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30 de mayo de 2012: MICHEL HOUELLEBECQ

Reunidos: Isabel, Laly, Toñi, Rosa, Maite, María José, Seve, Eugenio, Pilar, Mercedes y Valentín.

Isabel lee los datos biográficos editados en la Wikipedia: al autor se le considera uno de los hitos de finales del siglo veinte, fundamentalmente por sus novelas Las partículas elementales y Plataforma; dice que tuvo unos padres atípicos que le enviaron a vivir con su abuela paterna y adoleció durante su adolescencia de carencia afectiva; tiene estudios de ingeniero agrónomo, ha ejercido como informático, se ha convertido en una especie de estrella mediática y en la actualidad reside en España, en el Cabo de Gata, en la provincia de Almería. Sobre su literatura, comenta que ha sido comparada con el existencialismo de Albert Camus, en especial con El extranjero, y está teñida de polémica: por ejemplo, por su novela Plataforma fue acusado de islamófobo. Indica Isabel que ha visto algún vídeo donde se le entrevista; añade Mercedes que ella también, y le ha llamado la atención su forma parsimoniosa de expresarse.

Seve ha empezado a leer Contra el mundo, contra la vida, que es un ensayo sobre la figura del escritor estadounidense H. P. Lovecraft. Apenas ha leído unas páginas y le ha resultado muy extraño. Pilar señala que en vídeo no parece una persona tan rara como muestra en su escritura, y que a ella principalmente le parece muy tímido.

Eugenio leyó hace tiempo La posibilidad de una isla y dice que en su momento le gustó, aunque la parte final le pareció un poco precipitada, en función del desarrollo anterior de la narración; por otro lado, ha empezado a leer Las partículas elementales, pero tiene un estilo que no le gusta y ha abandonado la lectura; Eugenio indica que, por lo que respecta a la estructura de esta novela, le ha decepcionado que el autor comience con un relato de situación para, en el segundo capítulo, pasar a rememorar la vida de los antecesores, como en una arquetípica novela decimonónica. Finalmente, en lo que respecta al nihilismo que desprende la literatura de Houellebecq, Eugenio cree que es un punto de vista algo desfasado, y trata de desmontar su armazón teórico apelando a la responsabilidad del individuo ante su entorno, ya que debe superarse lo negativo para construir la realidad que supuestamente anhela; haciendo referencia a ello, ha escrito un poema que a continuación lee.

Pilar ha leído el ensayo sobre Lovecraft, Contra el mundo, contra la vida, y le ha gustado mucho; considera que está muy bien escrito, con un estilo limpio que muestra la admiración que Houellebecq debe sentir hacia este autor de principios del siglo XX. La obra se divide en dos partes, una que trata de la obra de Lovecraft y otra dedicada a su vida. Por lo que Houellebecq cuenta, tuvo una infancia desastrosa y falta de cariño: narra, por ejemplo, que la madre no le dejaba jugar con niños a los que consideraba inferiores a él, y que también lo menospreciaba llamándole feo y asegurando que nunca sería alguien en la vida. Pilar considera que el autor se siente identificado con la vida de su biografiado, y también cree que con su obra, pues en Lovecraft destaca el desprecio hacia la humanidad, su racismo o la total ausencia de personajes femeninos en sus novelas; en efecto, ella ha visto en Houellebecq una persona díscola, misógina y racista, que no duda en afirmar que “el hombre es malo por naturaleza”. Isabel comenta que pasó su infancia en internados y ha afirmado que la felicidad no existe; Rosa indica que ha declarado que el sexo se practica mejor en España que en su país.

Mercedes ha comenzado a leer Plataforma, pero se ha quedado a la mitad; sin embargo ha tomado nota de su lectura: el protagonista es un hombre tranquilo que va de su casa al trabajo, del trabajo a su casa y, en su casa, a la tele; pero su paz queda turbada cuando su padre, que tiene por amante a la asistenta, es asesinado por el hermano de ésta; finalmente marcha a Tailandia en un viaje organizado, durante el cual tiene una gran actividad sexual. Mercedes considera que la novela es muy dinámica en cuanto a la variedad de temas que el autor afronta, pero cree que en las descripciones se hace muy monótona, divaga sin concretar y casi cae en el aburrimiento. Le han parecido interesante las conversaciones que sostienen los personajes, en una de las cuales se establecen distintas diferencias entre la mujer occidental y la tailandesa. Respecto a la islamofobia que se ha denunciado en este libro, Mercedes no puede opinar pues las páginas polémicas se encuentran en la segunda parte de la obra, a la cual ella no ha llegado; Pilar sostiene que a Houellebecq le interesan especialmente los asuntos religiosos y María José recuerda que ha afirmado que la de los musulmanes es una “religión para idiotas”. Lo que puede constatar Mercedes es que el narrador dice de los chinos que son “unos cerdos”, lo que da pie a un debate sobre las medidas higiénicas en distintas épocas y culturas.

Valentín destaca de entre sus apuntes unos comentarios acerca de La posibilidad de una isla, que dicen que es una novela de ciencia ficción sobre aspectos futuribles o evolutivos de la condición humana -tales como la clonación-, lo cual, salvando las distancias, lo sitúan en la órbita de Asimov. Menciona la veneración que siente Fernando Arrabal hacia el autor. Respecto a Ampliación del campo de batalla, la primera novela de Houellebecq, recoge la comparación que en ella expone entre la actividad sexual de ser humano y el sistema económico vigente; Isabel comenta que a la luz de estas afirmaciones no encuentra mucha originalidad en el autor, y Pilar asevera que simplemente cuenta lo que ya sabemos. Valentín indica que ha hecho mucho hincapié en la muerte, como lo único que indefectiblemente quedará de la vida, mostrando así una negatividad que inunda toda su obra; asimismo, ha comentado que el islamismo está condenado a extinguirse. Finalmente, Valentín señala que de este autor le gustan algunas cosas y otras no tanto.

Laly ha leído Las partículas elementales en la versión original y cuenta que trata de Bruno y Michel, dos hermanos de misma madre y padres distintos, que no se conocen hasta que ambos tienen veintitantos años; Bruno ha tenido una vida muy difícil, maltratado en un internado hasta convertirse en una perosna asocial; Michel, por el contrario, es ingeniero y trabaja en un laboratorio. La novela va alternando las páginas dedicadas a la bioquímica, de las investigaciones de Michel sobre embriones y fósiles, con aquellas que describen las andanzas de Bruno, quien en palabras de Laly es “un salido completo” (corrobora Toñi, que ha leído la misma novela, afirmando que el protagonista pierde la cabeza en cuanto ve unas bragas colgando); el punto culminante de la novela es cuando ingresan en una secta, que a Laly le recuerda la secta de Manson. Lo que menos le ha gustado ha sido el sadismo que se describe e imprime en algunos parajes, e indica que no comprende que se pueda escribir sobre cosas tan horribles habiéndolas tan bellas; al hilo señala María José que el autor es un admirador del Marqués de Sade. Laly concluye diciendo que Houellebecq escribe muy bien, pero a ella no le ha gustado: cree que escribe con una mentalidad algo desequilibrada.

Toñi ha leído el mismo libro que Laly y le ha producido la misma sensación. Le han llamado la atención las diferencias de personalidad entre ambos hermanos: uno sádico y el otro científico. Recuerda la descripción minuciosa y proliferación de detalles en la escena sobre la descomposición del cadáver de la abuela, y comenta que el protagonista resentido, Bruno, es una persona disconforme con todo, a quien le gusta espiar a los demás y le encantan las jovencitas. Por último, Toñi evoca la escena del pajarito al que sueltan para que vuele libre, hasta que un día cae a la calle y muere.

Rosa ha leído Supervivencia, que es un libro de poemas. Cuenta que Houellebecq empezó escribiendo poesía, de cuya composición dice que el sufrimiento es la base, principio también válido para la novela; como fuente inspiradora, habla de odio a sí mismo y al resto de la humanidad. Rosa comenta que los poemas que ha leído son un tanto variopintos, muy despectivos respecto al mundo y poco constructivos en cuanto a experiencia vital. Ha visto al autor muy contradictorio, por ejemplo escribiendo un poema contra el liberalismo económico fundamentado en la libertad individual, al tiempo que él se considera individualista y es muy crítico con la colectividad. Dice Rosa que el autor suelta conceptos en sus poemas y establece comparaciones, destacando los aspectos más negativos de la existencia; que intercala lo banal con lo tragicómico, a lo que añade el absurdo. Destaca algunos versos sueltos que interpreta Rosa como muy inspiradores para la creatividad, y ella misma, en lo que llevamos de sesión, ha improvisado un poema que lee a continuación, y del cual cito un par de versos: “Un poema, una herida / que cicatriza con la belleza”. También lee Rosa el poema sobre Henri, un bebé que se está criando en condiciones infrahumanas y de quien asegura el autor que va camino de convertirse en gran poeta; Mercedes ve en ello un reflejo de la infancia de Houellebecq. Finalmente considera Rosa que al lector de poesía puede llegarle más un poema desgarrador, ese grito contra el mundo y la vida que define al autor, pero que ella cree que en la poesía debe abrirse siempre un resquicio a la esperanza; comenta Pilar que Houellebecq arrastra un trauma que no supera, e Isabel recuerda una entrevista que ha visto en vídeo donde el autor suelta un “¡Mierda!” muy profundo, que le sale de muy dentro; Pilar ha visto esta misma entrevista y aclara que esto ocurre cuando hablan de una escritora que acaba de publicar el libro que a él le hubiera gustado escribir.

Maite dice que ella parece haber tenido más suerte, porque ha leído Enemigos públicos, obra epistolar entre el autor y Bernard-Henry Lévy, a través de correos electrónicos. Ambos cuentan experiencias de su infancia, y hablan de sus respectivos padres, hacia quien Lévy siente una profunda admiración y Houellebecq un total aborrecimiento. Maite señala que no le ha llamado tanto la atención la temática de sus novelas como este libro de experiencias particulares; asegura que proliferan en él los rasgos más humanos y es merecedor de estar en nuestras respectivas bibliotecas. En sus páginas confiesa el autor que se convirtió en escritor porque amaba los libros, sentimiento que aún mantiene; respecto a su padre, parte de la relación tormentosa que tuvo con él cree que se debe a que fue una persona muy desequilibrada, que odiaba a la humanidad y sin embargo trabajaba salvando vidas. Maite comenta que ignora cómo es la literatura de Houellebecq, porque no ha leído nada, pero esta obra se lo ha dibujado como una persona muy sentida. Pregunta Mercedes si él y Lévy son amigos, a lo que Maite contesta que sólo sabe que son personajes muy diferentes; Eugenio opina al respecto que en este libro no hay tanto fruto de relación entre los autores como de gestión editorial con fines comerciales.

María José ha leído La posibilidad de una isla, que es una novela de ciencia ficción que exalta la juventud (indica Valentín que es como un mandato de nuestro tiempo, el de consumir y gozar, pues la sociedad de consumo cada vez se enfoca más hacia los jóvenes, y Toñi señala que, en nuestras vidas, es más bien a la edad de la jubilación cuando nos es posible disfrutarlas); consta de dos partes relacionadas: en la primera, el protagonista desarrolla su actividad como humorista ácido a quien envejecer está costando un poco; después conocerá a una jovencita algo alocada y por último tratará de ingresar en una secta que tiene todos los rasgos de estar basada en la de los Raelianos. La segunda parte se sitúa en el futuro, donde existen una serie de clones del protagonista que sobreviven su memoria, transmitida ésta de unos a otros a través de un diario; María José destaca cierta noción de la eternidad como aburrimiento. Dice que se lee bien, pero que la historia no ha terminado de convencerla, y Rosa comenta que ese argumento es muy similar al de una película muy reciente: La isla. Por último, María José lee un fragmento del comienzo del libro que tiene unos tintes machistas que a ella desde el primer momento le han puesto en guardia; Rosa indica que Houellebecq tiene fama de misógino.

Por último recuerda Eugenio que en su último libro, El mapa y el territorio -que ha sido Premio Goncourt-, el autor ha introducido varios textos extraídos de la Wikipedia, lo que ha convertido esta obra en libre de derechos de autor.

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