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16 de mayo de 2012: ANDRÉ COMTE-SPONVILLE


Reunidos: Isabel, Toñi, Rosa, Sara, Maite, Valentín, Luis, Eugenio, Pilar y Mercedes.

Isabel lee datos biográficos tomados de la Wikipedia, donde no ha encontrado mucha información; subraya que el autor es considerado un filósofo materialista, racionalista y humanista. También ha buscado algún audiovisual donde apareciera, pero no ha encontrado ninguno que estuviera subtitulado en español.

Sara ha leído La felicidad desesperadamente y lo recomienda, pues es corto y sencillo. Defiende la tesis de que el objetivo de la vida es alcanzar la felicidad, para lo cual considera la sabiduría como medio más adecuado; Sara comenta que es una invitación a vivir, y menciona que en un comentario encontrado en Internet, un chico dice que este libro le “cambió la vida” (Rosa le pregunta a Sara si a ella le ha cambiado también la vida, pero Sara niega y asegura que para ella no ha sido para tanto). El autor apuesta por habitar el presente, y para reforzar esta postura cita a Pascal, quien afirmaba que el ser humano perdía demasiado tiempo pensando en el futuro; señala Pilar que esto es algo que nos impide vivir en plenitud. Comte-Sponville también hace continuas referencias a Epicuro, y critica el carácter consumista* de nuestra sociedad. Menciona el autor a Malraux (Luis recuerda que Malraux fue militante del Partido Comunista, combatiente por la II República Española durante la Guerra Civil y ministro de Cultura en la Francia del general De Gaulle), a propósito de una anécdota según la cual Malraux habría entrevistado a un viejo cura confesor que le dijo que después de años de oficio había llegado a dos conclusiones: que la gente es mucho más desgraciada de lo que aparenta y que no existen grandes personas. Por último, indica Sara que ella considera que cada uno opina y aprende según sus propia experiencias

Maite ha leído Filosofía: qué es y cómo se practica, que es un libro sobre filosofía muy condensado, dividido por ámbitos y épocas, con explicación de las distintas corrientes surgidas a lo largo de la Historia. Su estilo lo considera Maite diferente al de Lévy, más serio y profundo; dice que recoge muchas ideas y las traslada a un lenguaje asequible, y aunque al principio le ha resultado pesado porque cita muchos autores, después le cogió el gusto y lo ha disfrutado. También ha leído, a través de Internet, una entrevista publicada por El Mundo. La conclusión de Maite es que la filosofía de Comte-Sponville te enseña a pensar y tiene como objeto principal la sabiduría práctica; pregunta Isabel a Maite si lo que ha leído le ha hecho pensar y Maite responde que más bien le ha ayudado a conocer, a reconocer que los deseos deben ser realistas para alcanzarse y que la vida hay que tratar de disfrutarla en la medida de nuestras posibilidades.

Valentín comenta que Comte-Sponville ha debido sufrir mucho durante su vida, pues su madre se suicidó y se le murió una hija de apenas seis meses de edad. Acerca de la idea de que la filosofía sirve para alcanzar la felicidad, en una entrevista asegura el autor que la filosofía ayuda a alcanzarla porque permite mantener la mente abierta a hacerse preguntas; sobre la disyuntiva derivada de un texto del Eclesiastés sobre si la auténtica felicidad se deriva del saber o de la ignorancia, Comte-Sponville aboga por el descubrimiento de la verdad como fuente de los estados de dicha, y añade que la sabiduría es un acercamiento a las preocupaciones cotidianas, las más humanas, que desembocan en un sentimiento de amor hacia la Humanidad; pero al tiempo limita esta sed de conocimiento citando a Montaigne, quien aseguró que la sabiduría excesiva es una especie de locura. El autor se define como “liberalista de izquierdas” (que Luis considera una hipérbole, una entelequia con la que juega el autor tras haber abandonado la actividad política de su juventud); a propósito de ello, Valentín menciona un título de Comte-Sponville, El Capitalismo, ¿es moral?, sobre cuyo título comenta que el autor no considera el Capitalismo como algo moral o inmoral, sino amoral (indica Luis que el argumento del autor es que el Capitalismo no es más que una interpretación particular de una ciencia -la Economía-, y que por tanto carece de la cualidad moral), ya que la moralidad es una virtud o defecto de lo humano, y que existen al margen del sistema económico imperante. En una entrevista editada por La Vanguardia, el autor dice vivir en una sociedad desorientada sujeta a la insatisfacción, y saca a colación temas particulares como la posibilidad de que dos homosexuales tengan hijos, la eutanasia o las relaciones entre hombre y mujer: este último suscita un encendido debate sobre la posibilidad de que exista amistad dentro del matrimonio. También analiza el autor, en otras declaraciones aportadas por Valentín, el fenómeno single, que está tan en boga y que, según explica Maite, se entiende como la voluntad de personas sin pareja de construir su vida sólo en base a sí mismas; por otro lado, Comte-Sponville hace referencia a la herencia cultural, señalando que no le da importancia a haber sido francés o alemán, que esto es sólo un accidente y que lo realmente importante es que cada uno sepamos respetar y ser fieles a la cultura recibida. Finalmente, Valentín menciona unas réplicas realizadas por el autor durante una conferencia dada en Barcelona, donde Comte-Sponville asegura que la actual crisis de crecimiento económico no es motivo para renunciar al progreso social.

Luis destaca diversas obras del autor, como Invitación a la filosofía, el Diccionario filosófico que escribió inspirado por Voltaire y el Tratado de la desesperanza y la felicidad, en uno de cuyos apartados analiza el Mito de Ícaro: la desesperanza es el principio regulador de nuestro comportamiento, ya que es una fuerza arrolladora y más tangible que la esperanza, cuyas bases son débiles y apenas se sustentan. Sobre las distintas opiniones vertidas en entrevistas que nos ha transmitido Valentín, comenta Luis que es mejor leer al autor en sus obras, ya que en las entrevistas se vierten conclusiones a vuela pluma, sin solidez. Acerca de la mencionada conferencia en Barcelona, cuenta Luis que fue multitudinaria y sorprendió a todos por su carácter populoso. Finalmente, acerca de la sabiduría que el autor divulga como medio hacia la felicidad, Luis indica que los malvados también pueden ser felices, como postuló Kant.

Eugenio destaca al autor como un divulgador de la filosofía de Epicuro, que ha sido muy denostada a lo largo de la Historia, principalmente por los idealistas; ve en las obras de Comte-Sponville una semilla de los libros llamados “de autoayuda”, en los cuales se predican también esas fórmulas epicúreas para alcanzar la felicidad, pero sin mencionar al filósofo griego. Respecto al libro que ha leído, Lucrecio, la miel y la absenta, Eugenio comenta que es un análisis de la obra del poeta latino Lucrecio Caro, De rerum natura, quien a su vez fue divulgador de Epicuro seis siglos después de éste; señala que es una visión poética del materialismo, y de esa especie de ateísmo que defendían los clásicos según el cual los dioses podrían existir o no, pero en todo caso jamás se ocuparían de los asuntos de los mortales. Finalmente menciona El alma del ateísmo como una innovadora obra del autor en la cual trata de definir una espiritualidad para el ateísmo, bajo el convencimiento de que negar la existencia de Dios no implica negar la posibilidad de existencia del alma.

Pilar ha leído La feliz desesperanza, basada en unas conversaciones que sostuvo el autor a principios de los noventa; le ha gustado su contenido y el estilo lo ha encontrado sencillo. Destaca Pilar las observaciones de Comte-Sponville sobre la religión, de la cual dice que se fundamenta en la ilusión de pensar que aquello en lo que creemos es lo verdadero; afirma el autor que los pueblos necesitan cierta espiritualidad, y que él mismo se ha mantenido fiel a la esencia del cristianismo, pero que ello no implica creer en una religión. En otra entrevista de 2008 acerca de la moral, Comte-Sponville afirma que la moral es a la civilización lo que son los genes a la biología, y que por ello no es necesario creer en Dios para estar ligado a determinados valores morales; el autor defiende la bondad del ateísmo, y afirma que se puede ser bueno sin necesidad de creer en Dios. En referencia concreta a la Iglesia, Pilar asegura que esta institución ha hecho de la religión un sistema adecuado a sus intereses, para lo cual no ha dudado en utilizar la coacción, y lo prueba exponiendo una experiencia personal; Sara indica que para fomentar las creencias se aprovecha el desamparo que la propia vida nos da, y Rosa señala que de ello se ha abusado mucho.

Mercedes ha leído Invitación a la filosofía, que son una serie de reflexiones sobre diversos enfoques filosóficos; le ha parecido algo complicado, principalmente por las constantes citas que utiliza el autor, y que hacen referencia a otros filósofos entre los que destacan Montaigne, Kant, Epicuro y Spinoza. Mercedes ha echado en falta un conocimiento más profundo por su parte de algunas corrientes filosóficas, aunque reconoce que la filosofía no termina de despertar su interés; Maite recuerda que, no obstante, Comte-Sponville desarrolla de manera sencilla la exposición de cada idea central.

Isabel ha leído La feliz desesperanza, que le ha gustado porque en sus reflexiones ha encontrado una lógica muy cercana a la propia; comenta que siempre resulta gratificante encontrar escrita una reflexión que tú te habías hecho con anterioridad sin alcanzar a darle forma. Sobre la temática religiosa, indica Isabel que la motivación principal que aportan las religiones a las personas es la ilusión por no morir, y que lo peor de ellas es la mala práctica que algunas personas que las representan han llevado a cabo en momentos determinados de la Historia; asegura Pilar al respecto que por esas malas prácticas que menciona Isabel, ella dejó de creer.

Toñi opina que en los libros de Comte-Sponville hay mucha filosofía, tanta como todos nosotros tenemos presente en cada momento, pero que la cuestión principal es cómo esa filosofía ha de ser llevada a la práctica, pues en este paso solemos fallar. Acerca de lo indicado por Isabel al comentar que la desesperanza viene muchas veces determinada por una esperanza poco realista, Toñi señala que, en efecto, querer lo imposible aumenta la posibilidad de tener decepciones, pero que nunca hay que perder las ganas en crearse ilusiones.

Rosa ha leído algunos fragmentos de La felicidad desesperadamente, y considera que el autor transmite la idea de que el amor a la vida puede bastar para ser feliz; también ha estado ojeando por Internet, y su conclusión es que el autor como filósofo no aporta nada nuevo, pues se basa en pensadores clásicos de quienes ha tratado de transmitir el pensamiento en un lenguaje más sencillo, con intención de que sea aplicado a la vida cotidiana.

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* indica Eugenio que lo que comúnmente entendemos por materialista, como afán por el consumo o querencia por lo material, no es el auténtico significado de esta palabra, ya que el materialismo designa la creencia en que la base de la naturaleza es la materia, en oposición al espíritu y de la cual éste no es algo ajeno -y mucho menos superior- sino su derivación más sutil; apunta Luis que enfrentadas a las filosofías materialistas se encuentran el idealismo clásico -de origen platónico, pero firmemente consolidado por Aristóteles- y el tomismo escolástico, y añade que según el materialismo todo se compone de átomos en continuo movimiento a través del vacío, sujetos a una ligera desviación  en su caída constante, que llaman clinamen y es lo que propicia que exista el cambio; para evitar esta confusión en referencia al uso del término “materialista”, Eugenio propone que en vez calificar como tales a quienes muestran preferencia por los bienes de consumo o por lo material, se les llame, por ejemplo, consumistas

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André Comte-Sponville (1952-)

SU VIDA

André Comte-Sponville en Wikipedia

Entrevista de Núria Escur a André Comte-Sponville en La Vanguardia

Entrevista de Elena Pita a André Comte-Sponville en El Mundo

SU OBRA

Reseña de El amor, la soledad / André Comte-Sponville en Hasta el día que me vaya

Reseña de La filosofía, Qué es y cómo se practica / André Comte-Sponville en Papelería la Plaza

Reseña de El capitalismo ¿es moral? / André Comte-Sponville en Archivos del Sur

André Comte-Sponville: “La historia más bella de la felicidad” en Azukarillo

Reseña de Invitación a la filosofía / André Comte-Sponville en El vuelo de la lechuza

 

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