Archivo de la etiqueta: ENRIQUE

El hombre roto / Tahar Ben Jelloun, por ENRIQUE

 

Me oyes, no me haces caso, contigo es predicar en desierto… no me escuchas… ¿de qué sirven mis peroratas… mis sabios consejos… sigue… sigue metido en tu HONRADEZ, en tu pobreza, en tu miseria, eres un don nadie… todo un jefe del departamento XX y para qué. Mira tu ayudante, buen coche, vacaciones en Roma con su familia y tú nos llevas al pueblo de tu madre, donde solo hay vacas, muchas moscas y grandes miserias que arrastran desde hace decenios. La pobre, viviendo en una casucha medio derruida, llena de humedades y muriéndose lentamente. Tu padre no dejó ninguna herencia, pero tú debías abrir los ojos, tener imaginación y ser útil a tu gente, empezando por tu madre. La gente no te saluda de lo pobretón que te ven. Yo misma me avergüenzo de estar a tu lado. Llegas a tu despacho y nadie te saluda, siendo el jefe de todos, se preguntan si eres un mendgio en vez del ingeniero jefe, tal es el efecto que produces.

La historia que nos cuenta Monsieur Tahar Ben Jelloun no aporta nada nuevo, ya que el tema escogido tan manido como escabroso nos priva de hacer juicios y sobre todo comparaciones… Hay tantos y tantas… Por si fuera poco, ha hecho un relleno pornográfico, ilustrándonos con la noche de boda del matrimonio Murad-Halima, Cama Sutra a lo árabe, incluido. Más adelante hay otras escenas que las dejamos dónde están…

Recordáis el cuento de Juanito, mirando engolosinado cómo hacía su mamá las torrijas de Pascua (cómo me voy a poner, pensaba para sus adentros, en un descuido, zas, (como el gato). Bueno, al fin terminé, dijo la madre, ¡Juanito! bajo un momento a la tienda. Te comunico que las torrijas están contadas, es el postre para todos. Juanito hizo caso omiso de la advertencia de su madre y un santiamén se comió dos suculentas torrijas. La gula le pudo y no supo detener la tentación. Al poco rato el gusanillo de la conciencia que todos llevamos dentro empezó su labor moralizadora, “eres un ladrón-vas a ir al infierno-te has comido las torrijas de tus hermanos-qué paliza te van a dar” ¡prepárate, mal hijo! Durante largo rato tuvo que escuchar toda clase de moralinas y tan arrepentido estaba que en un acceso de tos echó las torrijas por donde habían entrado, ensuciando el suelo por doquier, labor extra para la madre…

Hay una moraleja… pero es mejor que cada uno ponga la que crea más conveniente al caso…

 

Deja un comentario

Archivado bajo NUESTRAS EXPRESIONES

Acerca de Georges Pérec / ENRIQUE

Para Perec, la literatura era una función lúdica y es que el juego es un elemento constante en la vida.

Se divertía escribiendo, lo que para otras personas representa un drama. Perec se toma como un juego la vida y la literatura. Leer a Perec es caer en la tentación de seguir sus costumbres, (guardar libros, recetas de cocina, apasionarse con toda clase de juegos de azar, acertijos, solitarios, dominó, crucigramas, palabras cruzadas, progresiones geométricas, etc. etc. escribir una novela sin la letra “e”. El traductor para seguirle tiene que meterse en su piel).

Decía que había que tener libros hasta en el cuarto de baño. A este pensamiento, puedo añadir que mis hijos tenían atestado de comics y TBOs, el cuarto de pensar (como ellos  llamaban al cuarto de baño. Entre apretón y apretón, soltabas alguna risita, provocada por alguna secuencia graciosa.

Luis XIV, tenía su silla retrete y bien aposentado recibía a toda la corte. ¿Os lo imagináis colorado como un tomate por el esfuerzo tan solemne del momento alargando la mano para saludar al ministro de turno? Creo que por eso le llamamos trono cuando tenemos esa necesidad fisiológica…

Caleidoscopio, 29 febrero 2012

Deja un comentario

Archivado bajo NUESTRAS EXPRESIONES

Los Ultimos dias de Pompeya / Edward Bulwer Lytton; por ENRIQUE

Los últimos días de Pompeya

Comentario libre por Enrique del Olmo

Taller literario. Juan XXIII

21 de febrero 2012-

         

 

    n el año 79, de nuestra era, la ciudad floreciente del arte y sobre todo del ocio y vicio, se vio truncada su historia en solo una noche debido a la erupción del volcán Vesubio que cubrió de lava y ceniza toda la ciudad de Pompeya así como las ciudades de Herculano y Stabiea,  acabando con todo  esplendor, signos de vida humana, animal y vegetal. Cuatro metros de lava y ceniza las cubrieron por completo, muriendo cerca de veinte mil personas. Posteriormente, se han producido erupciones, en los años l631. 1794. 1906. 1913.1926. 1929 y 1944. Este monte, tiene  una altitud de 1.277m.  Hoy día, hay instalado un observatorio y un funicular.

Esta novela histórica, escrita por “Bulwer Lytton”, cuya biografía nos ha ilustrado con singular maestría nuestro buen amigo–Andrés Rituerto-nos ayuda a vislumbrar, bajo su punto de vista, y documentos encontrados en su labor investigadora, como era la vida cotidiana en dichas   ciudades   antes de  la erupción,  reflejando la vida de la sociedad  romana de aquella época, bajo el Emperador Tito Flavio Vespasiano

Es un gran libro y pesado, reconocemos que aparte la historia fabulada del autor hay un gran trabajo de investigación que no se puede obviar.

Era el periodo más civilizado de Roma. Las reliquias se siguen buscando bajo su suelo y ahora se derrumba a trozos por la pasividad de los gobiernos de hoy  y  los que les han precedido durante tantos siglos.

Esta ciudad que genera más de dos míos de euros al año, de los turistas que la visitan, no puede sostenerse por sí misma.La Unión Europeaha anunciado una ayuda de 105 míos de euros para su restauración, es de esperar que consigan atajar algunos derrumbes, como pasó el pasado otoño al derrumbarse una pequeña parte del coliseo romano, el futuro de Pompeya está en grave riesgo de derrumbes, según los estudios elaborados por el ministerio de cultura italiano. El gobierno Berlusconi y anteriores han hecho oídos sordos a esta desidia. El Estado es incapaz de mantener su tesoro artístico.

La aristocracia de Roma se preciaba de tener sus fincas de verano en Pompeya tal era la fama de sus playas.

Salustio salió del baño fresco como una lechuga, dispuesto a ser aliñado con los mejores ungüentos olorosos  por el fornido esclavo de turno quien le masajeó, deleitándose de  los ayees de gozo que profería su amo una vida, en suma súper regalada. Los esclavos ungían a sus amos con  ungüentos olorosos traídos de todo el mundo, tal era el poder de Roma, suave música mientras eran ungidos. Bendito sea el que inventó los baños. Dime Glauco, ¿cómo son los baños de Roma? Diomedes, mi querido amigo, ¡si hicieras de toda Pompeya un establecimiento  de baños, tendrías la justa idea de las termas imperiales de Roma! Imagina que tienes toda clase de distracciones reunidas para el disfrute del espíritu, y para el cuerpo todas formas de gimnasio. Rollos literarios escritos por italianos y griegos, grandes jardines, Teatros, Pórticos, escuelas y lo más importante, admiradores para toda clase de eventos. Palacios suntuosos, el lujo impera por doquier. Es una ciudad para Dioses y me quedo corto. El revés de la moneda ,está en los barrios extremos,  sobre todo en los arrabales del puerto, donde impera la pobreza de sus viviendas y la miseria de sus habitantes.

La taberna del sileno Burbo era la guarida de gladiadores y bravucones, albergue de vicios y miserias. La hez de la sociedad Pompeyana. Era regentada por un ex gladiador que junto con su mujer sabían poner firme a todo aquel que se salía de los límites marcados. ¡Por Pólux! Exclamó uno de los gladiadores, el vino que nos traes viejo sileno, es capaz de convertir en agua clara la mejor sangre de nuestras venas- ¡Nada de injurias groseras para conmigo, dijo el hostelero!, mi vino es demasiado bueno para la carroña que pronto yacerá sobre el polvo del expoliario. Pues yo te digo, que ganaré la palma de oro y la suculenta bolsa. Entonces te diré adiós para siempre. -surgieron bravatas por todos lados- de quién o quienes se llevarían los apetecidos premios. Bueno, haya paz, dijo Estratonice, mujer del hostelero, os diré que esta tarde vienen unos patricios a espiar la mercancía para después hacer las apuesta en el coliseo. Así que sacar buenos bíceps y cara  de pocos amigos. Mientras en el circo luchaban y morían loa gladiadores, la vida seguía su curso. Era 24 de agosto del año 79, El  Vesubio se despierta con una gran explosión acompañada con una gran erupción de lava y ceniza destruyendo todo a su paso . Todo el mundo estaba aterrado sin saber qué hacer ni dónde ir.

Desde Miceno, al otro lado de la bahía vivía Plinio, el viejo, comandante en jefe de la armada romana quien al ver el grandioso, natural y dantesco espectáculo  que se ofrecía a su vista, dio órdenes precisas de aparejar toda la escuadra e ir en ayuda de la población que ya cubrían los muelles clamando auxilio. Fue el primero en saltar a tierra y  desoyendo las advertencias de sus capitanes se adentró tierra adentro para ver de cerca el fenómeno lo que supuso su muerte instantánea al entrar en el radio de acción de la nube radiactiva que lenta pero inexorablemente se iba adueñando metro a metro de la ciudad . Su espíritu investigador le pedía saber todo y estar mejor informado y eso le mató. Una nube negra de lava y ceniza le incineró en vida, así como a casi toda la escuadra. El poder calorífico empezó  por las velas de los navíos y todo lo demás.

-Mr. Lytton nos emplaza, verdad o mentira a discernir entre la cruz o los iconos paganos.- ¿Tenemos que destrozar como profanos y sacrílegos los mismos altares que hemos tenido por sacrosantos?  O tenemos que pensar como Arbaces y abrazar la cruz. Esa es la cuestión, como diría Shakespeare. Mi querido Apecides ¿Qué es lo que debemos creer? ¿Qué debemos rechazar? Son esas las preguntas. Sí, esas son.  Entonces yo te digo que los hombres deben tener fe y que esperen algo. Borra de tu mente tanta mentira y falsos dioses y viajemos en pos de la nueva fe.

Parece ser que Mr. Lytton ha hecho de este libro una cruzada de fe para ganar su santidad.

Edel Olmo

                            

 

 

Como final, este poema.

 

                                                                                  

Viva la fiesta

Viva el placer

Luchadores, mañana en el combate

Morid o venced

 

Deja un comentario

Archivado bajo Literatura inglesa, NUESTRAS EXPRESIONES, TALLER LITERARIO "JUAN XXIII"