Cádiz / Benito Pérez Galdós

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Las Cortes de Galdós / José M. Cuenca Toribio y Soledad Miranda en Cervantes Virtual

[Galdós en su salsa] Hoy, con Cádiz / Harendt en PaperBlog

Para que verdaderamente viva La Pepa. Una lectura de Cádiz de Benito Pérez Galdós en La Novela Antihistórica

Reflexiones acerca del Cádiz de Benito Pérez Galdós como novela histórica / Miguel Soler Gallo en Tonos

 

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8 de febrero de 2017: Gerona / Benito Pérez Galdós

Reunidxs: Isabel, Eva, Carmelo, Luis, Eugenio, Mercedes, Consuelo, Pilar, Toñi, Valentín, Mariajosé, Benita y Lali.

Mariajosé abre la sesión leyendo un texto donde ha escrito sus impresiones sobre la lectura de esta séptima novela de la primera serie de los Episodios Nacionales de Galdós; señala que en ella Gabriel ha dejado de ser el protagonista principal para pasar a un segundo plano como oyente de la historia que cuenta su amigo Andrés, a quien escucha relatar las vicisitudes de la estancia de éste en la capital catalana que da título al libro, durante el duro asedio a que acaba de ser sometida por el ejército francés; la narración de Andrés es recibida por Gabriel después de que él haga lo propio con el relato sobre su estancia en Zaragoza que fue motivo de la anterior entrega, durante el viaje en que ambos van camino de Cádiz, huyendo de las fuerzas invasoras. Mariajosé recuerda que el acontecimiento que sirve de excusa fue el segundo sitio de Gerona por las tropas napoleónicas, producido tras la derrota que éstas sufrieron en Bailén, y el argumento se desarrolla entre la historia personal de Andrés y las horribles consecuencias que sufren los habitantes de la ciudad sitiada, cuya defensa se encuentra liderada por el general Álvarez de Castro, de quien evoca Mercedes su homenaje en el nombre de una glorieta madrileña. En torno al drama provocado por el cerco, Mariajosé destaca la hambruna que sufre la población, donde hay quienes llegan a plantearse la antropofagia, toman sopas hechas de la cocción de cuero y comen libros (en sentido no figurado); también hay anécdotas con la plaga de ratas, que en un momento dado llegan a pelearse entre ellas, batalla que narra Galdós y en la cual la rata más gorda con la que nadie puede recibe el nombre de Napoleón. Esta escena encantó a nuestra compañera, quien lamenta sin embargo que en la novela el autor se aleje de la historia entre Gabriel e Inés, aunque, al contrario que en anteriores novelas, haya componentes más humanos que bélicos; entonces cuenta Mariajosé la historia de un médico que se está volviendo loco por la enfermedad de su hija, a quien obviamente no puede dar de comer como debería, y empieza a acechar a algunos vecinos con intención de matarlos para conseguir alimento. Por último, indica que los sitiados se rinden cuando Álvarez de Castro cae enfermo, a lo que Luis añade que éste fue un militar de los más importantes de la época.

Carmelo indica que la ciudad de Gerona ha sido sitiada muchas veces a lo largo de la Historia, que él sepa hasta once, dos de ellas por los franceses; el periodo histórico en que Gerona ha sufrido más asedio fue durante la Guerra de Sucesión. Al hilo, pregunta Lali si los sucesos que narra la novela que tratamos la hacen tan interesante, a lo que Mariajosé recuerda que la mayor parte son terribles y Toñi replica que en la narración de Zaragoza todo es aún más terrible, a lo que recuerda Carmelo que de la huella de la batalla en la capital aragonesa aún quedan marcas en calles y edificios. Entonces pregunta Mercedes si cambiará el tono de los hechos en la segunda serie de los Episodios Nacionales, a cuya lectura nos estamos acercando, y Luis recuerda que Araceli desaparece de escena, y que otros personajes que apenas han aparecido hasta ahora comienzan a tomar protagonismo, añadiendo que éste es uno de los encantos de la saga histórica de Galdós, pues en cada episodio se solapan personajes dando mayor interés a la trama.

Eva se presenta al resto del grupo en su primer día con nosotrxs y a continuación comenta que lo que más le ha llamado la atención de lo leído es la crítica a la lucha contra Napoleón que ha descubierto en la narración, desde la actuación desordenada de los guerrilleros hasta la migración de mujeres hacia Andalucía; Mercedes observa que, en todas las novelas de la serie, el autor hace crítica del desenvolvimiento del gobierno en esta crisis; tras ello, Lali indica que sería una crítica relatada y Mariajosé subraya que no es una crítica explícita, a lo que Luis recuerda que los liberales se trasladaron a la Isla de León donde fundaron las Cortes de Cádiz, y que el problema de la lucha española es que se libró en vano contra Napoleón, ya que las victorias de éste eran aplaudidas por el Rey Felón en el exilio, mientras los afrancesados tenían a un Pepe Botella poco popular y, por cierto, bastante abstemio, que se encargó de asear y modernizar cuanto pudo la capital, siendo también conocido, señala Carmelo, bajo el apelativo del “rey plazuelas” por las muchas que mandó construir. Luis recuerda no obstante el heroísmo de la lucha popular contra los invasores, y señala entre otras la figura del Empecinado, destacando que los ataques guerrilleros lograban la conquista de montura y víveres, incursiones esporádicas que cosecharon tanto éxito que un siglo más tarde, tras la Guerra Civil, espeañoles dieron conferencias en la Moscú soviética sobre la guerra de guerrillas que sirvieron, por ejemplo, en la defensa de Vietnam, del mismo modo que fueron la base táctica para las incursiones de los Marines, que invaden tierra desde la costa. Eva retoma el asunto que tratamos y comenta que el rey español se dejó engañar a la hora de ser invadido el territorio, a lo que Luis recuerda que Fernando VII, tras el golpe de Riego en 1820 que lo desplazó del poder despótico, consiguió recuperarlo tres años después gracias al apoyo de los célebres cien mil hijos de San Luis que atravesaron los Pirineos para devolverle la corona, inaugurando una época de represión y tiranía llamada Década Ominosa, y dio origen a la Calle del Humilladero en Madrid, llamada así por los padecimientos del reo en su camino hacia el cadalso situado en la Plaza de la Cebada; en otro punto etimológico, Luis señala que al Empecinado se le llamaba así, no por ser muy cabezota, sino por lo moreno de su piel, comparada con el negro de la pecina; así ocurría también que a Beethoven, de la misma época, se le llamaba “el español” no por su mala leche, sino por su tez picada de viruelas, ya que ésta era una pandemia en nuestro país. Volviendo al Empecinado, Luis añade que la biografía que sobre su figura escribió Gregorio Marañón (El Empecinado visto por un inglés) es una obra de arte, así como la de Antonio Pérez y otros tantos textos del erudito médico que, comenta, descubrió la tumba de Enrique IV y escribió un importantísimo estudio sobre la impotencia de este rey castellano cuya paternidad por la Beltraneja dio origen a una guerra contra Portugal; Luis indica que Marañón describe las secreciones como si fueran verdaderas narraciones literarias, y ello evoca a Lali una anécdota de su infancia en Marruecos, cuando un adolescente del grupo de amigos cogió una profunda depresión que le empujó a encerrarse en su habitación y no comer sino la cal de las paredes; el chico fue llevaron por sus padres a Madrid a la consulta del doctor Marañón, y éste lo curó en una sola sesión de media hora que duró la conversación que con él sostuvo.

Consuelo comenta que hay que verse en la situación de un asedio para saber cómo reaccionaríamos nosotrxs, circunstancia excepcional que le ha parecido similar a la que vivían los niños en El señor de las moscas, del que hablamos la semana pasada. En torno a Gerona, Consuelo indica que el médico con aspiraciones caníbales persigue a una de las protagonistas, que se refugia en la casa abandonada de un canónigo, y al final se arrepiente de sus intentos homicidas y su hija termina recuperándose y convirtiéndose a su vez en su cuidadora; y acerca de la escena de la batalla entre ratas, recuerda que las ratas se enfrentaban entre ellas ante la escasez de recursos. Al hilo de todo ello, Carmelo señala que cuando hablamos de hambre nos referimos a ‘tener hambre’ y no a ‘pasarla’, por lo que no podemos saber cómo reaccionaríamos ante circunstancias de este tipo. Consuelo destaca la crueldad de la guerra y de sus daños colaterales, y a continuación entablamos debate sobre el problema del hambre en el mundo, acerca de lo que Lali opina que los recursos son abundantes pero mal gestionados, Eva recalca que la gente está buscando comida en la basura durante las guerras y posguerras y también en nuestra época de crisis, y Mercedes advierte la mucha comida que tiramos sin consumir, ante lo que varixs estamos de acuerdo en seguir flexibilizando nuestro respeto por las fechas de caducidad.

Pilar ha leído la novela y recuerda cuando el médico enajenado da para comer a su hija enferma verdadera porquería, pero pintándoselo bonito; también rememora la derrota española y la huida a Cádiz, a lo que Luis señala que en Bailén perdieron los franceses y se marchó el rey José, pero después volvieron a entrar en la Península. Carmelo indica que los franceses llegaron a invadir Portugal, con lo que Luis no se muestra de acuerdo: finalmente concluimos que la invasión francesa de Portugal se produjo unos años antes, estando Godoy en el gobierno, en la que se denominó Guerra de las Naranjas, y que afectó directamente al pueblo de los antepasados de Carmelo.

 

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Lawrence Durrell (1912-1990)

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EL AUTOR

 

web de la Sociedad Internacional Lawrence Durrell

 

datos biográficos sobre Lawrence Durrell en Wikipedia

obituario a Lawrence Durrell / Javier Valenzuela en El País

La tortuosa vida de un genio / Teresa Amiguet en La Vanguardia

Lawrence de Alejandría y el sexo / Jacinto Antón en El País

 

La voz de un gran narrador / Francisco Arias Solís en Liceus

El espíritu de las islas / Jacinto Antón en El País

Lawrence  Durrell: el heraldo negro del futuro de Chipre / María Guadalupe Flores Liera en Universidad Autónoma Metropolitana

 

 

SU OBRA

 

en torno a Cuarteto de Alejandría / Lawrence Durrell en El viajero de Orión

en torno a Cuarteto de Alejandría / Lawrence Durrell en Solo de libros

en torno a Cuarteto de Alejandría / Lawrence Durrell en Ojos de papel

en torno a Cuarteto de Alejandría / Lawrence Durrell en Este país

 

en torno a Quinteto de Avignon / Lawrence Durrell en Diario de un aburrido

en torno a El cuaderno negro / Lawrence Durrell en Diario de un artista desencajado

en torno a Las islas griegas / Lawrence Durrell en ABC

 

El Cuarteto de Alejandría : La crueldad del amor moderno / Ignacio Trejo Fuentes en Universidad de México

Lawrence Durrell y el Cuarteto de Alejandría / Rodolfo Rojo en Universidad de Chile

 

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1 de febrero de 2017: William Golding

Reunidxs: Isabel, Carmelo, Eugenio, Valentín, Consuelo, Toñi y Seve.

Isabel abre la sesión comentando su lectura de la obra más famosa del autor, El señor de las moscas, de la cual ha visto también las dos versiones cinematográficas: una del 1963, que desconocía, y la más reciente de 1990, en color y de nacionalidad norteamericana; destaca que el título proviene de un apelativo que en tono burlón daba la cultura hebrea al dios Baal, durante cuyos sacrificios los fieles dejaban que la carne del holocausto se pudriera, de manera que sus templos estaban siempre llenos de moscas. Isabel cuenta a continuación el argumento de la novela de Golding, y señala que los niños que quedan atrapados en una isla desierta tras un accidente aéreo son cadetes de una escuela militar estadounidense, a lo que Consuelo señala que no todos eran cadetes, pues en la novela aparecen niños de seis años y en la primera versión que se hizo para el cine, algunos de ellos salen desnudos. Isabel resalta que la trama de la novela se desenvuelve en torno a las diferencias que existen entre los niños a la hora de afrontar la situación del naufragio, y que deriva en un enfrentamiento abierto entre quienes defienden que deben unirse, por medio de ciertas normas convivencia consensuadas, para lograr la supervivencia hasta que los adultos les rescaten, y quienes prefieren entregarse a la satisfacción de sus instintos, empezando por irse a cazar jabalíes para divertirse; así, se forman dos bandos: el que mantiene la disciplina y el de los cazadores, que entran en un enfrentamiento que termina convirtiéndose en competición por hacerse mutuo daño; esta circunstancia recuerda a Consuelo la naturaleza del buying, que parece inevitable entre los jóvenes de todas las épocas, a lo que Eugenio advierte la importancia de la mala educación recibida. Isabel destaca por último la escena del descubrimiento del cadáver del piloto y subraya que la novela trata sobre la naturaleza humana, desde una visión que se pretende alternativa a las tesis que Rousseau defendió en el Emilio acerca de la bondad innata de los seres humanos; al hilo menciona la película dirigida por Narciso Ibáñez Serrador, ¿Quién puede matar a un niño?, que le ha venido a la memoria a raíz del libro de Golding.

Eugenio comenta que a su juicio Golding es un moralista impregnado por la ética protestante, cuya visión de la humanidad es netamente etnocéntrica; así, los estados que difieren respecto al actual momento civilizatorio del modelo occidental, estarían menos evolucionados, en vías de desarrollo o serían directamente salvajes, como pretende demostrar en El señor de las moscas, en el grupo de niños que sigue a Jack; por eso considera que esta novela no describe la naturaleza humana, ni siquiera trata de teorizar sobre ello, sino que sólo refleja la simpleza de un mito de carácter maniqueísta según el cual el mundo es un continuo combate entre el bien y el mal, además de servir de propaganda política para la cultura anglosajona, ya que el salvajismo que refleja en sus escenas sería producto de un retroceso que van sufriendo la mayoría de los niños hacia los oscuros orígenes de la humanidad, donde en algunos casos la falta de control civilizatorio desembocaría en la maldad; Eugenio señala que el motivo de esta degeneración en los comportamientos sería la poca solidez de la educación que esos niños están recibiendo en los colegios ingleses. Al hilo, Consuelo hace referencia a la figura de Ralph como personificación del espíritu del diálogo, y por ello tolerante con toda opinión ajena, mientras Jack sería el del abandono al instinto espontáneo, incapaz de imaginar las consecuencias de la consumación de sus deseos, y ofrece la dicotomía como esencial a la naturaleza social del hombre por lo que a su parecer es una visión pesimista de la humanidad; ante ello confirma Toñi que el autor trata lo mismo en el libro que ha leído ella, la trilogía titulada La oscuridad visible, e Isabel evoca que el padre de Golding fue un científico racionalista y su madre una luchadora por el sufragio femenino, así como resalta que durante la Segunda Guerra Mundial, en la que el autor fue movilizado, quedó éste muy impresionado por las consecuencias de los enfrentamientos bélicos, a lo que Eugenio señala que dada su obra, esa impresión no tiene comparación con la que se hizo crítica antibelicista en varios autores que padecieron la Primera Guerra Mundial, como el caso de Wilfred Owen, a quien vimos hace casi un año; Consuelo señala que los dos bandos de El señor de las moscas bien pueden reflejar los de la Segunda Guerra Mundial, a lo que Eugenio visiona a Jack como un trasunto de Hitler, mientras Consuelo resalta la brutalidad de los bombardeos aliados sobre la Alemania derrotada, a lo que Carmelo recuerda que el de Gernika fue primero que se perpetró contra una población civil.

Al hilo de la referencia a la Segunda Guerra Mundial y al bombardeo de Gernika, Valentín destaca la proliferación de anécdotas sobre la Guerra Civil y su posguerra que han quedado en el imaginario de nuestras historias familiares, aunque recuerda que no se ha contado tanto como se debiera o quisiera, quizás por afán de olvidar o quizás por miedo; así, menciona una anécdota de su familia localizada durante la Batalla del Ebro, antes de qie Isabel recuerde los intercambios entre soldados de cada bando, de artículos de primera necesidad como el tabaco y el papel de fumar, y Seve haga un guiño al humorista Gila para recordar aquellas conversaciones que éste tenía con el enemigo a través del teléfono, para ponerse de acuerdo en la hora a la que había que parar la guerra para facilitar las tareas cotidianas. También Carmelo cuenta la historia del violinista rojo que fue avisado por un rival de que le estaban buscando, y la de las excursiones dominicales que se hacían en el Madrid de la guerra para ir a disparar un tiro al Alcázar de Toledo, sitiado por el bando republicano.

Consuelo comenta que ha estado detrás de La lengua oculta, que es una obra póstuma del autor, pero no ha podido leerla así que habla sobre El señor de las moscas, de la que dice que hoy en día ningún autor ganaría el premio Nobel gracias a su escritura; destaca los momentos en que Ralph, que representa el espíritu civilizado, está pensando la manera de mejorar el funcionamiento del grupo, y entonces comete el error de ceder el mando, probablemente  por ser demasiado pusilánime o condescendiente; en este haz de reflexiones, Consuelo destaca que el miedo nunca abandona los pensamientos de los protagonistas, y que ese miedo mal enfocado genera odio hacia los que no comparten o piensan igual que uno; también considera que la aversión de Jack hacia Ralph puede ser consecuencia de cierta envidia que aquél siente hacia éste. Isabel añade la anécdota de las gafas de Piggy, que le son arrebatadas porque con ellas se puede hacer fuego, y la respuesta de Ralph al robo, asegurando que si se las hubieran pedido, el chico las habría prestado. Por último, Consuelo resalta el ensañamiento con que Jack mata al jabalí y Carmelo subraya que la novela es una metáfora de la condición humana, ya que, por regla general, el ser humano es malo; a continuación nos entregamos a un intenso debate sobre la existencia o no de una naturaleza humana y su tonalidad.

Toñi ha leído la trilogía titulada La oscuridad visible, de la cual indica que trata sobre la maldad, y donde los tres relatos que la componen se entrelazan; sobre el primero de ellos dice que el protagonista es un niño víctima de una bomba que le destroza la cabeza, que después le es reconstruida y cuyas secuelas son una deformación que sin embargo no le impide afrontar la vida sin complejos, aunque los prejuicios de los demás se la complican; Isabel comenta que el rechazo a esa deformidad podía haber generado odio en el protagonista, a lo que Toñi dice que no se vuelve malo. Isabel destaca entonces que hay una investigación neurológica sobre la posibilidad de que determinadas anomalías congénitas en el cerebro inclinen a quienes las padecen hacia el mal, a lo que Carmelo resuelve que se han encontrado anomalías craneales similiares en psicópatas y asesinos, ante lo que Eugenio comenta que ese tipo de investigación sólo termina justificando la eutanasia sobre quienes supuestamente son susceptibles de ser malos, a lo que Carmelo indica que las consecuencias serían más bien terapéuticas e Isabel recuerda el tratamiento al que algunos violadores, muchos de ellos voluntariamente, se someten para mitigar sus tendencias violentas; este tema deriva en un pequeño debate sobre si los avances hacia una mejora de nuestra convivencia deben ser más científicos que educativos, del que salimos cuando Toñi recupera el argumento del libro leído y cuenta la historia de un colegio de huérfanos donde uno de los regentes es un despiadado pederasta; concluye diciendo que esta obra de Golding condimenta la tragedia con episodios tremebundos.

Seve recuerda su lectura de El señor de las moscas desde la sorpresa, pues él esperaba una historia de niños; respecto a la naturaleza humana, señala que a su juicio no hay forma de saber si la maldad de algunas personas es consecuencia de su vida o de unas condiciones previas al nacimiento, ante lo que Toñi afirma que los niños son más o menos buenos o malos en función del ambiente en que se crían.

 

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Gerona / Benito Pérez Galdós

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datos sobre Gerona / Benito Pérez Galdós en Wikipedia

texto de Gerona / Benito Pérez Galdós en Cervantes Virtual

 

reseña sobre Gerona / Benito Pérez Galdós en El Marcapáginas

reseña sobre Gerona / Benito Pérez Galdós en El Sargento Pepper y su Banda de Corazones Solitarios

reseña sobre Gerona / Benito Pérez Galdós en Negro sobre Blanco

comentario de texto a Gerona / Benito Pérez Galdós en I.E.S. Peñas Negras

 

Gerona, de Galdós: en el espacio heroico / Ermitas Penas en Grupo de Estudios Galdosianos

 

 

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William Golding (1911-1993)

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EL AUTOR

datos biográficos sobre William Golding en Wikipedia

obituario de Miguel García Posada a William Golding en El País

en torno a William Golding / Teresa Amiguet en La Vanguardia

William Golding: el triste concierto de la vida / Cándido Pérez Gállego en Cervantes Virtual

Goytisolo y Golding: la civilización transformada en la barbarie / Elizabeth S. Rogers en Cervantes Virtual

William Golding o la contradicción tropológica / Ignacio Padilla en Revista de la Universidad de México

 

SU OBRA

reseña sobre El señor de las moscas / William Golding en Libros Prohibidos

La visión del otro: los salvajes civilizados de William Golding / Ángel Mateos-Aparicio en Odisea: Revista de Estudios Ingleses

reseña sobre Ritos de paso / William Golding en Siroco

reseña sobre Ritos de paso / William Golding en Das Bücherregal

reseña sobre La construcción de la torre / William Golding en Anika Entre Libros

En torno a la desacralización del artista: William Golding y The Spire [La construcción de la torre] / Luisa Fernanda Rodríguez Palomero en Dialnet

reseña sobre La oscuridad visible / William Golding en Lecturas del Rey Mono

reseña sobre La oscuridad visible / William Golding en La pintura de la voz

reseña sobre La lengua oculta / William Golding en Espéculo

La luz y la música en el arte de William Golding / Rosa Castillo en Dialnet

 

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Zaragoza / Benito Pérez Galdós

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texto de Zaragoza / Benito Pérez Galdós en Cervantes Virtual

reseña sobre Zaragoza / Benito Pérez Galdós en Serendipia

Simbolismo en Zaragoza de Benito Pérez Galdós / Paciencia Ontañón de López en Institución Fernando El Católico

La Manuela Sancho, del libro Zaragoza de Benito Pérez Galdós / Felipe Enrique Martín Santiago en BienMeSabe.org

 

 

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