Rudyard Kipling (1865-1936)

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EL AUTOR

datos biográficos sobre Rudyard Kipling en Wikipedia

acerca de Rudyard Kipling en El poder de la palabra

El mejor hijo de la Gran Bretaña / Ignacio Echevarría en El País

Si. Rudyard Kipling / Rafael Martínez en ABC

Rudyard Kipling: la libertad del escritor / Santiago Prieto en Dendra Médica

 

SU OBRA

acerca de El libro de la selva / Rudyard Kipling en Trotalibros

acerca de Diez narraciones maestras / Rudyar Kipling en Cicutadry

texto de un poema de Rudyard Kipling en Diario Masónico

texto de Cuentos de la India / Rudyard Kipling en Biblioteca de México

audio de El Cuento más Hermoso del Mundo / Rudyard Kipling en Youtube

audiolibros de Rudyard Kipling en Alba Learning

La biblia en verso de Rudyard Kipling, por Patricia Tubella en El País

en torno a la escenificación de El hombre que quiso ser rey / Rudyard Kilping en Centro Dramático Nacional

 

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18 de febrero de 2015: J. M. Barrie

Reunidxs: Isabel, Lali, Toñi, Rufino, María José, Consuelo, Maite, Eugenio, Josefina, Pilar, Mercedes y Valentín.

Eugenio abre la sesión leyendo los datos sobre el autor publicados en Wikipedia, que afirman que Barrie fue un dramaturgo y novelista escocés creador del famoso personaje infantil Peter Pan, y que la muerte de su hermano mayor a los 13 años (cuando el autor tenía seis) hundió a su madre en una profunda depresión de la que no se recuperó, lo que produjo en el autor la sensación de ser un niño no querido, que pudo afectar a su estatura, ya que apenas medía metro y medio de altura; de la misma manera, se podría achacar a este trastorno psíquico su fracasada vida sentimental. Destaca la relación profesional y de amistad que mantuvo con escritores de la talla de Doyle, Stevenson y Hardy, así como su estrecha relación con el productor teatral Frohman, que pereció en el hundimiento del Lusitania. Entre sus primeras creaciones, varias novelas y una parodia de la obra teatral Ghost, del célebre danés Ibsen, a quien Barrie apreciaba mucho; pero el éxito le llegó con la saga de Peter Pan, que se estrenó a principios del siglo XX en un teatro londinense; ambientada en el “País de Nunca Jamás”, que es un reverso de la Inglaterra victoriana finisecular, obtuvo una buena apreciación crítica de su contemporáneo Shaw. Eugenio añade que, a pesar de sus complejos, Barrie fue un hombre socialmente activo y participó en la resistencia que el gremio de dramaturgos opuso a las intenciones censoras de Lord Chamberlain; por otro lado, la fuente principal de inspiración para su obra más aplaudida es la familia Llewelyn Davies, a cuyos cinco hijos adoptó cuando quedaron huérfanos, y que gradualmente se fue ensombreciendo tras sucesivas tragedias, como la desaparición de uno de los chicos en el frente militar de la Primera Guerra Mundial, otro ahogado quizás por voluntad propia junto a un posible amante de su mismo sexo y un tercero, que en la madurez escribió un libro de memorias sobre el entorno familiar y terminó sus días arrojándose al suburbano londinense. Finalmente menciona dos largometrajes biográficos y una obra del argentino Rodrigo Fresán, Los jardines de Kensington, que evoca la figura de Barrie en su ámbito natural.

Isabel señala que la primera representación de Peter Pan tuvo lugar en 1904, y que este personaje ha dado nombre a un síndrome que consiste en obstinarse en seguir siendo niño. Recuerda la versión cinematográfica del mito que realizó Spielberg en 1991, con Julia Roberts y Dustin Hoffmann como Campanilla y Garfio, y protagonizada por Robin Williams pese a que la intención inicial fue que el papel principal lo interpretara el cantante Michael Jackson, como ejemplo de “niño que no quiere crecer”; pero él lo rechazó al enterarse de que el Peter de la película es un adulto que no recuerda su infancia; también menciona Isabel la versión cuyo elenco encabeza Johnny Depp, que también tiene a adultos por protagonistas, y rememora la versión en dibujos animados de Disney, que es su favorita, sobre todo la escena con el señor Smith y el cocodrilo, cuyo tic-tac pone histérico a Garfio.

Mercedes ha cogido de la Biblioteca El pajarito blanco, que es la primera novela en que aparece Peter Pan (en sucesivas, añadió el autor al resto de personajes), pero no ha terminado de ponerse a leerla; lo que le ha llamado la atención es que, aparte del trauma infantil que le provocó la trágica muerte de su hermano, aún hubo algo oscuro en su vida, según se dice por Internet, así como las desgracias que sucedieron a la familia Llewelyn Davies; al hilo recuerda Valentín que en ellos se basó Barrie para los personajes de Peter Pan. Mercedes añade que siendo ella pequeña sentía atracción por los dibujos animados de Peter Pan, a lo que Isabel recuerda que la película de Disney se estrenó en EE UU en 1953, y aquí algo más tarde, como indica Lali en los cines de barrio que por entonces existían, por lo que a continuación enumeramos varias salas de la época, hoy desaparecidas o transformadas. Por último, Mercedes destaca que Barrie recibió el título de Baronet y fue Rector de la Universidad de Edimburgo.

Valentín se limita a leer una frase del autor, “No hay recuerdo sin fantasía”,

a lo que Lali responde señalando que ella no está de acuerdo, y que además no le gustan las fantasías literarias, como Peter Pan o Alicia en el País de las Maravillas, y ni siquiera las disfrutó cuando era pequeña; sin embargo, no le resta mérito al autor, sobre todo teniendo en cuenta la fama alcanzada a nivel mundial, que tiene gran valor por sí misma. De la Enciclopedia Garzanti ha extraído unas notas, y cuenta que Barrie llevó al teatro muchas anécdotas divertidas de su experiencia, y colaboró con el propio Doyle en una comedia donde se reían de la banalidad de los lugares comunes de sus colegas contemporáneos. Respecto al éxito de su obra cumbre Peter Pan, recuerda que sucedió en la última etapa de la era victoriana, cuando se celebraba en los escenarios el teatro de tratamiento psicológico de los mencionados Shaw e Ibsen. Añade Mercedes que el personaje de Alicia le parece más sugerente que el de Peter Pan, y Toñi señala que en Carroll hay más fantasía, a lo que Isabel puntualiza que en Alicia en el País de las Maravillas brilla el absurdo; Mercedes insiste en que Peter Pan es una historia enfocada a los adultos, y Lali cierra su intervención recordando que en su niñez hubo más hueco para Julio Verne que para estos autores.

Toñi ha leído el segundo libro donde aparece Peter Pan, y también vio hace tiempo la película, que comienza igual que la novela pero no recuerda más. En el libro los protagonistas se traen del “País de Nunca Jamás” hasta un total de diez niños (señala Consuelo que ésta era la cantidad de hermanos de Barrie), pero el padre se queja de que son muchos para la casa, hasta que la madre les apaña bien para que duerman todos y se organizan. Toñi también cuenta que el cocodrilo se ha comido la mano de Garfio con el reloj, y por eso tiene que buscarlo cada vez que necesita saber la hora; también recuerda a Campanilla, que está enamorada de Peter y no deja de hacer trastadas por despecho. Por último, no le ve sentido a que la niñera sea una perra que habla, a lo que Lali recuerda la novela ejemplar de Cervantes, El coloquio de los perros. Toñi añade que a ella sí le gusta la fantasía y va a terminar de leerse el libro.

Rufino no ha leído ningún libro del autor ni ha tenido acceso a la película, ni siquiera de niño, ya que a su pueblo sólo llegaban, si acaso, las cintas de Joselito y Marisol; añade que intentó hacer una lectura del pdf colgado en nuestro blog, pero no le entraba; María José sólo comenta que ella ha visto las películas de Disney (toda la colección) cuando le ha tocado acompañar a sus hijos.

Consuelo señala que no ha leído ninguna obra de Barrie pero ha visto la versión cinematográfica de Disney; comenta que a su juicio tanta dosis de fantasía llega a manipular la infancia de quienes la padecen, y alterar su desarrollo pudiendo estancarles en la inmadurez. Por ello se ha informado en Internet acerca del “Síndrome de Peter Pan”, y encontró un interesante artículo de Rafael Sánchez Mateo y Jaime Cuenca donde se destapan los valores de la sociedad victoriana basados en ciertas supremacías discriminatorias por sexo, raza y clase, denunciando además la comercialización hecha con el mito, desde Disney hasta la mismísima industria de Playboy. Por último, Consuelo recalca que no ha encontrado nada que insinúe que en las relaciones de Barrie con los niños hubiera episodios de pedofilia.

Maite destaca datos de la biografía del autor, entre los cuales subraya que la estatua que hay en Londres en homenaje a Peter Pan está situada en una zona que ambienta muy bien el sentido de la historia; indica que no debe achacarse la falta de desarrollo al exceso de fantasía, porque ella no ve nada negativo en las películas infantiles, a lo que Toñi confiesa que ella prefiere ver películas para niños en vez de la programación diaria que echan por la tele. Concluye Maite narrando una anécdota personal con su nieta, que tiene una mascota sobre la que deposita todos los cuidados, aunque la llena de suciedad por la calle mientras la pasea atada a un cordel; recuerda entonces Lali que de mayores nos quitan esta inocencia, y Maite señala que es la misma vida la que nos la obliga a perder. Finalmente hablamos de juguetes: el huevo de dinosaurio que eclosiona y un potato que termina su ciclo vital notablemente peludo.

Eugenio no ha leído nada de Barrie, pero considera que a él se debe una nueva versión del mito de la eterna juventud, así como una forma de explotar la virtud adulta de conservar un niño en el interior. Recuerda que gran parte de la mundialización de Peter Pan se debe a la difusión del acervo cultural inglés durante el siglo XX, y respecto a las similitudes con Alicia en el País de las Maravillas, cree que ésta es una obra enfocada a difundir la riqueza de las matemáticas haciendo chistes con las paradojas del lenguaje. No obstante, también ve en la obra de Barrie una intención didáctica, que responde al objetivo común de mucha literatura decimonónica inglesa, aunque las raíces podrían estar en Francia, con Perrault; al respecto, Lali recuerda las obras de la Condesa de Ségur, y advierte que las fábulas de Samaniego no llegaban a Francia, a lo que Consuelo señala que en Alemania se disfrutan las travesuras de Max y Moritz, obra de Wilhelm Busch; por último Maite recuerda nuestros tebeos.

Josefina ha tenido en las manos una edición de Valdemar que incluye las tres obras de Peter Pan; está bellamente ilustrada, y comenta que es ideal para niños.

A Pilar no le ha llamado atención este autor, aunque señala que nos puede resultar muy impactante el hecho de que los niños se nieguen a crecer. En torno a la biografía de Barrie, señala que tuvo una vida muy complicada, y a tenor del trauma que le generó la obsesión de su madre por el hijo muerto, recuerda que no es nada extraño que exista favoritismo de los padres entre los hijos; añade que el autor pudo tener muchas dificultades para relacionarse con personas de su edad y se sintiera a gusto con niños, tal como parece habernos transmitido a través de su obra, y como puede demostrar el estrepitoso fracaso de su matrimonio y que hiciera lo posible por adoptar a unos huérfanos a quienes no le unía ningún tipo de parentesco.

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Mary Kingsley (1862-1900)

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LA AUTORA

datos biográficos sobre Mary Kingsley en Wikipedia

Mary Kingsley : La gran exploradora africana en Taringa

acerca de Mary Kingsley en Mujeres viajeras

Mary Kingsley exploró Africa vestida de dama victoriana y llevando una sombrilla en Futuro Pasado

Mary Kingsley, la Reina de África en Viajeros.com

Mary Kingsley recorriendo África Occidental en Artistas o Guerreras

Mary Kingsley, intrépida solterona inglesa en Cristina Morato

 

SU OBRA

recensión de Francisco Javier Castillo sobre Cautiva de África / Mary Kingsley en Universidad de La Laguna

 

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11 de febrero de 2015: Arthur Conan Doyle

Reunidxs: Isabel, Lali, Toñi, Rufino, Maite, Consuelo, Luis, Eugenio, Josefina, Pilar, Mercedes y Valentín.

Isabel abre la sesión con los datos biográficos del autor, de quien cuenta que murió a la edad de setenta y un años y fue médico y escritor, creador del célebre detective Sherlock Holmes; también compuso obras de teatro y poesía, así como novelas históricas y de ciencia ficción. Señala que estudió con los jesuitas gracias al apoyo económico de sus tíos, y que desde muy joven emprendió viajes, hasta Austria en sus primeros años y después por mar trabajando en balleneros y otros buques, una vez hubo terminado sus estudios de medicina en Edimburgo, donde conoció a un profesor universitario que le sirvió de modelo para el personaje principal de sus obras de éxito. También recuerda la amistad que le unió a Barrie, creador de Peter Pan, y que antes de encontrar la estabilidad profesional, se dedicó a escribir innumerables relatos inspirados en las expediciones marítimas de sus años de aprendizaje; así mismo, Isabel destaca las facultades físicas del joven Doyle, que practicaba varios deportes competitivos. Acerca de su vida sentimental, indica que tuvo dos hijos con su primera esposa, de la que enviudó para contraer segundas nupcias con otra mujer, que le dio tres hijos más y le sobrevivió. Ya afincado en Londres, regentó una clínica de oftalmología, y la muerte de uno de sus hijos lo acercó a la práctica del espiritismo, en boga por aquella época, afición por la cual se vio involucrado en diversas polémicas. Por último, Isabel recuerda que en la capital inglesa hay al menos un Bar-Museo dedicado a Sherlock Holmes, y varias rutas literarias que atraviesan la ciudad con los motivos de las andanzas del detective; acerca de las versiones cinematográficas que se han hecho de las obras de Doyle, dice que son incontables y enumera como clásicas las de 1939, 1942 y 1970.

Eugenio no ha leído nada de Doyle y se disculpa asegurando que no le atrae la novela de detectives; considera que ésta está sujeta a una lectura lineal que exige poco al lector, salvo la atención debida de quien desea descubrir los entresijos del misterio antes de que le sean desvelados. También lamenta que los personajes de estas obras estén idealizados y señala que esta literatura se basa en cierto culto a la lógica deductiva.

Josefina ha leído alguno de los relatos que se incluyen en la recopilación editada en español por Alba, titulada La lámpara roja. Sobre el primer relato cuenta que trata de un estudiante de Medicina que acude a ver una operación por primera vez, y está tan nervioso que termina desmayándose antes de que comiencen las incisiones; cuando recupera la conciencia dice que se ha mareado de imaginar cómo se vería el interior de una persona, y el compañero le dice que su desmayo ha sido inútil porque al final los cirujanos no se decidieron a intervenir; Josefina añade que el resto de relatos se desarrollan sobre la misma traza, y destaca que el monarca británico Eduardo VII fuera ávido lector de Sherlock Holmes y otorgara el título de Sir al autor, por los servicios prestados a la Corona por éste durante la Guerra de los Boers; Isabel indica entonces que Doyle alcanzó una gran fama, y Luis recuerda que su literatura es de la que calificamos “de evasión”. En torno a la celebridad alcanzada por el personaje, Josefina comenta que fue mayor en Estados Unidos que en la propia Inglaterra, a lo que advierte Consuelo que Doyle quiso ser una continuación de Poe, a lo que Eugenio señala que en Doyle hay cierta técnica para elaborar relatos de suspense, pero no se acerca a la pasión literaria que puso el norteamericano en su literatura. Por último apostilla Consuelo que en Alemania hay un actor que ha hecho versiones de Poe con gran éxito, y sin embargo Sherlock Holmes apenas es conocido, y Josefina concluye señalando que si aquel profesor universitario sirvió a Doyle como modelo para su detective, el mismo autor pudo haberse retratado en el ayudante Watson.

Pilar ha leído El perro de los Baskerville y comenta que no le ha gustado, que es un género al que no encuentra atractivo y, aunque considera que no está mal escrito, que es de lectura sencilla y el argumento engancha, no se siente cautivada por la fantasía que destila esta historia de un perro al que utilizan para conseguir una herencia. Señala que al final de la novela se desvela cómo el detective protagonista ha llegado a las conclusiones acertadas para descubrir el enigma, y añade que es un libro entretenido, con el que se puede pasar el rato, pero que su lectura no deja poso.

Mercedes advierte que a ella tampoco le gusta la novela policíaca, pero ha leído el Estudio en escarlata, que es la primera novela de Doyle en la que aparecen sus célebres personajes. Lee notas tomadas de la introducción de la edición de que ha dispuesto, donde, entre otra información, se dice que la obra fue escrita por el autor cuando éste tenía veintisiete años de edad, y la primera edición se publicó con ilustraciones de su padre. Mercedes cuenta cómo se conocen los protagonistas: Watson acaba de llegar de Afganistán, donde ha vivido el conflicto bélico que le ha dejado como consecuencias el desánimo y la frustración, así que una vez en Londres trata de reencontrarse con la vida y busca alojamiento, ante lo que un amigo que trabaja como practicante le remite a un colega, Sherlock Holmes, que ejerce en los laboratorios de la policía y está buscando a alguien con quien compartir su piso; a continuación se conocen y ya desde el comienzo el detective muestra sus habilidades al futuro ayudante, al averiguar su procedencia, lograr su asombro y desvelarle finalmente sus deducciones; desde este primer momento ya se adivinan la compatibilidad de caracteres entre ambos. Mercedes añade que el núcleo del enigma del relato es un cadáver que aparece en una casa abandonada; la investigación se inicia con el análisis de la posición del cuerpo y el descubrimiento de un anillo y de un letrero donde puede leerse “RACHE”, que no se refiere a un nombre de mujer, sino a la palabra “venganza” en alemán; el asunto tiene que ver con los mormones y un caso de bigamia. Mercedes concluye su intervención recordando que Doyle era católico, por tradición familiar y por sus estudios con los jesuitas, a lo que Maite replica que con éstos entró a estudiar siendo creyente, pero salió algo escéptico.

Valentín recuerda una novela del autor que se extravió en el despacho de un editor, a quien se la reclamó varias veces sin éxito, y que ha aparecido publicada en español por primera vez en 2011, después de que el manuscrito fuera subastado en 2004; se trata de Relato de John Smith, y Valentín comenta que el protagonista es un misántropo que vive encerrado y recibe la visita de un médico, que está narrado con cierto humor con un punto pedante y que vierte las opiniones personales del autor; añade que el relato le ha gustado y lo compara con la serie de televisión de una forense, El cuerpo del delito, cuya protagonista afirma que los muertos le hablan porque a partir del examen de los cadáveres deduce los pormenores del crimen.

Lali ha traído un ejemplar de las obras completas de Doyle editado en España hace algún tiempo, en concreto el tomo II donde se publicó un breve estudio de los célebres personajes, que dice que Sherlock Holmes era simpático a todo el mundo, de un carácter muy inglés y con determinada risa comedida que enarbolaba sobre todo cuando él mismo daba un resbalón en su análisis o se cruzaba con un criminal excepcionalmente inteligente, pero que tras esta aparente máscara de frialdad latía un corazón humano; respecto a Watson dice que es metódico y mediocre, ayudante, amigo y biógrafo del primero, tiene una simpática miopía deductiva y se casaría con la primera que le pasara por delante. Comenta que cuando el autor se hartó de escribir relatos sobre el detective, lo hizo morir en la que sería su última aventura, precipitándolo por una sima sin acceso donde no se encontró el cadáver; pero el público no estuvo conforme con esa desaparición y no se resignó a ella, por lo que Doyle cedió a la presión y lo hizo resucitar, apoyándose en que la falta de testigos del acontecimiento, así como la infructuosa búsqueda del cadáver, posibilitaba que el muerto no fuera Holmes, sino su eterno antagonista James Moriarty, que en ese momento estaba peleando contra él y fue quien cayó al vacío; entonces el detective estuvo tres años escondido, huyendo de los secuaces de Moriarty que lo buscaban para vengar la muerte de su jefe, y por último vuelve a la vida pública disfrazado de librero de viejo presentándose ante Watson, a quien le da un soponcio. Lali concluye que Doyle le parece ameno pero algo flojo, y que no tiene comparación con la literatura de Poe.

Toñi ha leído La liga de los pelirrojos, editado por el diario El Sol; señala que es un relato entretenido y que trata de unos que van a buscar a un prestamista con el objeto de sacarlo de su casa, porque vive al lado de un banco donde se va a recibir una partida de oro y tienen intención de apropiarse de ella a través de un butrón. Toñi también destaca las deducciones de Holmes, y señala que en la trama no hay ningún crimen de sangre.

Rufino comenta que Doyle es un autor que le gusta mucho, más incluso que Poe; dice que lo ha leído desde que era niño, que prácticamente aprendió a leer con las historias del detective Sherlock Holmes y su peculiar método para resolver casos. Señala que Doyle se encuentra en la primera fila de los escritores de relatos de misterio, gracias a su depurada técnica, brillante en la construcción de intrigas, aunque Luis puntualiza que el autor no ha creado escuela en la literatura posterior, que no se le menciona en la crítica general ni especializada, y que en la novela negra se puede considerar mayor la influencia de otros, como los norteamericanos como Chandler y Hammett. Rufino indica que no sabe si es una cuestión de gustos o algo sentimental, pero Doyle le parece un autor excelente, y no sólo en lo referido a Sherlock Holmes, sino también por otras obras como La tragedia de Korosko, donde se narra el secuestro de un grupo de turistas occidentales a manos de integristas islámicos, en las cercanías del río Nilo; también menciona El signo de los cuatro, novela de la serie donde se produce el enamoramiento de Watson, y destaca El valle del miedo, que posee una estructura bastante original, dividida en dos partes: la primera centrada en el presente, con el misterio a resolver, y la segunda desplazándose a los antecedentes en el pasado; indica que ésta es la primera en la que aparece el Profesor Moriarty.

Maite está leyendo El perro de los Baskerville, pero aún no lo ha terminado. Señala que le ha gustado mucho la introducción que en esta edición hace Fernando Martínez-Laínez, pues el desglose biográfico sobre el autor le ha resultado especialmente interesante; en él se indica que Doyle situó los contenidos de su literatura entre la ciencia y el espiritismo, y que fue corresponsal de guerra por su deseo de ayudar a su patria en los conflictos internacionales, ya que había sido rechazado como soldado en el Ejército. Maite destaca el análisis lógico que puebla sus novelas, el mérito de haber compuesto una obra tan extensa y también el logro de escribir una prosa de grata lectura.

Consuelo ha leído Cinco semillas de naranja, que es un relato corto originalmente publicado en una revista. La acción se sitúa en 1887, pero se narra unos años después, cuando Holmes ha reaparecido tras su falsa muerte y está reunido al calor de una chimenea en el otoño londinense junto a su inseparable Watson, a quien su mujer ha dejado la tarde libre, al irse de visita. La historia versa sobre dos hermanos, uno de los cuales emigra a Estados Unidos de donde regresa al tiempo con dinero para comprar una finca; entonces el otro le pide que acoja a su hijo como compañía, pero todo se tuerce cuando recibe una carta con una semilla de naranja junto a la inscripción “KKK”; ante esto, el protagonista pierde el conocimiento, comienza a entrar en un periodo de ataques de pánico y, finalmente, un día aparece muerto, ahogado en un lugar donde no hay agua alrededor; después también muere el hermano, y todo se resuelve cuando se averigua qué ocurrió en Estados Unidos y por qué regresó de allí. Consuelo señala que no le ha gustado el final, porque no desentraña la forma en que son asesinados los personajes.

Luis indica que él no tiene interés por el género, y que a la hora de leer aventuras prefiere las de Salgari; pero añade que entre la crítica tampoco existe inclinación alguna hacia la obra de Doyle, y a propósito recuerda los estudios del recientemente fallecido Ricardo Senabre, así como aquéllos que corrigen la expresión o aclaran el resultado formal de las composiciones literarias, como los de Ángel Basanta, Lázaro Carreter o Enrique Díez Canedo, de quien Luis asegura que es uno de nuestros críticos más eminentes: nombrado miembro de la Academia Española de la Lengua por su obra crítica, y largamente admirado en Francia. Al hilo comenta Consuelo que algunos críticos promocionan en sus análisis aquella literatura que es de su gusto personal, y Luis apostilla a continuación que se puede decir que la música de Beethoven no gusta, pero es absurdo negar que supiera componer. Volviendo a Doyle, comenta que su narrativa es agradable de leer y se engloba dentro de una corriente muy definida.

 

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J. M. Barrie (1860-1937)

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EL AUTOR

 

datos biográficos sobre J. M. Barrie en Wikipedia

 

datos biográficos sobre J. M. Barrie en CCG Ediciones

 

web oficial de J. M. Barrie

 

James Matthew Barrie: El capitán de los niños perdidos / María Teresa Lezcano en ABC.es

 

James Matthew Barrie. Un tejedor de fantasías / María Luz Morales (La Vanguardia) en Revista Babar

 

La doble dimensión trágica de Barrie y Peter Pan / Alfonso Muñoz Corcuera en Dalhousie University

 

 

 

SU OBRA

 

texto de Peter Pan / J. M. Barrie en CEP Luis Briñas Santutxu

 

prólogo de Silvia Herreros de Tejada a Peter Pan / J. M. Barrie en ABC. es

 

dossier sobre Peter Pan / J. M. Barrie en Donostia Kultura

 

texto de Peter Pan en los jardines de Kensington / J. M. Barrie en Ares Cronida

 

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4 de febrero de 2015: Joseph Conrad

 

Reunidxs: Isabel, Lali, Toñi, Maite, María José, Consuelo, Luis, Eugenio, Josefina, Pilar, Mercedes y Valentín.

Isabel abre la sesión leyendo los datos biográficos del autor, quien firmó sus obras adecuando su nombre a la cultura inglesa, ya que era polaco, aunque Luis puntualiza que ruso, ya que nació en una Ukrania que en aquel entonces pertenecía a la Polonia ocupada; al hilo comenta Isabel que ha habido muchos cambios geográficos en Europa durante el siglo XX, a lo que Luis expone que en España no se ha producido ninguno desde Fernando VII hasta bien entrado el siglo pasado. Isabel señala que Conrad murió con sesenta y seis años y adoptó el inglés como lengua literaria, creando con ella un excepcional análisis novelístico de la vulnerabilidad moral del ser humano y de su consiguiente inestabilidad. Pertenecía a una familia de la baja nobleza y su padre estudiaba a grandes autores, como Shakespeare y Victor Hugo, a los cuales Conrad accedió a través de las propias traducciones de su padre, quien tuvo problemas con el zar y fue condenado a trabajos forzados en Siberia, durante los cuales la madre del autor murió víctima de la tuberculosis, quedando Conrad huérfano de ambos a los doce años, cuando también su padre falleció al poco de regresar del destierro. Su vida marinera arrancó cuando se marcha de su tierra natal huyendo del reclutamiento militar ruso, e inicia desde Italia y Marsella un periodo de viajes, enrolándose en distintos buques para trabajar como marino y cultivar su pasión por el mar, hasta llegar a Australia. Isabel destaca la admiración que por el autor siente el escritor español Javier Marías, de quien Pilar aporta un ejemplar de su Vidas escritas a la sesión; Isabel añade que, poco antes de morir, Conrad rechazó un título nobiliario de la corona inglesa y marchó a Estados Unidos, y que se le conocieron varias amantes, entre ellas una española, a lo que Luis recuerda que trabajando para la marina francesa, Conrad conoció la corte de carlistas españoles exiliada en Francia. Finalmente, Isabel enumera varias versiones cinematográficas realizadas sobre novelas de Conrad, destacando Los duelistas -cuya visión y lectura recomienda sin paliativos-, sobre la perenne disputa de dos oficiales en la Francia napoleónica (se enfrentaron en treinta duelos durante diecinueve años), y de su argumento subraya que uno de ellos siempre provocaba al otro, hasta que éste le venció e hizo prometer que nunca más volvería a provocarle; también menciona Apocalipsis Now, la película dirigida por Coppola con Marlon Brando en el papel estelar, basada en El corazón de las tinieblas y que ha recibido muchos premios; indica que hay una segunda versión, también de Coppola. Por último recuerda Sabotaje, de Alfred Hitchcock, sobre la novela de Conrad El agente secreto.

Luis señala que la literatura de Conrad influyó posteriormente sobre autores de la talla de Faulkner y el Fitzgerald de El gran Gatsby, y que El corazón de las tinieblas fue un ataque frontal contra el colonialismo británico, ejerciendo gran ascendencia sobre Edward Said, pensador norteamericano de origen palestino que ha recibido el Príncipe de Asturias de las Letras, de cuya ceremonia cuenta Luis una anécdota; Said recoge de Conrad su lucha contra los males de la xenofobia, y sobre una cita del autor construye su Cultura e Imperialismo, ensayo imprescindible para la comprensión de los colonialismos francés e inglés, a los cuales Said considera más cruentos e inhumanos en el trato con sus colonias que el imperio español. Luis recuerda que el personaje principal de El corazón de las tinieblas es Kurtz, cuya personalidad utiliza el autor para fijar como objetivo ideal humanizar la colonización, pero la voz narrativa pertenece a Marlowe, quien narra la historia de cuando fue contratado por la Compañía para ir en busca del primero a la selva congoleña; destaca que es una novela de aventuras y el relato es fluido, pero tiene mucho fondo, a lo que Lali añade que también denuncia la situación generada por la explotación colonialista, ante lo que Luis resalta el tratamiento de la malignidad del ser humano, su podredumbre de conciencia como algo innato, contraviniendo la teoría rousseniana de que el ser humano es bueno por instinto. Concluye su intervención recomendando el libro de Conrad y adjuntando a éste otra novela que explora el imperialismo: la del francés Celine, Viaje al fin de la noche.

Eugenio ha leído El corazón de las tinieblas, y destaca que aquellos que han conocido a Kurtz y dan referencia de él al narrador que ha salido en su busca, transmiten su admiración por el hombre y el asombro que les provocan su voz y su discurso, aunque lo que más le ha gustado ha sido la mentira que Marlowe, un hombre que durante todo el relato se mantiene fiel y casi obsesionado por la sinceridad, le dice a la prometida de Kurtz, una vez que va a visitarla para hablarle del ausente, cuando ella le pregunta cuáles fueron las últimas palabras de Kurtz y él, en vez de decir que fueron “El horror” dice que pronunció el nombre de ella; Eugenio añade que el argumento de El corazón de las tinieblas es sencillo (la Compañía se dispone a sustituir a sus empleados en las zonas más inaccesibles de la jungla), pero el tratamiento de Conrad, sin que ocurra nada excepcional, lo convierte en un viaje desgarrador a las profundidades del alma. De Lord Jim, otra novela del autor que leyó hace tiempo, también de la saga de Marlowe, comenta que se basa en una simple anécdota para analizar la psicología del protagonista: éste ha saltado de un barco creyendo que se ha producido un naufragio, lo que le supone un gran deshonor que debe tratar de enmendar; Eugenio también recuerda Nostromo, ambientada en una colonia de América donde se procede a explotar unas minas y, a pesar de los esfuerzos de sus gestores por revertir en bien de la población, termina declarándose una guerra producto de la ambición. Por último, destaca la descripción que Conrad hace de la niebla en la escena de El corazón de las tinieblas cuando el barco alcanza lo más profundo del cauce del río que remonta, al hilo de lo cual Lali señala la que muestra los padecimientos de las tropas napoleónicas en su invasión de Rusia, en otro relato.

Josefina ha leído Los duelistas y señala que le ha gustado; gira en torno al forzado cumplimiento de las palabras de honor y está ambientada en las guerras napoleónicas. Trata del enfrentamiento entre dos oficiales que constantemente se retan a duelo, aunque en ningún momento se aclara el motivo de la querella, si es por celos profesionales o por el amor de una mujer (indica Isabel que en la peli sí se da a entender). Josefina señala que al principio del libro van a buscar a uno a un burdel, y se produce un conflicto que se resuelve con un duelo, lance que en la época estaba prohibido; sin embargo, durante toda la novela se siguen retando, e incluso cuando uno de ellos asciende de categoría, el otro se esfuerza por igualarle para seguir desafiándose, a propósito de lo que Isabel comenta que ellos en realidad se aprecian, son entre sí respetuosos hasta el absurdo y se quieren, a lo que Luis pregunta si se quieren o se aman, ante lo que Eugenio recuerda que se habla de escenas de homosexualidad encubierta en algunas relaciones entre personajes masculinos de sus obras; pero Josefina considera que entre ellos no llega a existir ni amistad, y cuando a uno, tras el último duelo, le interroga su futuro cuñado sobre el motivo del enfrentamiento, él asegura que sólo se lo confesará a la mujer que va a convertirse en su esposa. Josefina señala que en su opinión ha sido el odio clasista lo que ha generado la aversión entre ambos, y Consuelo comenta que pueden ser una rivalidad profesional, ya que ambición y envidia son dos sentimientos constantes en la obra de Conrad; Josefina concluye que le ha gustado la novela a pesar de que no se ha desvelado el motivo de la riña.

Sobre la personalidad del autor, Pilar destaca su carácter irritable y su ojeriza por lo ruso (apostilla Luis que los rusos son eslavos y los polacos no, por lo que algo de racismo les enemista); y sobre su obra, comenta que ha leído dos cuentos cortos: uno de ellos es Una avanzada del progreso, donde hay una denuncia velada al comercio de marfil, y resalta el ambiente marítimo, con la descripción de las rutinas de los barcos de vapor y toda la economía que gira en torno a ello. El otro relato es La historia, en la que un marinero de permiso relata a su novia un suceso acontecido entre un barco de vigilancia y un pequeño carguero que se encuentran en medio de una niebla espesa y el capitán del primero deduce por la situación que el otro se dedica al contrabando de oro, y aunque no lo puede comprobar, ante la petición de guía que le pide el otro para salir de la niebla, le dirige directo hacia un arrecife donde choca y naufraga; la intriga del marino narrador es si el capitán tuvo remordimientos por ello o no. Pilar destaca de estas obras el homenaje que hace Conrad a la narración oral, una de las actividades más maravillosas de nuestras culturas.

Mercedes ha iniciado la lectura de El agente secreto, pero la abandonó porque no se encontraba muy centrada y el argumento le pareció algo embrollado, así que ha leído un artículo de Javier Marías sobre el autor donde el escritor español destaca que sus libros marinos son inolvidables, compuestos durante los últimos treinta años de su vida, que pasó en tierra haciendo vida literaria, en régimen sedentario pues detestaba viajar. Sobre su carácter señala que era introvertido, irascible y lleno de rarezas; que pasó una temporada encerrado en el baño, vestía un albornoz descolorido y era tan empedernido fumador que su familia temía que provocara un incendio en la casa (comenta Isabel que realmente apenas fumaba, que sólo era la costumbre de llevar un cigarrillo encendido, y Josefina dice que le obligaban a tener cerca una jarrita con agua para apagar cigarrillos). De su estilo literario, Mercedes indica que sus narradores hacen gala de una fina ironía, y añade que como colofón a su obra escribió una serie de memorias e impresiones.

Valentín señala que a propósito del naufragio del Titanic en 1912, Conrad dio una clave que explicaría el hundimiento por culpa de las ventanillas cuadradas, que reventaban por la presión del agua, y por ello se construyen redondas, a lo que añade María José la mala calidad de los materiales y Luis recuerda que chocó contra un iceberg de determinadas dimensiones. También resalta Valentín la irascibilidad del autor, que incluso pidió que echaran de la casa a un bebé recién nacido porque lloraba; y en cuanto a su carácter difícil, señala que tardaba en hablar cuando tenía que responder alguna cuestión que se le planteara, provocando la impaciencia de sus interlocutores, a lo que Consuelo supone que le gustaría meditar sus respuestas, y Pilar dice que era poco impulsivo. Valentín destaca finalmente la relación que Conrad sostuvo con Kipling.

Lali lee un texto propio en torno a su lectura donde destaca que Conrad estuvo recorriendo los mares durante más de veinte años, sobre todo por el archipiélago malayo, y que una de sus obras más emblemáticas, Lord Jim, maneja con maestría la técnica del cuento dentro del cuento; señala que un gran mérito del autor es haber sido un referente literario de altura en una que no era su lengua materna, que Flaubert y Henry James fueron sus más destacables fuentes de inspiración, que en su obra abunda el héroe solitario que arrastra su desventura o el remordimiento con estoicismo y resignación, y que el colonialismo atraviesa por sus novelas mostrando ráfagas de esplendor y la intensidad de sus miserias. Lali ha leído el relato El alma del guerrero, que está situado en la invasión napoleónica de Rusia, antes de la cual un oficial de este país vive afincado en París, donde está de moda lo eslavo y se relaciona con la clase pudiente, visitando salones de tertulias de hombres y mujeres; en uno de ellos conoce a una mujer madura de la que se enamora, lo que le lleva a extender sus apariciones, tomando la confianza del círculo de amistades gracias a lo cual recibe la advertencia de un oficial francés de que se está planificando la invasión de Rusia y el arresto de todos los rusos que hay en París, lo que obliga al protagonista a comunicarlo a sus compañeros y huir del país; Lali comenta que en el relato brillan las escenas de guerra, con la descripción de las condiciones que padecen los soldados y de las batallas que se producen, en una de las cuales el oficial ruso encuentra herido de gravedad a su colega francés, a quien se dispone a cuidar como prisionero de guerra que es; pero éste le ruega que acabe con su vida, pues está sufriendo mucho y no quiere recibir el tratamiento como prisionero; entonces el otro se niega a matarlo hasta que el herido le recuerda que él le hizo un favor en París y ahora debe devolvérselo, así que le mata y sufre la condena de su deportación a Siberia, por acabar con un prisionero de guerra. Lali señala que la historia la está contando un viejo, y subraya que es un relato muy ameno.

Toñi ha leído El regreso e indica que no trata de niebla, sino de uno que llega de trabajar a su casa, de hacer dinero en la oficina, y viene pensando en sus antiguas novias cuando se encuentra con que su mujer le ha abandonado, hecho que le comunica mediante una carta que ha dejado en la mesa; entonces el personaje comienza a reflexionar sobre el asunto y se pregunta por qué se habrá ido su mujer con otro, y después piensa en el qué dirán las criadas, las vecinas, sus amigos… Así transcurren varias horas hasta que de repente la mujer aparece y le dice que ha vuelto para decirle a la cara los motivos que la impulsaron a abandonarlo; entonces él le pide que se quede y ella le reprocha el trato que ha sufrido durante sus años de convivencia; él la amenaza con la mano levantada y ella se asusta y está a punto de huir pero finalmente es él quien se marcha. Toñi comenta que la historia le ha parecido un poco folletinesca, pero le ha gustado cómo está escrita; lo que no le agradó fue el maltrato que ella sufre de él, ya que, por lo que cuentan de su vida en común, la tenía como objeto decorativo.

Maite comenta que desde hace unos años tiene en su biblioteca los libros de Marlowe (Juventud, El corazón de las tinieblas, Azar y Lord Jim), y que sólo le falta por leer el último de ellos, que lo tiene eternamente pendiente. Acerca de El corazón de las tinieblas, señala que su lectura le gustó por el tratamiento que hace el autor de la condición humana y por el mar, por las descripciones de la vida marinera. Destaca que Conrad conociera cuatro idiomas, así como su amistad con Kipling y con Henry James; señala las dificultades económicas por las que atravesó a causa de una descontrolada afición al juego y que el filósofo Bertrand Russell lo visitó en su domicilio, por lo que tuvo de corresponderle yendo a Cambridge. Finalmente, Maite insiste en que Conrad concluyó su vida marina e inició la literaria en Inglaterra, adonde llegó procedente de Australia, y subraya que rechazó un título nobiliario que le ofreció el país de acogida en sus últimos años de vida.

María José ha leído El agente secreto, y enumera para empezar los antecedentes de la concepción de la novela: entre los siglos XIX y XX, hubo una auténtica oleada de atentados terroristas perpetrados por anarquistas, lo que corrobora leyendo un listado de datos sobre magnicidios de la época, entre los cuales menciona los asesinatos de Cánovas del Castillo y de la emperatriz Sissi, y añade que en el año en que Conrad publicó esta obra, se produjo el frustrado intento de acabar con Alfonso XIII el día de su boda con Victoria Eugenia. Pero la idea de hacer esta novela le surge al autor de una conversación que mantiene con el también novelista Ford Madox Ford, quien le habla de un reciente atentado contra las instalaciones del Observatorio de Greenwich, cuyo autor material murió despedazado por la explosión; Fox comentó a Conrad que el terrorista era un enfermo mental declarado y que su hermana se suicidó días después. María José señala que los personajes de El agente secreto están copiados de la realidad, pero el autor evita profundizar en informes para dejar que su imaginación se explaye, salvo por la lectura del memorándum de un comisario, que es su única fuente real de información. A continuación cuenta el argumento: el protagonista es propietario de una tienda poco popular que le sirve de tapadera a sus labores como agente secreto, vive con su familia (mujer, suegra y cuñado), y un día acude a una embajada extranjera -no se dice cuál, pero se supone que es la rusa- donde ha sido convocado para encargarle un atentado terrorista que ponga a la opinión pública inglesa a favor del recrudecimiento de la represión contra los anarquistas, y para ello qué mejor objetivo que uno de carácter científico, dada la sensibilidad social hacia todo lo que tenga que ver con la ciencia. María José añade que la tienda es frecuentada por un grupo anarquista que entabla interminables discusiones pero no se lanza a la acción, pues todos ellos están ya retirados, y que la policía conoce todo porque el protagonista es un doble agente que también trabajaba para su país; destaca que la novela llega a tener un punto cómico, y el propio Conrad la calificó de “burla compasiva”, una mezcla de novela de espías y “drama doméstico” de la cual María José resalta la tierna escena en que el cuñado del protagonista, que tiene cierta patología mental, contempla despavorido el maltrato de un cochero hacia su caballo. Por último comenta que esta novela ha sido libro de cabecera de un terrorista real, según él mismo declaró: le inspiraba en sus atentados con cartas bomba, usaba el nombre del autor deformado en sus registros públicos, para hacerle homenaje, y escribió él mismo una confesión autobiográfica que envió a la prensa, donde se le aseguró que sería publicada si renunciaba para siempre a su afición a cometer atentados.

Consuelo ha leído El corazón de las tinieblas y comenta que Conrad enfocó en esta novela una experiencia personal en el Congo, tras la que el autor sintió que su alma había descendido hasta las raíces mismas de la animalidad; acerca de la forma del relato destaca su perfección estilística, y que transmita ese sentimiento de inquietud que sólo puede comunicarse mediante la palabra escrita. Sobre el argumento indica que es la búsqueda de un hombre llamado Kurtz -que literalmente significa “corto”, en alemán-, un hombre que no es muy corpulento pero ha acumulado un gran poder a su alrededor; para ello, el protagonista debe remontar un río africano hacia su origen inmerso en la jungla, donde se haya la estación que provee de marfil a la factoría de la Compañía que lo comercializa. Consuelo apunta que en el relato resalta una reflexión del narrador en torno al canibalismo, entre otros actos e instintos de violencia que se nombran, a lo que Eugenio recuerda que todos los actos violentos que se describen son efectuados por hombres blancos. Por último, Consuelo menciona la escena en que el timonel es asesinado por una lanza arrojada desde la orilla y el protagonista se mancha con su sangre los zapatos, que inmediatamente echa por la borda.

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Arthur Conan Doyle (1859-1930)

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