Archivo de la etiqueta: JANE_BARKER

17 de abril de 2013: Jane Barker

Reunidos: Isabel, Lali, Toñi, Rufino, María José, Seve, Luis, Pilar G., Eugenio, Josefina, Pilar, Mercedes y Valentín.

Isabel abre la sesión emplazándonos para el próximo Día del Libro (martes 23 de abril) a la Lectura del Quijote en el Centro de Mayores Juan XXIII, a cargo del Taller Literario; y aprovecha para recordar que dentro de un mes, el 21 de mayo, en el mismo lugar expondrá nuestra compañera Lali su comentario sobre la novela El secreto de las flores de Mercedes Salisachs, en el marco del vigésimotercer Ciclo Literario, dedicado a la Novela Costumbrista.

A continuación, Isabel comienza a leer los datos biográficos sobre Jane Barker que hemos encontrado en Internet: poeta y novelista inglesa que vivió un total de setenta y nueve años repartidos entre los siglos XVII y XVIII, disfrutó de una herencia familiar ocasionada por el temprano fallecimiento de su hermano mayor y vivió una parte de su vida en el exilio en Francia, debido a las persecuciones que sufrió la comunidad católica en su país de origen. Acerca de su obra, Isabel destaca que sus novelas más exitosas fueron Los amores de Bosvil y Galesia (de la que Lali indica que es el relato recientemente traducido al castellano que aparece en Mujeres de principios, breve antología de autoras inglesas de aquella época, editada por Lengua de Trapo) y Exilius (acerca de la cual dice Mercedes que es la que le dio renombre), y añade que se dio a conocer en el ambiente literario por una obra en verso colectiva junto a compañeros universitarios, que se llamó Recreaciones poéticas. Finalmente, a Isabel le chocó que, tratándose de una sociedad tan marcadamente machista, Barker recibiera la herencia que correspondía a su hermano mayor a la muerte de éste, existiendo aún otro hermano varón, aunque más pequeño que ella; Rufino recuerda que la herencia se transmitía por el sistema de mayorazgo, mantenida íntegra y destinada a un heredero universal; Mercedes opina que se sigue el orden de nacimiento al margen de la distinción por sexo, e Isabel se pregunta si no habrá tenido que ver con cierta preferencia del padre hacia su única hija, de donde especula María José si no sería el hermano pequeño de frágil salud e imposibilitado para heredar, a lo que Luis señala que la mala salud no es un motivo para ser desheredado ya que la herencia pasaría a los descendientes del enfermo, ante lo que Pilar G. recuerda que, que sepamos, ni la autora ni ninguno de sus dos hermanos tuvo descendencia.

Eugenio continúa la lectura de los datos biográficos sobre la autora. Comenta que tal calibre alcanzó su fidelidad a Jacobo II que no sólo se exilió con su Corte sino que cuarenta años después de su defenestración le envió una carta de apoyo, y también aseguró haberse curado un cáncer de mama mediante apósitos de un pañuelo con sangre del monarca, hecho que califica de “escatológico”, lo que da pie a una debate donde se discute el uso de este adjetivo, a lo que Luis aclara que no sólo indica suciedad, que también se aplica a la transustanciación del cuerpo putrefacto, y Eugenio apunta que siempre lo ha relacionado con las reliquias (al hilo, María José recuerda la creencia en que la pureza de sangre hacía milagros y de ahí apostillamos sobre la sangre azul y Lali lo señala como síntoma de distinción, Isabel como evidencia de la blancura de piel y Toñi como consecuencia de los polvos de arroz del maquillaje); añade Eugenio las etapas de predominio católico en el gobierno inglés: durante los reinados de Jacobo II (1685-1688) y de la reina Ana (1703-1714), habiendo estado Barker en el exilio durante los periodos 1689-1704 (Guillermo III) y de 1726 hasta su muerte en 1732, ya reinando los Hannover. Por último, acerca del término “romance” que utiliza la autora en el subtítulo de Exilius, indica Eugenio que ella reclamó este nombre frente al de “novel” que se estaba poniendo de moda, para ajustar su obra a un concepto de la narración más acorde con la tradición épica, con el heroísmo de la resistencia católica ante la represión protestante.

Valentín destaca de Barker su falta de interés por el matrimonio y que nunca se casó, que su padre ocupó un cargo importante como Secretario y que estuvo a punto de quedarse ciega por culpa de una mala operación de cataratas, a partir de la cual necesitó ayuda de un primo suyo para escribir. De sus primeros poemas resalta una vida rica en incidentes, consecuencia de la experiencia en la comunidad universitaria con la cual alcanzó semejante camaradería; acerca de la Revolución Gloriosa que desplazó a su apreciado Jacobo II (recuerda Luis que se inaugura a partir de ella la dinastía Orange-Nassau, que eran luteranos “más férreos” provenientes de los Países Bajos, por aquel entonces liberados de la invasión española de Flandes), Valentín indica que fue conocida por otro nombre: la “Revolución sin sangre”. También señala de un artículo que ha leído a través de Internet, que mucha de la actual crítica feminista tiene su fuente en Barker, quien no se limitó, como se ha dicho, a escribir bajo demanda del público lector, sino que desarrolló en sus novelas unos conocimientos psicológicos excepcionales, que llegaron a influenciar a novelistas posteriores de la talla de Samuel Richardson. Por último, Valentín comenta que la obra de esta autora, como la de Aphra Behn, también ha permanecido oculta hasta hace poco.

Rufino ha elaborado un resumen con los datos biográficos que ha traducido de Internet, y destaca que durante su exilio, e inquieta por el futuro de Inglaterra, Barker escribió una serie de poemas políticos; añade que su conversión al catolicismo se sigue de la llegada de Jacobo II al poder (Rufino dice que el nombre original del monarca era James, y que el traductor automático se lo ha vertido en Jaime, pero Luis recuerda que James se traduce al castellano, indistintamente, como Jacobo, Jaime o Santiago), subraya su afilada percepción psicológica y comenta que la autora pudo haber ejercido la medicina, como se desprende del recorte de un anuncio conservado en un libro y, sobre todo, por las referencias que al oficio y a los conocimientos científicos maneja en alguno de sus poemas, conocidos como “poemas médicos”; pero añade que probablemente le viniera este saber de la educación recibida por su hermano mayor, al hilo de lo cual insiste en que debido a los escasos recursos familiares, la autora y su hermano pequeño quedaron sin herencia, y aunque la muerte del mayor posibilitó que ella tuviera una renta, el pequeño tuvo que conformarse con “poco más de 10€ al mes”. Al hilo de sus posibles conocimientos en medicina, recuerda Eugenio el poema donde Barker habla de la teoría humoral para ironizar sobre la ausencia de la mujer en la vida intelectual (dice que, por ser las mujeres más frescas y húmedas que los hombres, el Árbol del Conocimiento no puede arraigar en ellas), a lo que María José recuerda la Teoría de los cuatro humores y Luis señala que en aquella época la Medicina está aún fuertemente impregnada por la terminología de la Física.

Lali indica que el Patch-Work Screen que aparece en el título de dos obras de Barker escritas al comienzo de su segundo exilio, se refiere al bastidor que se usa en el ejercicio de este tipo de labor textil que consiste en unir diversos trozos de tela, de donde deduce que la autora hace alusión en estas obras a un contenido fragmentario, miscelánea de texto que, según añade Pilar, irían dirigidos “a las Señoras”. Lali ha podido leer de Barker el relato incluido en Mujeres de principios, editado por Lengua de Trapo, con prólogo de Lola Beccaria y traducción de Tamara Gil Somoza; en este mismo volumen aparece La monja de Aphra Behn, cuya lectura inspiró a Lali el trabajo que leyó la semana pasada, y del que dice que sirve también para ésta. El relato de Barker, Enredos (Los amores de Bosvil y Galesia), trata de la sumisión de la mujer a los hombres, los matrimonios de conveniencia y, en concreto, la anulación psicológica que se manifiesta en una muchacha que, siendo pretendida por un joven, no es capaz de expresarle su voluntad o deseos, ni siquiera de contestar a sus preguntas, respondiendo siempre con suspiros y evasivas que terminan desquiciando a su pretendiente, quien sin saber a qué atenerse acaba buscándose a otra mientras ella ingresa en un convento, donde una amiga le pregunta por qué no recurrió a su madre para que, gracias a su experiencia, la aconsejara de la mejor manera, y Galesia (que así se llama la protagonista) responde que siempre había creído que la iniciativa y decisión en los asuntos matrimoniales corresponde a el pretendiente o a sus padres, no a la pretendida ni a los suyos; este argumento da ocasión a un breve debate donde interpretamos el mal que aqueja a los protagonistas de esta historia, que finaliza sin ponernos de acuerdo sobre quién lo padece ni si se le ha de calificar de tímido, soso o pánfilo. Del tercer relato de esta antología, que pertenece a una autora que no hemos incluido en el taller (Eliza Haywood), Lali también cuenta el argumento y dice que trata de una mujer enamorada de un “pisaverde” que va de flor en flor sin intención de comprometerse, por lo que para conquistarle, ella trata de seducirle bajo diferentes apariencias, como si fuera siempre una mujer distinta, y así mantener su pasión (indica Isabel que la autora de este relato fue actriz); pregunta entonces Toñi si finalmente consigue la protagonista su propósito, a lo que Isabel replica que no quiere saber el final, que desea leérselo, y Lali dice que no se acuerda.

Josefina destaca la época del exilio de la autora, que se califica, en el texto biográfico leído en Internet, de “peregrinación cristiana”, y resalta el asombroso número de personas que secundaron aquella diáspora católica hacia Francia, Saint-Germain-en-Laye, lugar donde Jacobo II instaló su Corte y la autora estuvo de 1689 a 1704; añade Josefina que en 1704 regresó Barker a Inglaterra, vivió unos años de su renta y de su labor literaria y, en 1726, regresó de nuevo a Francia para morir lejos de su tierra.

A Pilar G. le ha llamado mucho la atención la operación de cataratas a la que Barker fue sometida, y que casi la deja ciega; le han parecido horrorosos los medios quirúrgicos de la época, y nos considera afortunados por beneficiarnos de las mejoras de las que esta profesión dispone hoy en día; dice que en aquellas condiciones no es extraño que existiera tan elevada mortandad, y entablamos breve debate sobre el ejercicio de la medicina en la actualidad, con sus avances en instrumental, esterilización, anestesias y tecnología varia.

Pilar saca a colación el término micromachismo, que en un texto ha empleado Eugenio, quien remite para el origen de esta noción a la microfísica de Foucault, y después reivindica la defensa de la tolerancia religiosa que hace Barker en su obra, destacando la traducción que hizo de Fénelon en 1718, con el objeto de limpiar la imagen del catolicismo en su país y lograr la comprensión de los protestantes; María José añade que también enarbola esta causa en la secuela de A Patch-Work Screen for the Ladies, y Mercedes recuerda que todo este siglo es, en Inglaterra y en general en toda Europa, un cruento enfrentamiento entre credos religiosos. Pilar reclama esta petición de empatía de la autora para los momentos actuales, en que tantos miembros de algunos Gobiernos del planeta abogan por la intolerancia, fomentando el enfrentamiento entre distintas ideologías y creencias, no mediante la marginación directa de los grupos a excluir, pero sí privilegiando de forma descarada a quienes les son afines; a propósito de ello, también se desarrolla una conversación sobre las presiones que ejercen determinados grupos -principalmente religiosos- para hacer prevalecer sus costumbres en los espacios públicos.

Por último, María José lee las Redondillas de Sor Juana Inés que mencionó en la sesión anterior, y Lali, con la venia de Isabel, desvela el final del mencionado tercer relato.

 

Deja un comentario

Archivado bajo REUNIONES

Jane Barker (1652-1732)

Dibujo

LA AUTORA

traducción al español de “Jane Barker en Wikipedia

Jane Barker (en inglés) en Wikipedia

Jane Barker (en francés) en Wikipedia

Jane Barker : biografía y obras (en inglés) en eBooks@Adelaide

Jane Barker en Lengua de Trapo

sobre “El romance nuevo (1700-1800)” en Wikipedia

SU OBRA

reseña a Mujeres de principios en La antigua Biblos

reseña a Mujeres de principios en Libros y Literatura

reseña a Mujeres de principios en Il suo posto preferito

Prefacio a Exilius (en inglés) en Marteau

To My Young Lover / Jane Barker en Poetry Foundation

Deja un comentario

Archivado bajo Literatura inglesa, Novela, Poesía, Siglo XVII, Siglo XVIII