado a su singladura literaria. Menciona el sexo como receta contra el aburrimiento y señala que en 1937, ya en París, tuvo contacto con Anais Nin -de quien resalta sus Diarios- y con el propio Miller, con quien el autor mantuvo una fértil correspondencia; también llama su atención la amistad que le unió al poeta inglés T. S. Eliot, que ejerció tareas editoriales para Durrell en Londres, y a quien debe, según indica Luis, la expresión «tierra baldía» que tanta fortuna ha deparado a aquél. Mariajosé lee también que Durrell se sintió un refugiado del clima griego, que se hizo cargo de su hija tras la separación conyugal y que la escritura del Cuarteto de Alejandría la llevó a cabo en Francia, cuando ya se encontraba en compañía de su tercera esposa. Por último, indica que Henry Miller lo llamó “genio amargado”.

Toñi ha leído Justine, la primera de las novelas que componen el Cuarteto de Alejandría, y le ha gustado: dice que es una lectura agradable y sorprendente. Destaca las descripciones que hace el autor del entorno natural, tanto de la ciudad como de la playa, resaltando la imagen de las dunas y la mezcla de culturas y razas; al respecto señala Luis que Alejandría en aquella época era una ciudad como Tánger, libre de controles, y Lali añade que también la Casablanca de su infancia fue zona franca, como mostró el cine. Toñi habla del argumento y define la novela como un “jaleo de amoríos”, donde hay constante cabida para la sensualidad y el erotismo; resalta entre los incidentes de la trama cuando a Nessim, el marido de Justine, le comunica Melissa, rival de aquélla en el corazón del narrador, que su esposa le es infiel; entonces él pregunta a la confidente cuánto dinero quiere a cambio de su silencio.

Lali también acaba de leer Justine (comenta Luis que ésta es la mejor obra del Cuarteto: al menos la más inspirada, cuya trama se desarrolla con mayor fluidez, frescura y elegancia) y tiene la impresión de que ya la había leído antes, pues algunos pasajes le han sonado familiares; destaca la escena cuando Nessim y el narrador acuden a rescatar a Justine de un burdel donde se prostiuye a niñas. Señala que el ambiente literario y biográfico de Durrell le ha evocado a los escritores estadounidenses de los siglos diecinueve y veinte, a quienes ella llama “borrachines“, y pone como ejemplo a Scott Fitzgerald; al hilo pregunta Eugenio si la prosa del autor no le ha recordado también a Proust, pues a él le ha parecido que Durrell, a la hora de afrontar las emociones, parece más francés que inglés; Mercedes comenta que ella ha leído sobre las similitudes entre Proust y Durrell, y que también se compara al autor con Joyce, a lo que Eugenio cree que quizá se pueda hallar un parecido entre ambos por el tratamiento del espacio, al que dan importancia superior a la perspectiva temporal, pero en ningún momento él ha sentido reminiscencias del irlandés. Entonces Luis, siguiendo con referencias intertextuales, recuerda la admiración de Durrell por Cavafis, el poeta alejandrino de cultura musulmana pero ascendencia occidental (su padre era un griego comerciante), de quien Eugenio dice que es abundantemente citado por el autor en Justine, llamándolo “viejo poeta” y, que él recuerde, nunca mentándolo por su nombre; a continuación Mariajosé recuerda que Cavafis recibió el Premio Nobel. Lali recupera la palabra para insistir en que Durrell rompió moldes, al igual que el propio Joyce o el checo Kafka, ya que el Cuarteto de Alejandría está compuesta de cuatro novelas independientes en torno a la misma historia, pero desde diversos puntos de vista (apunta Eugenio que las tres primeras cuentan la misma historia, pero la cuarta, Clea, es la continuación de las anteriores), con el objeto de intentar aproximarse algo más al conocimiento de la naturaleza humana, a la cual el autor califica de “inasible”; quiere entonces Lali rescatar sinónimos de este adjetivo, entre los que Mariajosé dice inabarcable, Luis incomprensible y Rufino ofrece una definición que busca en Internet y que dice que inasible lo es algo “por ser demasiado sutil”. Seguidamente, Lali habla de la descomposición de la sociedad europea durante el periodo de entreguerras, que es el escenario en que vive y escribe Durrell, y menciona el Quinteto de Avignon, su obra más ambiciosa, como intento por descubrir las claves de la confrontación entre Occidente y Oriente, y donde el autor investiga sobre la unión de los destinos con una “vívida prosa expresiva”; por último, nos informa de que tiene en casa un libro de viajes titulado Las islas griegas, edición ilustrada con fotos en blanco y negro y textos de Lawrence Durrell.

Eva llama la atención sobre el hecho de que Durrell sea un escritor del espacio, destacando los viajes que realizó en vida y los que plasmó en sus novelas; al hilo Mariajosé comenta que viajar es una práctica muy británica, y Lali recuerda el encanto que el Mediterráneo ha despertado en los artistas ingleses a partir del siglo XVIII. Eva añade que el tratamiento que da el autor en el Cuarteto de Alejandría a la historia, la idea que concibe y desarrolla en esta tetralogía, es impresionante, muy ambiciosa, aportando una visión innovadora y atrevida sobre temas que algunos escritores tratan de soslayo y muy pocos se deciden a expresar abiertamente, a lo que Rufino señala que más bien habría que decir que muy pocos se deciden a divulgarlo, porque realmente cuando se escribe, se escribe sobre cualquier asunto y se le da el tratamiento que se quiere, pudiendo quedar lo hecho en la intimidad del autor. Finalmente, Eva indica que Durrell trató de repetir en el Quinteto de Avignon la complejidad formal de su obra más célebre, pero lo hizo sin éxito, a lo que Eugenio señala que quizá ese intento le salió bien y quedó satisfecho, pero aún la crítica y los lectores no lo hemos descubierto.

Luis subraya que Durrel fue un buen escritor que recibió la herencia de Proust, Musil y Kafka, entre otros, aunque no llegó a alcanzar la grandeza de éstos; señala que la novela moderna se ha construido sobre tres pilares decimonónicos que son las obras fecundas de Dostoievski, Dickens y Balzac, de la misma manera que éstos consolidaron en la novela burguesa la vía abierta por Cervantes, y añade que en el periodo entre las dos guerras mundiales del siglo XX, fue Kafka el más influente, y el que más ha crecido en la segunda mitad del siglo pasado y comienzos de éste, a lo que Eugenio recuerda la deuda de Eduardo Mendoza con el escritor checo, y Luis menciona del barcelonés La verdad sobre el Caso Savolta. A continuación recuerda la atracción que ejerció Henry Miller sobre Durrell, que Mariajosé llama “amistad íntima” y Luis recalca como lío amoroso donde la clave es Anais Nin, de cuya obra destaca los diarios entre los cuales la autora de origen español narró detalles del incesto con su padre, que Luis define como escabrosos aunque añade que no hay que rechazar la literatura por su contenido, ya que la lectura de cualquier tema no implica la asunción de lo leído; pone como ejemplo a Sade. Finalmente menciona El cuaderno negro (del que dice Isabel que no pudo editarse en Inglaterra hasta treinta años después de escrito, dado la moral victoriana aún imperante antes de la Segunda Guerra Mundial) y nombra a Alma Mahler y Lou Andreas-Salomé como mujeres destacadas de la época, que también lograron socavar la moralidad trasnochada.

Eugenio ha leído Justine y señala que le ha gustado mucho, que es de lo mejor que ha leído últimamente de los autores de nuestra tertulia, añadiendo que conocía a Durrell gracias a la obra de su hermano pequeño, quien transmitió una cómica imagen del autor en su estancia en Corfú, a través la mencionada Mi familia y otros animales. Le ha resultado burda la crítica que se ha vertido contra Durrell por haber sido malísimo con sus mujeres, y sobre todo le parece prudente no manifestarse acerca de la seducción de su hija, aunque comenta que sea cual sea la vida privada de un escritor, según biógrafos, críticos e intérpretes, lo que como lectores llegaremos a conocer de ellos sólo será su obra, y el prestigio académico de muchos suele ser poco digno de confianza. Eugenio destaca que Durrell pretende hacer literatura en base a su experiencia personal, pero buscando nuevas formas y, sobre todo, tratando de construir la novela con aplicación de los principios de la Cábala y otros conocimientos gnósticos, tal y como se muestra en el contenido del Cuarteto y evidenció en la estructura del Quinteto; en este sentido, lo que subraya de la perspectiva ficcional de Durrell es la importancia del espacio a la hora de desarrollar la narración, marginando la prevalencia del orden cronológico propio de la novela del diecinueve, aún dominante en la época del autor y aun en nuestros días, como demuestra la literatura de consumo; también cree Eugenio que en Durrell hay un escritor sincero, en contraste con la falta de sinceridad que precisamente reprochaba hace un par de sesiones a William Golding. Por último, Eugenio lee un par de fragmentos de Justine: en el primero se hace una breve apología del hombre promiscuo, en boca del personaje más vividor de la novela (“el del parche en el ojo”, recuerda Toñi), como ser completamente impotente ante el influjo de un rostro femenino, y en la segunda el autor cita a Tolstoi: la impresión que éste llevó ante los niños y niñas que encontró en las escuelas destinadas a las clases empobrecidas de su tiempo.

Mercedes reitera que Durrell nunca tuvo la ciudadanía británica, a lo que Luis insiste en que este dato no se sabe a ciencia cierta; entonces Mercedes recuerda que el autor no quiso tener ninguna relación con la metrópoli de la Commonwealth, y establece una comparación entre Inglaterra y el Mediterráneo o la India, su tierra natal, a lo que Luis recuerda que T. S. Eliot tomó “tierra baldía” -término con que tituló su poema más conocido- de lo que a Durrell le parecía Inglaterra, y que la vida espiritual de la religión hindú, para alguien con inquietudes como él, es mucho más atractiva que la del anglicanismo. Mercedes comenta que ha estado ojeando Limones amargos, la obra que el autor basó en su experiencia en Chipre a comienzos de los años cincuenta, y de cuyo título argumenta Consuelo que compara el exprimir limones con la miseria que sufren los refugiados; Mercedes añade que en la época en que Durrell estuvo en esta isla, el lugar estaba en plena ebullición independentista, a lo que Luis recuerda que Chipre aún no es independiente, ya que se encuentra ocupada a partes iguales por Grecia y Turquía; Rufino hace mención entonces al arzobispo Makarios III, muy popular en aquellos momentos.

Pilar lee algunos pasajes del texto de Teresa Amiguet sobre el autor y destaca que fuera un hombre torturado, con hondo desequilibrio interior y, según palabras a él mismo atribuidas, “náusea de su propia obra”; también subraya que la obra de Durrell pueda servir para “angustiar a los bienaventurados”, y comenta que posiblemente Durrell no haya logrado la comprensión de la crítica.

Consuelo cuenta que ha leído Clea, la última de las novelas que forman el Cuarteto de Alejandría, y que la historia parte de cuando el narrador principal regresa con la hija de Melissa a Alejandría; comenta que una vez allí aparca a la niña en el puerto y no se vuelve a saber de ella, a lo que Luis recuerda que esto puede haber sido un sencillo recurso literario, pero también podría tratarse de un descuido del autor, como el que cometió Cervantes en la primera parte del Quijote con el asno que le roban a Sancho. Consuelo confiesa que le ha costado conectar con la trama porque el autor da por hecho que quien lea Clea ya ha leído las anteriores, en las que todos los personajes que van saliendo han sido presentados, pero finalmente ha disfrutado de la lectura. Destaca las descripciones, de paisajes y de la belleza humana, y evoca la Alejandría de aquel momento como una urbe ecléctica donde las razas y culturas se mezclan y conviven. Acerca de la forma de expresión, dice que Durrell no usa un lenguaje obsceno sino, al contrario, es muy poético, y le han gustado especialmente las explicaciones que da sobre la vida sentimental, además de la exposición que hace de los ritos y del santoral. Respecto a la versión cinematográfica de Justine (de la que dice Isabel que fue dirigida en 1969 por George Cukor), Consuelo ha leído en Internet que el papel femenino principal tuvo varias candidatas, pero ninguna actriz parecía idónea; por otro lado, también se ha dicho que esta película simplificó tanto la novela que el resultado fue más bien un melodrama sin repercusión. Consuelo añade, finalmente, que dada la descripción que hace Durrell de las personas, tampoco ella entiende que fuera un hombre cruel con las mujeres, a lo que Toñi evoca la escena en que Justine narra su violación.

 

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Cádiz / Benito Pérez Galdós

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comentarios sobre Cádiz / Benito Pérez Galdós en Quélibroleo

Las Cortes de Galdós / José M. Cuenca Toribio y Soledad Miranda en Cervantes Virtual

[Galdós en su salsa] Hoy, con Cádiz / Harendt en PaperBlog

Para que verdaderamente viva La Pepa. Una lectura de Cádiz de Benito Pérez Galdós en La Novela Antihistórica

Reflexiones acerca del Cádiz de Benito Pérez Galdós como novela histórica / Miguel Soler Gallo en Tonos

 

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8 de febrero de 2017: Gerona / Benito Pérez Galdós

Reunidxs: Isabel, Eva, Carmelo, Luis, Eugenio, Mercedes, Consuelo, Pilar, Toñi, Valentín, Mariajosé, Benita y Lali.

Mariajosé abre la sesión leyendo un texto donde ha escrito sus impresiones sobre la lectura de esta séptima novela de la primera serie de los Episodios Nacionales de Galdós; señala que en ella Gabriel ha dejado de ser el protagonista principal para pasar a un segundo plano como oyente de la historia que cuenta su amigo Andrés, a quien escucha relatar las vicisitudes de la estancia de éste en la capital catalana que da título al libro, durante el duro asedio a que acaba de ser sometida por el ejército francés; la narración de Andrés es recibida por Gabriel después de que él haga lo propio con el relato sobre su estancia en Zaragoza que fue motivo de la anterior entrega, durante el viaje en que ambos van camino de Cádiz, huyendo de las fuerzas invasoras. Mariajosé recuerda que el acontecimiento que sirve de excusa fue el segundo sitio de Gerona por las tropas napoleónicas, producido tras la derrota que éstas sufrieron en Bailén, y el argumento se desarrolla entre la historia personal de Andrés y las horribles consecuencias que sufren los habitantes de la ciudad sitiada, cuya defensa se encuentra liderada por el general Álvarez de Castro, de quien evoca Mercedes su homenaje en el nombre de una glorieta madrileña. En torno al drama provocado por el cerco, Mariajosé destaca la hambruna que sufre la población, donde hay quienes llegan a plantearse la antropofagia, toman sopas hechas de la cocción de cuero y comen libros (en sentido no figurado); también hay anécdotas con la plaga de ratas, que en un momento dado llegan a pelearse entre ellas, batalla que narra Galdós y en la cual la rata más gorda con la que nadie puede recibe el nombre de Napoleón. Esta escena encantó a nuestra compañera, quien lamenta sin embargo que en la novela el autor se aleje de la historia entre Gabriel e Inés, aunque, al contrario que en anteriores novelas, haya componentes más humanos que bélicos; entonces cuenta Mariajosé la historia de un médico que se está volviendo loco por la enfermedad de su hija, a quien obviamente no puede dar de comer como debería, y empieza a acechar a algunos vecinos con intención de matarlos para conseguir alimento. Por último, indica que los sitiados se rinden cuando Álvarez de Castro cae enfermo, a lo que Luis añade que éste fue un militar de los más importantes de la época.

Carmelo indica que la ciudad de Gerona ha sido sitiada muchas veces a lo largo de la Historia, que él sepa hasta once, dos de ellas por los franceses; el periodo histórico en que Gerona ha sufrido más asedio fue durante la Guerra de Sucesión. Al hilo, pregunta Lali si los sucesos que narra la novela que tratamos la hacen tan interesante, a lo que Mariajosé recuerda que la mayor parte son terribles y Toñi replica que en la narración de Zaragoza todo es aún más terrible, a lo que recuerda Carmelo que de la huella de la batalla en la capital aragonesa aún quedan marcas en calles y edificios. Entonces pregunta Mercedes si cambiará el tono de los hechos en la segunda serie de los Episodios Nacionales, a cuya lectura nos estamos acercando, y Luis recuerda que Araceli desaparece de escena, y que otros personajes que apenas han aparecido hasta ahora comienzan a tomar protagonismo, añadiendo que éste es uno de los encantos de la saga histórica de Galdós, pues en cada episodio se solapan personajes dando mayor interés a la trama.

Eva se presenta al resto del grupo en su primer día con nosotrxs y a continuación comenta que lo que más le ha llamado la atención de lo leído es la crítica a la lucha contra Napoleón que ha descubierto en la narración, desde la actuación desordenada de los guerrilleros hasta la migración de mujeres hacia Andalucía; Mercedes observa que, en todas las novelas de la serie, el autor hace crítica del desenvolvimiento del gobierno en esta crisis; tras ello, Lali indica que sería una crítica relatada y Mariajosé subraya que no es una crítica explícita, a lo que Luis recuerda que los liberales se trasladaron a la Isla de León donde fundaron las Cortes de Cádiz, y que el problema de la lucha española es que se libró en vano contra Napoleón, ya que las victorias de éste eran aplaudidas por el Rey Felón en el exilio, mientras los afrancesados tenían a un Pepe Botella poco popular y, por cierto, bastante abstemio, que se encargó de asear y modernizar cuanto pudo la capital, siendo también conocido, señala Carmelo, bajo el apelativo del “rey plazuelas” por las muchas que mandó construir. Luis recuerda no obstante el heroísmo de la lucha popular contra los invasores, y señala entre otras la figura del Empecinado, destacando que los ataques guerrilleros lograban la conquista de montura y víveres, incursiones esporádicas que cosecharon tanto éxito que un siglo más tarde, tras la Guerra Civil, espeañoles dieron conferencias en la Moscú soviética sobre la guerra de guerrillas que sirvieron, por ejemplo, en la defensa de Vietnam, del mismo modo que fueron la base táctica para las incursiones de los Marines, que invaden tierra desde la costa. Eva retoma el asunto que tratamos y comenta que el rey español se dejó engañar a la hora de ser invadido el territorio, a lo que Luis recuerda que Fernando VII, tras el golpe de Riego en 1820 que lo desplazó del poder despótico, consiguió recuperarlo tres años después gracias al apoyo de los célebres cien mil hijos de San Luis que atravesaron los Pirineos para devolverle la corona, inaugurando una época de represión y tiranía llamada Década Ominosa, y dio origen a la Calle del Humilladero en Madrid, llamada así por los padecimientos del reo en su camino hacia el cadalso situado en la Plaza de la Cebada; en otro punto etimológico, Luis señala que al Empecinado se le llamaba así, no por ser muy cabezota, sino por lo moreno de su piel, comparada con el negro de la pecina; así ocurría también que a Beethoven, de la misma época, se le llamaba “el español” no por su mala leche, sino por su tez picada de viruelas, ya que ésta era una pandemia en nuestro país. Volviendo al Empecinado, Luis añade que la biografía que sobre su figura escribió Gregorio Marañón (El Empecinado visto por un inglés) es una obra de arte, así como la de Antonio Pérez y otros tantos textos del erudito médico que, comenta, descubrió la tumba de Enrique IV y escribió un importantísimo estudio sobre la impotencia de este rey castellano cuya paternidad por la Beltraneja dio origen a una guerra contra Portugal; Luis indica que Marañón describe las secreciones como si fueran verdaderas narraciones literarias, y ello evoca a Lali una anécdota de su infancia en Marruecos, cuando un adolescente del grupo de amigos cogió una profunda depresión que le empujó a encerrarse en su habitación y no comer sino la cal de las paredes; el chico fue llevaron por sus padres a Madrid a la consulta del doctor Marañón, y éste lo curó en una sola sesión de media hora que duró la conversación que con él sostuvo.

Consuelo comenta que hay que verse en la situación de un asedio para saber cómo reaccionaríamos nosotrxs, circunstancia excepcional que le ha parecido similar a la que vivían los niños en El señor de las moscas, del que hablamos la semana pasada. En torno a Gerona, Consuelo indica que el médico con aspiraciones caníbales persigue a una de las protagonistas, que se refugia en la casa abandonada de un canónigo, y al final se arrepiente de sus intentos homicidas y su hija termina recuperándose y convirtiéndose a su vez en su cuidadora; y acerca de la escena de la batalla entre ratas, recuerda que las ratas se enfrentaban entre ellas ante la escasez de recursos. Al hilo de todo ello, Carmelo señala que cuando hablamos de hambre nos referimos a ‘tener hambre’ y no a ‘pasarla’, por lo que no podemos saber cómo reaccionaríamos ante circunstancias de este tipo. Consuelo destaca la crueldad de la guerra y de sus daños colaterales, y a continuación entablamos debate sobre el problema del hambre en el mundo, acerca de lo que Lali opina que los recursos son abundantes pero mal gestionados, Eva recalca que la gente está buscando comida en la basura durante las guerras y posguerras y también en nuestra época de crisis, y Mercedes advierte la mucha comida que tiramos sin consumir, ante lo que varixs estamos de acuerdo en seguir flexibilizando nuestro respeto por las fechas de caducidad.

Pilar ha leído la novela y recuerda cuando el médico enajenado da para comer a su hija enferma verdadera porquería, pero pintándoselo bonito; también rememora la derrota española y la huida a Cádiz, a lo que Luis señala que en Bailén perdieron los franceses y se marchó el rey José, pero después volvieron a entrar en la Península. Carmelo indica que los franceses llegaron a invadir Portugal, con lo que Luis no se muestra de acuerdo: finalmente concluimos que la invasión francesa de Portugal se produjo unos años antes, estando Godoy en el gobierno, en la que se denominó Guerra de las Naranjas, y que afectó directamente al pueblo de los antepasados de Carmelo.

 

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