H. G. Wells (1866-1946)

 

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EL AUTOR

datos biográficos de H. G. Wells en Wikipedia

acerca de H. G. Wells en Mi biblioteca personal

Unamuno y H. G. Wells: pensamiento y literatura / Rafael Chabrán en Universidad de Salamanca

H. G. Wells: el padre de la ciencia ficción / Jorge González en Universitat de València

Otro mundo perdido, por H. G. Wells / Ignasi Franch en Diagonal

Sociedad Fabiana en Cunctatio

 

 

SU OBRA

en torno a La isla del doctor Moreau / H. G. Wells en CyB

en torno a La isla del doctor Moreau / H. G. Wells en Autores Católicos

en torno a El hombre invisible / H. G. Wells en Universidad de La Sabana

en torno a Miseria de los zapatos / H. G. Wells en Biblioteca Solidaria

¿Es posible viajar en el tiempo? / Gustavo E. Romero en Filosofía en la Red

¿Una Guerra para Acabar con Toda Guerra? en Visión

 

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Beatrix Potter (1866-1943)

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LA AUTORA

datos biográficos sobre Beatrix Potter en Wikipedia

en torno a Beatrix Potter en Imaginaria

Beatrix Potter, la joven que supo conectar con los animales y revolucionó la literatura infantil en 20 Minutos

En el corazón de Beatrix Potter / Javier Dale Becedóniz en Cajón de Sastre

Helen Beatrix Potter en Gredos Repositorio Documental

Del feminismo liberal al deconstructivismo anarquista / Rosana López Rodríguez en Razón y Revolución

 

SU OBRA

reseña acerca de Cuentos completos / Beatrix Potter en Biblioabrazo

vídeo de El Mundo de Beatrix Potter Vol III en YouTube

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W. B. Yeats (1865-1939)

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EL AUTOR

datos biográficos sobre William Butler Yeats en Wikipedia

Conmemoran 150 años nacimiento W. B. Yeats en Ansa Latina

Yeats, el Modernismo y The Golden Dawn / Ramón Sainero Sánchez en Garoza

Yeats, visionario y soñador / José Manuel Barbeito Varela en Garoza

William Butler Yeats: El Espíritu Indómito de Irlanda / Claudia de la Espriella en Innisfree

El viejo y el bailarín / David Huerta en Universidad de México

La influencia de Sir Samuel Ferguson sobre el joven Yeats / Mary Roche Dolan en Miscelánea

 

SU OBRA

texto de Navegando a Bizancio / W. B. Yeats en Trazo Freudiano

texto de Leda y el cisne / W. B. Yeats en Trian Arts

La Segunda Venida Pagana de Yeats / Greg Johnson en Counter Currents Publishing

poemas de W. B. Yeats en A media voz

poemas de W. B. Yeats traducidos por Iván Rodríguez en Universidad Autónoma de Chihuahua

 

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25 de febrero de 2015: Mary Kingsley

Reunidxs: Isabel, Pilar G., Toñi, Rufino, Consuelo, Seve, Luis, Eugenio, Josefina, Pilar y Valentín.

Isabel abre la sesión con los datos biográficos de la autora, de quien dice que murió con treinta y ocho años y fue una exploradora británica fascinada por el continente africano, sus gentes y su cultura; su padre había sido un hombre de posición, escritor de varios diarios de viaje, y su madre una criada que quedó embarazada antes de casarse y después sufrió una invalidez que exigió ciertos cuidados que Kingsley no parecía dispuesta a proveerle, por lo que abandonó su hogar poco antes de quedar huérfana de ambos, y en posesión de una renta vitalicia. La autora fue una apasionada lectora de los textos que contaban historias ambientadas en países exóticos y por ello, además de encomendarse la conclusión de un libro sobre Angola que su padre había dejado sin terminar, decidió embarcarse en expediciones hacia aquellos mismos lugares que se mencionan en estas crónicas, sin más compañía que la necesaria para llegar a su destino y sobrevivir en él. Kingsley realizó estudios de campo sobre tribus caníbales y escaló el Monte Camerún por una ruta no practicada hasta entonces, adquiriendo tal celebridad que en su primer regreso a Inglaterra fue recibida por la prensa y una multitud entusiasmada; pero no todo fueron parabienes en su país, pues su crítica a las misiones occidentales en cuanto a la imposición de cambios en las costumbres indígenas, como la prohibición de la poligamia sustituida por una monogamia cuyo efecto sobre la cultura receptora se mostró nefasto, provocaron el rechazo de la Iglesia anglicana hacia sus impresiones. Además, la autora se enfrentó a la opinión establecida de que las razas africanas fueran humanos no civilizados o menos desarrollados que los blancos, y supo poner en entredicho las teorías racistas al afirmar que tampoco sería científico afirmar que un conejo es una liebre menos evolucionada; sin embargo, Kingsley no se alejaba de las ideas políticas más conservadoras, y se mostró contraria al movimiento de las sufragistas, que en aquella época mantenía un duro pulso contra las instituciones patriarcales. Isabel señala que la autora compuso dos libros narrando sus experiencias en África y las reflexiones consecuencia de ellas, antes de que su vida se viera truncada durante la segunda guerra de los boers, a la que acudió en calidad de enfermera voluntaria, y donde contrajo el tifus que terminó con su vida; siguiendo su postrera voluntad, fue sepultada en el mar. Por último, Isabel recuerda que hay una célebre película que recrea la figura de la autora, La reina de África, dirigida por John Huston y protagonizada por Bogart y Hepburn, y en torno a cuyo rodaje Isabel menciona la anécdota de varios contagios de malaria entre los miembros del equipo, excepto en aquellos que nunca probaban el agua porque se defendían de la sed a base de whisky; añade que esta película está inspirada por un libro de Cecil Scott Forester sobre Kingsley, donde explota su peculiar presencia en África, vestida al modo de burguesa occidental y llena de curiosidad hacia todo lo que se encuentra. De ella afirmó Kipling que era “la mujer más valiente que he conocido”.

Consuelo ha leído una parte de Viajes por el África Occidental y señala que la autora fue una mujer intrépida e inteligente, ya que sin haber cursado estudios en la escuela había aprendido latín. Indica además que durante sus expediciones envió a Inglaterra diversos ejemplares de especies animales, de entre las cuales tres tipos de peces han recibido su nombre, y que lo remitía a un profesor inglés que se lo reclamaba para sus investigaciones biológicas y para exponerlos en un museo. Consuelo rememora la imagen de Kingsley espantando cocodrilos desde la orilla de un río valiéndose de una sombrilla de mano, y la anécdota que cuenta la autora sobre unas bolsitas para repeler mosquitos que colgaban en las habitaciones y desprendían un olor nauseabundo, y cuyo contenido un día se le reveló sumamente escatológico; completa la semblanza con el afán de la autora por conocer África y su cultura, que le hizo padecer experiencias muy desagradables, en muchas ocasiones como espectadora de las vivencias de los indígenas, pero también ser testigo de la belleza de los paisajes.

Luis no ha leído nada de la autora, pero advierte, sin quitar importancia a su prestancia, que sus viajes estaban respaldados por las misiones del Foering Office, y que no se lanzaba a la aventura como hizo Livingstone, sino bajo la garantía de una expedición oficial y con relativa comodidad. También recuerda la película Memorias de África, de Robert Redford, y apostilla que la guerra de los bóers tuvo lugar a finales del siglo XIX, cuando los británicos decidieron interferir en los intereses holandeses defendidos por los afrikaners, que fueron los oriundos de los Países Bajos que colonizaron Suráfrica.

Eugenio comenta que ha estado leyendo Cultura e imperialismo, de Edward Said, mencionado por Luis en una sesión anterior, a propósito de la crítica al colonialismo en El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad, e indica que en esa obra paradigmática del escritor palestino-estadounidense, se conjuga toda crítica que desde la perspectiva occidental se puede realizar acerca de la intromisión cultural europea en países africanos, asiáticos o americanos, pues es imposible desprenderse de la óptica etnocéntrica, tanto para asimilar las culturas indígenas como para comprenderlas, y que éstas han sobrevivido a la civilización invasora, superando la ocupación colonial, la dominación económica o religiosa y la propaganda política que subyace en la novela decimonónica; al respecto, Luis recuerda la interpretación de las grandes obras de la literatura occidental que hizo el crítico literario alemán Auerbach en su célebre Mímesis.

Josefina ha leído Viajes por el África Occidental y elaborado un texto propio sobre su lectura; indica que narra un viaje de seis meses que realizó la autora, no de vacaciones o con intención turística, sino siguiendo su afán de conocer otras culturas. Señala que Kingsley proporcionaba ejemplares de distintas especies peces y reptiles para estudios entomológicos; también menciona Calabar, una región aislada, y Sierra Leona, donde la autora encontró a una mujer que en sus últimos años, tras la muerte de su marido, vivió sola en aquel lugar, alejada de toda presencia de blancos; Kingsley destaca en su relato por su fortaleza física y de carácter, que en ocasiones es bastante masculina, y supo ganarse el respeto de las tribus y el aprecio de sus compatriotas de la metrópoli, así como su intervenció medió con posibles focos insurgentes de nativos. Josefina señala como relevante la expedición que hizo la autora hacia el Congo francés, y su recorrido por el río Niger; de todas sus experiencias escribió y publicó sus impresiones, y todo aquello que encontraba trataba de interpretarlo en vista a su utilidad. Por último, subraya que Kingsley conoció a mucha gente en sus viajes y ayudó a quien pudo, y menciona una historia sobre la explotación en busca de las fuentes del Nilo, de la cual un expedicionario militar dejó como fruto, en un año, un libro y diez hijos.

Pilar señala que la autora es una mujer digna de admiración, por su arrojo en irse a África, aunque no fuera a la aventura sino en viaje programado y con guías. Destaca especialmente que Kingsley mantuviera su costumbre de vestir a la manera occidental, aunque no del todo femenina ya que bajo sus faldas llevaba pantalones de hombre, sin los cuales le habría resultado imposible desenvolverse por las selvas y ríos africanos. Acerca de los intercambios culturales o la simple invasión de una cultura más fuerte sobre otra, Pilar señala que el intrusismo cultural es algo muy difícil de congraciar, y que lo importante es saber mantener en todo momento el respeto hacia las costumbres ajenas, aunque se trate de la práctica del canibalismo, que en ciertas culturas se matiza prohibiendo el consumo de la carne de los propios familiares; e insistiendo en el respeto a las culturas ajenas, pone como ejemplo el intento de incluir carne de cerdo en los comedores públicos de Catalunya, por deferencia hacia los musulmanes, algo a lo que un alcalde se negó.

En torno al asunto del canibalismo, Valentín señala que la autora no vio nunca ninguna práctica de este tipo, y baraja el hambre como motivo de estas costumbres, a lo que Eugenio recuerda su contenido religioso, de asimilación y comunión con el muerto muy similar al que persigue el rito cristiano que simboliza la eucaristía, e Isabel advierte que los motivos alimenticios le parecen más justificables que los religiosos, sobre todo cuando éstos implican inmolación u otra forma de sacrificio ritual. Valentín destaca que la experiencia de Kingsley fue un incentivo para la investigación en medicina tropical, y recuerda que los cuidados que procuró a los heridos durante la Guerra de los boers, junto a las malas condiciones en que se trabajaba por allí, provocaron la enfermedad de la que falleció; por eso sostiene que es importante que se la haya homenajeado por una contribución a las ciencias, dando su nombre a una medalla concedida a especialistas del ramo, entre los cuales menciona a Carlos Juan Finlay, llamado “el Pasteur de las Américas”, a quien se ha condecorado por sus investigaciones y descubrimientos en torno a enfermedades tropicales, postulando una explicación científica a los mecanismos de contagio por agentes intermediarios, de lo que lee varios ejemplos como la fiebre de Malta, la mosca tse-tse, el cólera, la Malaria y, en general, los parásitos transmisores; Luis no olvida, sin embargo, que la autora no tiene reconocida ninguna labor científica, e Isabel señala que Kingsley se ha ganado su prestigio como exploradora.

Pilar G. recuerda que tanto Kingsley como otros autores que estamos conociendo, son gente de posición económica acomodada, de la incipiente burguesía inglesa, y poseen medios reales para sufragar sus deseos de conocimiento; Toñi quiere señalar que le ha parecido una mujer muy inteligente, y se pregunta cuánto más hubiera logrado Kingsley de haber dispuesto de más tiempo.

Rufino lee fragmentos de un texto publicado en web, firmado por la española Cristina Morató, autora de varios libros sobre mujeres intrépidas que se han lanzado al descubrimiento de los mapas en blanco de la colonización, plagados de fieras, tribus hostiles, desiertos y selvas, e impulsadas por la curiosidad, el amor o el afán de aventuras. Señala que en muchas ocasiones fue Kingsley la primera mujer europea que veían los indígenas, y cuenta detalles anecdóticos como que el séquito de la exploradora se hacía acompañar de diversos útiles y enseres más o menos necesarios o caprichosos, como vajillas, trajes o bañeras portátiles. Rufino destaca la estancia de Kingsley en Gabón y la interpretación de Katharine Hepburn, actriz principal de La reina de África, quien no entró en el río africano que aparece en la película por miedo a las enfermedades que el contacto pudiera ocasionarle; al hilo, llama la atención sobre los decorados que imitaron la selva africana en unos estudios londinense, y que se asegura que la norteamericana pudo haber evitado desplazarse al escenario del rodaje, y a lo cual Isabel comenta que la actriz dice en sus Memorias que ella estuvo en África. Por último, Rufino lee una nota que ilustra una fotografía de Kingsley al regreso de su segundo viaje.

 

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Rudyard Kipling (1865-1936)

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EL AUTOR

datos biográficos sobre Rudyard Kipling en Wikipedia

acerca de Rudyard Kipling en El poder de la palabra

El mejor hijo de la Gran Bretaña / Ignacio Echevarría en El País

Si. Rudyard Kipling / Rafael Martínez en ABC

Rudyard Kipling: la libertad del escritor / Santiago Prieto en Dendra Médica

 

SU OBRA

acerca de El libro de la selva / Rudyard Kipling en Trotalibros

acerca de Diez narraciones maestras / Rudyar Kipling en Cicutadry

texto de un poema de Rudyard Kipling en Diario Masónico

texto de Cuentos de la India / Rudyard Kipling en Biblioteca de México

audio de El Cuento más Hermoso del Mundo / Rudyard Kipling en Youtube

audiolibros de Rudyard Kipling en Alba Learning

La biblia en verso de Rudyard Kipling, por Patricia Tubella en El País

en torno a la escenificación de El hombre que quiso ser rey / Rudyard Kilping en Centro Dramático Nacional

 

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18 de febrero de 2015: J. M. Barrie

Reunidxs: Isabel, Lali, Toñi, Rufino, María José, Consuelo, Maite, Eugenio, Josefina, Pilar, Mercedes y Valentín.

Eugenio abre la sesión leyendo los datos sobre el autor publicados en Wikipedia, que afirman que Barrie fue un dramaturgo y novelista escocés creador del famoso personaje infantil Peter Pan, y que la muerte de su hermano mayor a los 13 años (cuando el autor tenía seis) hundió a su madre en una profunda depresión de la que no se recuperó, lo que produjo en el autor la sensación de ser un niño no querido, que pudo afectar a su estatura, ya que apenas medía metro y medio de altura; de la misma manera, se podría achacar a este trastorno psíquico su fracasada vida sentimental. Destaca la relación profesional y de amistad que mantuvo con escritores de la talla de Doyle, Stevenson y Hardy, así como su estrecha relación con el productor teatral Frohman, que pereció en el hundimiento del Lusitania. Entre sus primeras creaciones, varias novelas y una parodia de la obra teatral Ghost, del célebre danés Ibsen, a quien Barrie apreciaba mucho; pero el éxito le llegó con la saga de Peter Pan, que se estrenó a principios del siglo XX en un teatro londinense; ambientada en el “País de Nunca Jamás”, que es un reverso de la Inglaterra victoriana finisecular, obtuvo una buena apreciación crítica de su contemporáneo Shaw. Eugenio añade que, a pesar de sus complejos, Barrie fue un hombre socialmente activo y participó en la resistencia que el gremio de dramaturgos opuso a las intenciones censoras de Lord Chamberlain; por otro lado, la fuente principal de inspiración para su obra más aplaudida es la familia Llewelyn Davies, a cuyos cinco hijos adoptó cuando quedaron huérfanos, y que gradualmente se fue ensombreciendo tras sucesivas tragedias, como la desaparición de uno de los chicos en el frente militar de la Primera Guerra Mundial, otro ahogado quizás por voluntad propia junto a un posible amante de su mismo sexo y un tercero, que en la madurez escribió un libro de memorias sobre el entorno familiar y terminó sus días arrojándose al suburbano londinense. Finalmente menciona dos largometrajes biográficos y una obra del argentino Rodrigo Fresán, Los jardines de Kensington, que evoca la figura de Barrie en su ámbito natural.

Isabel señala que la primera representación de Peter Pan tuvo lugar en 1904, y que este personaje ha dado nombre a un síndrome que consiste en obstinarse en seguir siendo niño. Recuerda la versión cinematográfica del mito que realizó Spielberg en 1991, con Julia Roberts y Dustin Hoffmann como Campanilla y Garfio, y protagonizada por Robin Williams pese a que la intención inicial fue que el papel principal lo interpretara el cantante Michael Jackson, como ejemplo de “niño que no quiere crecer”; pero él lo rechazó al enterarse de que el Peter de la película es un adulto que no recuerda su infancia; también menciona Isabel la versión cuyo elenco encabeza Johnny Depp, que también tiene a adultos por protagonistas, y rememora la versión en dibujos animados de Disney, que es su favorita, sobre todo la escena con el señor Smith y el cocodrilo, cuyo tic-tac pone histérico a Garfio.

Mercedes ha cogido de la Biblioteca El pajarito blanco, que es la primera novela en que aparece Peter Pan (en sucesivas, añadió el autor al resto de personajes), pero no ha terminado de ponerse a leerla; lo que le ha llamado la atención es que, aparte del trauma infantil que le provocó la trágica muerte de su hermano, aún hubo algo oscuro en su vida, según se dice por Internet, así como las desgracias que sucedieron a la familia Llewelyn Davies; al hilo recuerda Valentín que en ellos se basó Barrie para los personajes de Peter Pan. Mercedes añade que siendo ella pequeña sentía atracción por los dibujos animados de Peter Pan, a lo que Isabel recuerda que la película de Disney se estrenó en EE UU en 1953, y aquí algo más tarde, como indica Lali en los cines de barrio que por entonces existían, por lo que a continuación enumeramos varias salas de la época, hoy desaparecidas o transformadas. Por último, Mercedes destaca que Barrie recibió el título de Baronet y fue Rector de la Universidad de Edimburgo.

Valentín se limita a leer una frase del autor, “No hay recuerdo sin fantasía”,

a lo que Lali responde señalando que ella no está de acuerdo, y que además no le gustan las fantasías literarias, como Peter Pan o Alicia en el País de las Maravillas, y ni siquiera las disfrutó cuando era pequeña; sin embargo, no le resta mérito al autor, sobre todo teniendo en cuenta la fama alcanzada a nivel mundial, que tiene gran valor por sí misma. De la Enciclopedia Garzanti ha extraído unas notas, y cuenta que Barrie llevó al teatro muchas anécdotas divertidas de su experiencia, y colaboró con el propio Doyle en una comedia donde se reían de la banalidad de los lugares comunes de sus colegas contemporáneos. Respecto al éxito de su obra cumbre Peter Pan, recuerda que sucedió en la última etapa de la era victoriana, cuando se celebraba en los escenarios el teatro de tratamiento psicológico de los mencionados Shaw e Ibsen. Añade Mercedes que el personaje de Alicia le parece más sugerente que el de Peter Pan, y Toñi señala que en Carroll hay más fantasía, a lo que Isabel puntualiza que en Alicia en el País de las Maravillas brilla el absurdo; Mercedes insiste en que Peter Pan es una historia enfocada a los adultos, y Lali cierra su intervención recordando que en su niñez hubo más hueco para Julio Verne que para estos autores.

Toñi ha leído el segundo libro donde aparece Peter Pan, y también vio hace tiempo la película, que comienza igual que la novela pero no recuerda más. En el libro los protagonistas se traen del “País de Nunca Jamás” hasta un total de diez niños (señala Consuelo que ésta era la cantidad de hermanos de Barrie), pero el padre se queja de que son muchos para la casa, hasta que la madre les apaña bien para que duerman todos y se organizan. Toñi también cuenta que el cocodrilo se ha comido la mano de Garfio con el reloj, y por eso tiene que buscarlo cada vez que necesita saber la hora; también recuerda a Campanilla, que está enamorada de Peter y no deja de hacer trastadas por despecho. Por último, no le ve sentido a que la niñera sea una perra que habla, a lo que Lali recuerda la novela ejemplar de Cervantes, El coloquio de los perros. Toñi añade que a ella sí le gusta la fantasía y va a terminar de leerse el libro.

Rufino no ha leído ningún libro del autor ni ha tenido acceso a la película, ni siquiera de niño, ya que a su pueblo sólo llegaban, si acaso, las cintas de Joselito y Marisol; añade que intentó hacer una lectura del pdf colgado en nuestro blog, pero no le entraba; María José sólo comenta que ella ha visto las películas de Disney (toda la colección) cuando le ha tocado acompañar a sus hijos.

Consuelo señala que no ha leído ninguna obra de Barrie pero ha visto la versión cinematográfica de Disney; comenta que a su juicio tanta dosis de fantasía llega a manipular la infancia de quienes la padecen, y alterar su desarrollo pudiendo estancarles en la inmadurez. Por ello se ha informado en Internet acerca del “Síndrome de Peter Pan”, y encontró un interesante artículo de Rafael Sánchez Mateo y Jaime Cuenca donde se destapan los valores de la sociedad victoriana basados en ciertas supremacías discriminatorias por sexo, raza y clase, denunciando además la comercialización hecha con el mito, desde Disney hasta la mismísima industria de Playboy. Por último, Consuelo recalca que no ha encontrado nada que insinúe que en las relaciones de Barrie con los niños hubiera episodios de pedofilia.

Maite destaca datos de la biografía del autor, entre los cuales subraya que la estatua que hay en Londres en homenaje a Peter Pan está situada en una zona que ambienta muy bien el sentido de la historia; indica que no debe achacarse la falta de desarrollo al exceso de fantasía, porque ella no ve nada negativo en las películas infantiles, a lo que Toñi confiesa que ella prefiere ver películas para niños en vez de la programación diaria que echan por la tele. Concluye Maite narrando una anécdota personal con su nieta, que tiene una mascota sobre la que deposita todos los cuidados, aunque la llena de suciedad por la calle mientras la pasea atada a un cordel; recuerda entonces Lali que de mayores nos quitan esta inocencia, y Maite señala que es la misma vida la que nos la obliga a perder. Finalmente hablamos de juguetes: el huevo de dinosaurio que eclosiona y un potato que termina su ciclo vital notablemente peludo.

Eugenio no ha leído nada de Barrie, pero considera que a él se debe una nueva versión del mito de la eterna juventud, así como una forma de explotar la virtud adulta de conservar un niño en el interior. Recuerda que gran parte de la mundialización de Peter Pan se debe a la difusión del acervo cultural inglés durante el siglo XX, y respecto a las similitudes con Alicia en el País de las Maravillas, cree que ésta es una obra enfocada a difundir la riqueza de las matemáticas haciendo chistes con las paradojas del lenguaje. No obstante, también ve en la obra de Barrie una intención didáctica, que responde al objetivo común de mucha literatura decimonónica inglesa, aunque las raíces podrían estar en Francia, con Perrault; al respecto, Lali recuerda las obras de la Condesa de Ségur, y advierte que las fábulas de Samaniego no llegaban a Francia, a lo que Consuelo señala que en Alemania se disfrutan las travesuras de Max y Moritz, obra de Wilhelm Busch; por último Maite recuerda nuestros tebeos.

Josefina ha tenido en las manos una edición de Valdemar que incluye las tres obras de Peter Pan; está bellamente ilustrada, y comenta que es ideal para niños.

A Pilar no le ha llamado atención este autor, aunque señala que nos puede resultar muy impactante el hecho de que los niños se nieguen a crecer. En torno a la biografía de Barrie, señala que tuvo una vida muy complicada, y a tenor del trauma que le generó la obsesión de su madre por el hijo muerto, recuerda que no es nada extraño que exista favoritismo de los padres entre los hijos; añade que el autor pudo tener muchas dificultades para relacionarse con personas de su edad y se sintiera a gusto con niños, tal como parece habernos transmitido a través de su obra, y como puede demostrar el estrepitoso fracaso de su matrimonio y que hiciera lo posible por adoptar a unos huérfanos a quienes no le unía ningún tipo de parentesco.

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Mary Kingsley (1862-1900)

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LA AUTORA

datos biográficos sobre Mary Kingsley en Wikipedia

Mary Kingsley : La gran exploradora africana en Taringa

acerca de Mary Kingsley en Mujeres viajeras

Mary Kingsley exploró Africa vestida de dama victoriana y llevando una sombrilla en Futuro Pasado

Mary Kingsley, la Reina de África en Viajeros.com

Mary Kingsley recorriendo África Occidental en Artistas o Guerreras

Mary Kingsley, intrépida solterona inglesa en Cristina Morato

 

SU OBRA

recensión de Francisco Javier Castillo sobre Cautiva de África / Mary Kingsley en Universidad de La Laguna

 

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