Archivo de la categoría: Teatro

Samuel Beckett (1906-1989)

 

 

EL AUTOR

 

datos biográficos de Samuel Becket en Wikipedia

Samuel Beckett 1906-1989 / Rafael Pérez Gay en Nexos

Centenario de Samuel Beckett / Elsa Cajiao C. en Universidad Complutense de Madrid

A vueltas con Samuel Beckett / José María Fernández Cardo en Çédille

 

Samuel Beckett: la inaprehensibilidad de un sentido no trascendente / Anna Maria Iglesia en Universitat Pompeu Fabra

Samuel Beckett o el agonizar de las palabras / Rebeca García Nieto en Asociación Española de Neuropsiquiatría

Principales temas de Samuel Beckett / Ricardo García Arteaga en Universidad de México

Samuel Beckett se traduce a sí mismo / Javier Ortiz García en Universitat Autònoma de Barcelona

 

 

 

SU OBRA

 

en torno a Esperando a Godot / Samuel Beckett en Wikipedia

texto de Esperando a Godot / Samuel Beckett (traducción de Ana María Moix) en Universidad Rafael Landívar

en torno a Fin de partida / Samuel Beckett en Wikipedia

Fin de partida de Samuel Becket : la soberanía del lenguaje y el juego metateatral / Carolina Brncic en Revista Chilena de Literatura

Influencia de Samuel Beckett en el nuevo teatro americano / Manuel Gorriz Villarroya en Miscelánea

Una reflexión sobre el espacio en el teatro de Samuel Beckett / Alejandra de la Lama en Difusión Cultural

 

reseña sobre Molloy, Malone muere y El innombrable / Samuel Beckett en El lamento de Portnoy

La trilogía narrativa de Samuel Beckett: el exilio del ser y del lenguaje / Lourdes Carriedo López en Universidad Complutense de Madrid

texto de Sin / Samuel Beckett en Biblioteca Ignoria

 

Samuel Beckett : poemas (1937-1939) / Rafael Pérez Gay en Medicina y Arte

texto de Cascando / Samuel Beckett en Biblioteca Ignoria

 

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Archivado bajo Literatura francesa, Literatura irlandesa, Novela, Poesía, Siglo XX, Teatro

J. B. Priestley (1894-1984)

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EL AUTOR

J. B. Priestley: una reivindicación necesaria en El Hombre Vivo

El tiempo y J. B. Priestley / Ernesto Schoo en La Nación

 

SU OBRA

fragmento de Charles Dickens y su mundo / J. B. Priestley en El poder de la palabra

nota de prensa sobre el estreno de Imperios perdidos / J. B. Priestley en El País

reseña sobre la representación de Llama un inspector / J. B. Priestley en Fundación Juan March

Morera repone el “realismo simbólico” de La herida del tiempo, de Priestley / Ferrán Sales en El País

artículo sobre una representación en España de El tiempo y los Conway / J.B. Priestley en The Cult

dossier sobre una representación en España de El tiempo y los Conway/ J. B. Priestley en Alejandro Tous

La herida del tiempo de J. B. Priestley vuelve al Teatro Quevedo de Madrid en Actualidad 21

Tina Sainz, ante el reto de la dirección / Rosalía Gómez en Teatro.es

Ni inocentes ni culpables / Alberto Fernández Torres y José María Sulleiro en Teatro.es

acerca de Un experimento con el tiempo / J. W. Dunne en Wikipedia

 

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Bernard Shaw (1856-1950)

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EL AUTOR

semblanza biográfica sobre Bernard Shaw en Wikipedia

acerca de Bernard Shaw en AIM

Una entrevista a Bernard Shaw en Universidad de Murcia

George Bernard Shaw como el pensador de Rodin / Alejandro Gamero en La piedra de Sísifo

George Bernard Shaw, el único ganador de un Nobel y un Oscar / Antonio V. Sánchez-O’Mullony en In Veritate Libertas

Jorge Luis Borges: Nota sobre (hacia) Bernard Shaw en Borges todo el año

Bernard Shaw o la cólera reformista / Anthony Burgess en El País

George Bernard Shaw / Henry Raad

SU OBRA

texto de Pigmalión / Bernard Shaw en Ministerio de Educación de República Dominicana

Cien años del estreno de Pigmalion, de Bernard Shaw / Julio Bravo en ABC.es

El mito de Pigmalión en textos literarios y fílmicos / Mª del Carmen Rodríguez en ARBOR

El Pigmalión de Shaw, manifiesto teatral de la lingüística / Xavier Laborda Gil en LinRed

La función de la lengua en Pygmalion / Blanca Arias Badia en Universitat Pompeu Fabra

La ley de la renta de Bernard Shaw / Tereixa Constenla en El País

George Bernard Shaw y John Osborne : recepción y recreación de su teatro en España durante el franquismo / María Antonia de Isabel y Estrada [Tesis Doctoral] en Universidad Complutense

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Archivado bajo Ensayo, Literatura inglesa, Siglo XIX, Siglo XX, Teatro

Oscar Wilde (1854-1900)

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EL AUTOR

datos biográficos sobre Oscar Wilde en Wikipedia

datos biográficos sobre Oscar Wilde en El poder de la palabra

cronología sobre Oscar Wilde en The Victorian Web

Oscar Wilde tras la cárcel / Javier Marías en Ignoria

Máscaras de Oscar Wilde / André Gide en Isla Ternura

Ensayo: Carta de Gide a Wilde / Luisa Helena Calcaño Gil en ProDaVinci

Oscar Wilde (1854-1900): Del arte por el arte a una cena con panteras / Rodrigo Quesada Monge en Universidad Complutense de Madrid

Oscar Wilde. El dolor ilustrado / Hernán Bravo Varela en Letras Libres

texto de una carta de Oscar Wilde a Robert Ross en Ecos y espejos

Bosie: el retrato de Alfred Douglas / José Emilio Pacheco en Letras Libres

 

SU OBRA

acerca de El abanico de Lady Windermere / Oscar Wilde en Las palabras son mis ojos

París y la Salomé de Wilde en Barcelona, Berlín, Madrid, París y Nueva York

texto e introducción de Salomé / Oscar Wilde en CEIP Severí Torres

texto de Balada de la cárcel de Reading / Oscar Wilde en Universidad Rafael Landívar

texto de A los estudiantes de arte / Oscar Wilde en Ignoria

texto de Guía del matrimonio / Oscar Wilde en Ignoria

 

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La casa de Bernarda Alba / García Lorca ; comentario de LALI

LA CASA DE BERNARDA ALBA

Comentario: Lali Fernández

 

“La Casa de Bernarda Alba” es un drama rural de gran intensidad teatral, en tres actos. Sus personajes son todas mujeres. La casa del drama es blanca, encalada, con barrotes de hierro negro en las ventanas. Parece la cárcel donde se guarda celosamente la honra de las cinco hermanas Alba.

El reparto es el siguiente:

Bernarda, la madre, tiene 60 años, y su madre, Mª Josefa (una pobre demente), 80 años. Angustias es la mayor de las hermanas, con 39 años. Vienen a continuación Magdalena, Amelia, Martirio y Adela, la más joven, que tiene 20 años. Poncia, la criada, es también un personaje importante. La acción transcurre en la época contemporánea del autor.

Su escenario es una tierra del sur en verano, con un número reducido de personajes. G. L. emplea una prosa sobria, con frases cortas, casi siempre hirientes y de doble intención. El autor dijo de su obra: “He suprimido muchas canciones fáciles, romancillos y letrillas. Quiero que mi obra tenga severidad y sencillez”. Subtituló la misma como “Drama de mujeres en los pueblos de España”. En ella no se menciona que la acción transcurra en Andalucía. De hecho, en el manuscrito original, ha sido tachado “La acción transcurre en un pueblo andaluz de tierra seca”. Lo andaluz está simplemente sugerido por paredes encaladas, olivares, verano calurosísimo.

PRIMER ACTO

Situémonos en la escena. Fuera, el sol de verano cae a plomo, la luz blanca inunda calles y casas encaladas. Esta imagen contrasta con la oscuridad del interior de la casa, de muros gruesos. Se oyen doblar las campanas. Poncia y las demás criadas critican a Bernarda por su tiranía y crueldad. La casa está de luto, acaba de morir el segundo marido de Bernarda Alba. Entran en escena Bernarda, seguida de sus cinco hijas, de riguroso negro. Bernarda entra imponiendo silencio y exigiendo más limpieza. Es la matriarca. Autoridad y conciencia de clase definen al personaje. Lleva bastón. Durante toda la obra ese bastón será de una gran eficacia dramática. Hay una gran teatralidad en esta primera escena, con las mujeres enlutadas contrastando con las paredes desnudas y blanquísimas. (F. García Lorca advierte que los tres actos tienen la intención de un documental fotográfico. De hecho, en escena no se ven más que los colores blanco y negro.) Bernarda es intransigente y autoritaria, y abusa de su poder para tener a todos bajo su mando. Las mujeres del pueblo que han ido al funeral susurran entre ellas de lo malísima que es, y la tratan en voz baja de lengua de cuchillo y vieja lagarta recocida. Los hombres están bebiendo aguardiente en otro cuarto. No se les ve en escena, solo se sugiere que están ahí. (Como ya hemos dicho, ésta es una obra de mujeres.)

Tras el funeral, Bernarda anuncia a sus hijas que vestirán luto riguroso, y vivirán encerradas en la casa durante ocho largos años. Como ella misma sentencia: “No ha de entrar en esta casa el viento de la calle. Haceros cuenta que hemos tapiado con ladrillos puertas y ventanas. Así fue en casa de mi padre y en la de mi abuelo. Mientras tanto, podéis ir bordando vuestro ajuar”. Bernarda es una implacable, rígida depositaria de la tradición y el orden heredados. El deseo de libertad y huida de esa cárcel provoca una situación límite entre las hermanas, cuya tensión irá incrementándose a lo largo de los 3 actos de la obra.

En este primer acto hay una conversación entre Poncia, la criada, con otra criada, que dice mucho de la lucha de clases. Poncia trata a Bernarda de tirana y dominante. No le tiene ningún afecto a su ama. La sirve, pero la odia. Como ella dice con rencor y odio: “Treinta años llevo lavando sus sábanas, comiendo sus sobras, días enteros mirando por la rendija para espiar a los vecinos y llevarle el cuento a Bernarda. Mal dolor le pinche los ojos… Pero un día me hartaré. Ese día me encerraré con ella y le estaré escupiendo un año entero. Claro que no le envidio la vida. Le quedan cinco mujeres, cinco hijas feas”.

Las hijas protestan débilmente con la sentencia de los ocho años de luto. La contestación de Bernarda es: “Hilo y aguja para las mujeres, mula y látigo para el varón”. Las hijas comentan entre ellas de una amiga que no ha aparecido por el funeral, porque su novio no la deja salir ni al tranco de la puerta. Otra le contesta que a los hombres lo único que les importa son las tierras y una perra sumisa que les dé de comer. Y que las mujeres se pudren en vida por el qué dirán. (Esto pone de manifiesto la denuncia de una situación intolerable padecida por la mujer en esa época y en un pueblo pequeño). Se habla en este acto de que Pepe el Romano (llamado así porque es de un pueblo vecino llamado La Romilla) viene a pedir a Angustias, la mayor de todas, para casarse con ella. Las hermanas comentan que él, con 25 años y buen mozo, viene a por su dinero, pues es la más rica de todas. Poncia aparece diciendo que por la calle viene Pepe, y las cinco se precipitan a las ventanas para verlo pasar. Adela, la más joven, rompe a llorar con ira, gritando que no quiere estar encerrada, que quiere salir. Termina el acto con la aparición de la abuela, toda engalanada, diciendo que se quiere ir a su pueblo al borde del mar, a casarse para tener alegría.

En este primer acto queda patente la fuerza dramática de Bernarda. No la quiere nadie, el pueblo murmura de ella y de su maldad, sus criadas la odian y sus hijas la temen. Bernarda reina en un mundo cerrado, dominado por un rígido sentido de la clase y la honra.

ACTO SEGUNDO

Son las tres de la tarde. En el escenario aparecen las cinco muchachas cosiendo. Falta Adela, que está acostada. El sol cae a plomo fuera, y el calor es insoportable. También lo es la crispación de las mujeres encerradas. Poncia, la criada, dice que a Adela le pasa algo, que la encuentra sin sosiego, asustada, temblona, como si tuviera una lagartija entre los pechos. Se comenta entre ellas que Pepe el Romano se queda por la noche en la reja con Angustias hasta la 1 de la madrugada; sin embargo, Poncia dice haberle oído alejarse de allí a las cuatro. Una primera duda se infiltra en el ánimo de los personajes. Poncia recrimina a Adela a solas. Sabe que se reúne con Pepe cuando este deja a Angustias, y Adela le contesta que con su cuerpo ella hace lo que quiere. Poncia le aconseja: “Deja a tu hermana en paz que se case con Pepe. Esa no aguanta el primer parto. Cuando muera, él hará lo que todos los viudos: casarse con la hermana más joven, y esa eres tú”. Adela le replica que saltaría, no por encima de ella, que es una criada, sino por encima de su madre para apagar el fuego que tiene levantado por piernas y boca. Llegan los segadores al pueblo. Se les oye cantar. Las muchachas corren a las ventanas para verlos pasar. Sus cantos hablan de amor y potencia el deseo de las mujeres enclaustradas. Llega Angustias furiosa porque le han robado el retrato de Pepe. Bernarda hace registrar los cuartos y aparece el retrato en el de Martirio, que está secretamente enamorada de Pepe. Bernarda le da bastonazos, amenazándolas a todas con ponerles cadenas. Poncia intenta avisar a Bernarda de lo que está pasando en su casa, y de que hay que casar a Angustias para alejar de allí a Pepe. Se oye entonces un gran alboroto en la calle, y Poncia viene con la noticia de que una soltera del pueblo ha tenido un hijo no se sabe con quién. Que para ocultar su vergüenza mató al niño y lo escondió bajo unas piedras, hasta que unos perros lo desenterraron y llevaron hasta el mismo tranco de su puerta. Ahora la gente del pueblo la quiere matar. Bernarda sale y manda salir también a sus hijas. (Hay que destacar que es la primera vez que las mujeres salen a la calle. Tienen permiso de la madre para participar en el linchamiento.) Bernarda y Martirio son las que más gritan: “¡Qué vengan todos a matarla!”. Adela se coge el vientre rogando piedad para la víctima. La de Adela es la única intervención piadosa. La escena sugiere que Adela está ya embarazada de Pepe.

Nuevo final terrible. Lo que ocurre fuera y no se ve desempeña un papel decisivo. Bernarda se convierte en acusadora y juez. En este 2º acto está presente la desconfianza y recelo de las cinco hermanas, con frases hirientes y de doble intención. El erotismo y deseo planea en todo el acto, en la disputa por el retrato, las carreras a las ventanas cuando pasan Pepe y los segadores por la calle. El varón invisible y deseado mueve los hilos de la trama. Se deduce la frustración de las mujeres condenadas a no conocer varón.

TERCER ACTO

Es de noche. Bernarda y sus hijas están cenando. Hay un silencio crispado, cargado de tensión. Angustias dice a su madre que encuentra al novio distraído, raro, y que esa noche no vendrá a la reja pues tiene un compromiso. Adela ha salido al patio, con Amalia y Martirio. Bernarda manda a sus hijas a la cama, y se queda hablando con Poncia. Esta la previene de nuevo de que debe vigilar a sus hijas, pero Bernarda se burla de ella, y se retira. Poncia le confiesa a la otra criada que hay una tormenta en cada cuarto, pero que ella ya ha dicho lo que tenía que decir. También le cuenta que Martirio es un pozo de veneno porque ve que el Romano no es para ella. Aparece la abuela meciendo un corderito y le dice a Martirio que Pepe es un gigante que las va a devorar a todas. Esta frase de la abuela es amenazante y profética. En el patio Martirio grita a Adela que ella también está enamorada de Pepe, y que ya no la mira como hermana, sino como mujer y rival. Adela le contesta que le da igual tener al pueblo en contra suya, que se irá a vivir a una casita donde Pepe la verá cuando quiera aunque se case con Angustias. Adela está dispuesta a aceptar su condición  de amante, al margen de la ley. Es rebelde y asume su situación como un desafío. Se oye un silbido, y Adela sale de la estancia. (Hay que hacer hincapié aquí que ese silbido es la única señal física de Pepe, pues no aparece en ningún momento en escena, y de la importancia que tiene el mundo exterior en la obra.) Martirio llama a gritos a su madre, que llega blandiendo el bastón. Adela entra con las enaguas llenas de espigas. Bernarda se dirige a ella furiosa, pero Adela le arrebata el bastón y lo parte en dos, gritando: ”Esto hago yo con el bastón de la dominadora. No dé Vd. un paso más, en mí no manda nadie más que Pepe”. Bernarda pide a gritos su escopeta, suena un disparo. Adela grita y sale corriendo. Bernarda ha errado el tiro, y Pepe ha huido en su jaca, pero Adela lo cree muerto y se encierra en su cuarto. Cuando Poncia fuerza la puerta, se encuentran a Adela colgada. Bernarda manda descolgar el cuerpo de su hija, mientras amenaza con qué algún día matará a Pepe. ”Llevadla a su cuarto y vestidla como si fuera doncella” dice la madre, “Mi hija ha muerto virgen. No quiero llantos. Silencio. A callar he dicho. Nos hundiremos todas en un mar de luto. Adela, la hija menor de Bernarda Alba, ha muerto virgen. ¿Me habéis oído? Virgen… Silencio, he dicho.”

CAE EL TELON

Ese silencio que pide Bernarda no es solo para callar el llanto de sus hijas, es, sobre todo, porque hay que echar un manto de olvido sobre el horror que ha caído en su casa. Nadie debe enterarse de lo ocurrido. De nuevo aparece aquí el miedo al qué dirán.

A pesar de su frialdad y su absoluta falta de sentimientos, hay algo grandioso en la actitud de Bernarda, en su apelación al silencio. Exige la contención y el decoro hasta el límite de lo inhumano. Sabe mirar la muerte cara a cara, y eso es algo que para García Lorca, que siempre tuvo miedo a la muerte, tiene mucha importancia.

En ningún momento de la obra se percibe amor o cariño. Solamente al principio del primer acto, cuando en el funeral, una criada le pide a Poncia con tristeza que le dé algo de comer para su niña, y Poncia accede. También cuando Adela pide clemencia para la mujer que el pueblo quiere matar. Son los únicos rasgos de humanidad que he encontrado.

La casa de Bernarda Alba difiere bastante de la historia real, a la que Lorca añadió imaginación, drama, pasión y fuerza, creando unos personajes que dieron lugar a la tragedia de la obra. La familia Alba existió en la realidad, y el autor la conoció de cerca en su infancia y adolescencia. Francisca Alba (que así se llamaba realmente la que fue Bernarda en la obra de Lorca) era una mujer de acusada personalidad, que también tuvo hijos varones. Sin embargo, la intransigencia y crueldad que le atribuye G. L. no formaban parte de su carácter. Pepe el Romano también fue un personaje real. De hecho, este hombre se casó en la realidad con la hija mayor de Francisca Alba, y al enviudar unos años más tarde, casó con la hermana menor, tal como pronostica la criada Poncia en el segundo acto. Como ya hemos dicho, todos los personajes reales en los que se inspiró fueron conocidos del autor, y en algún caso, también tenían una relación familiar cercana

El conocimiento de la obra fue un motivo de rencillas entre la familia de Federico García Lorca y la familia Rodríguez Alba. Disgustó por igual a los Alba como al propio padre del autor. Las dos familias habían gozado de gran amistad, y habían comprado y compartido tierras juntos. La madre de Federico recomendó a su hijo cambiar los nombres de los personajes para no ofender a nadie. Teniendo en cuenta que la prensa madrileña comentó las lecturas que hizo el autor ante familiares y amigos en junio y julio de 1936, y hasta el propio autor habló de que situaría la acción en el pueblo de La Asquerosa, donde residían los Alba, (en 1943 se le cambió el nombre al pueblo por el de Valderrubio), es casi seguro que la existencia de la obra fuera conocida por la familia Alba, y que fuera considerado por ambas familias como un agravio y un ataque feroz a la dignidad y decencia de un pueblo pequeño como La Asquerosa, en el que las apariencias eran muy importantes, siendo como eran familias poderosas y ricas. Este agravio infligido gratuitamente por García Lorca a esta familia precipitó quizás su destino, determinado por las enemistades y rencillas familiares casi inmemoriales. En una época en que no pocos aprovecharon la confusión y desconcierto de una guerra civil para apoderarse de tierras ajenas, precipitar pleitos o matar por venganza, no es descabellado afirmar que una de las motivaciones del asesinato del poeta pudiera ser esta obra de teatro. (Algunos textos del libro La verdad sobre el asesinato de García Lorca. Historia de una familia, de Miguel Caballero y Pilar Góngora Ayala así lo contemplan).

La mitificación que produjo su asesinato ha desvirtuado a menudo una personalidad tan rica como compleja. García Lorca no podía disimular el miedo, el terror que la muerte le producía. Quizás por esa razón, en sus obras de teatro, las pasiones azotan a sus criaturas, las sacuden y arrastran a la muerte. Así ocurre en Bodas de Sangre, en Yerma y en La casa de Bernarda Alba. Se ha dicho que el acusado protagonismo femenino de sus obras se debe a la condición oprimida de la mujer en la cultura mediterránea.

LA CASA DE BERNARDA ALBA es una historia de odios, de envidias, presentes en cada acto. Poncia siente un odio descarnado, un resentimiento profundo hacía su ama. Y la gente del pueblo tiene envidia a Bernarda. Las hermanas también sienten envidia unas de otras.

Es una historia de pasión y erotismo encubierto, en que las hermanas llegan a odiarse por celos.

Es una historia de lucha de clases. Bernarda no dejó que Martirio se casara con Enrique Humanes porque su padre fue gañán, y la sangre de Bernarda Alba no se junta con la de un gañán. Asimismo, le echa en cara a Poncia que su madre fue una prostituta. Dice con desprecio que los pobres son como los animales, que han venido al funeral a llenar la casa del sudor de sus refajos, y que son igual de sucios que una manada de cabras. Sin embargo vemos esa misma lucha de clases cuando una de las criadas echa a gritos a una mendiga que viene a por las sobras.

Y es sobre todo una historia de frustración. Bernarda no entiende la necesidad de amor de ninguna de sus hijas. Le dice a Poncia “No, no ha tenido ninguna novio, ni falta que les hace”. El ansia de gozar de todo lo que implica la vida les es negado a las hijas de Bernarda. De ahí su profunda y eterna frustración.

La catástrofe que solo días más tarde de concluir García Lorca su obra se desencadenó sobre España impidió que el drama se representara en Madrid hasta el año 1964. Pero la palabra poética es capaz de sobrevivir al horror.

 

 Lali Fernández

abril de 2014

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Delarivier Manley (1663-1724)

e-1714-0007

LA AUTORA

Delarivier Manley en Wikipedia

Delarivier Manley : un esbozo biográfico en Scribd

A political biography of Delarivier Manley [pdf, en inglés] / Rachel Carnell

SU OBRA

textos [en inglés] de Delarivier Manley en Emory Women Writers

textos [en inglés] de Delarivier Manley en A Celebration of Women Writers

(1663-1724)

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Aphra Behn (1640-1689)

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LA AUTORA

Aphra Behn en Wikipedia

Datos biográficos sobre Aphra Behn en MCN

The Aphra Behn Page

Aphra Behn, la libertina ilustrada / Luis Antonio de Villena en LAdeV

Aphra Behn a través de Virginia Woolf (capítulo 4 de Una habitación propia; trad. Laura Pujol) en  Convdocs

Aphra Behn : de espía a escritora en Artistas o guerreras

Aphra Behn : Escritora, Aventurera y Espía en Mujerícolas

Aphra Behn, escritora y espía en Mujeres de leyenda

Aphra Behn: una precursora casi olvidada en Jorge Alberto Collao

Aphra Behn y su escritura impropia / Teresa Sosa en Palabra de Mujer

Aphra Behn. La Primera en Muchas Cosas en El dragón de Hipatia

Balbina Prior traduce a la poeta Aphra Behn en Diario de Córdoba

Y SU OBRA

La decepción / Aphra Behn en Punto en Línea

La religión tu vida entera desdeñaste : de Aphra Behn a Dryden (trad. Balbina Prior) en Poesía Castellana

extracto de la introducción a edición en castellano de Oroonoko / Aphra Behn en Siruela

La mujer como sujeto en Oroonoko / Mercedes Alonso en Facultad de Filosofía y Letras de la UBA

Poemas de Aphra Behn (en inglés) en Poetry Archive

Obras de Aphra Behn (en inglés) en Poetry Foundation

Obras de Aphra Behn (en inglés) en University of Toronto

BUSCAR Obras de Aphra Behn (en inglés) en Proyecto Gutenberg

BUSCAR Obras de Aphra Behn (en inglés) en Europeana

BUSCAR Obras de Aphra Behn (en inglés) en A Celebration of Women Writers

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