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14 de diciembre de 2011: ROLAND BARTHES

Reunidos: Isabel, Laly, Toñi, Sara, Rosa, Maite, María José, Luis, Eugenio, Pepe, Pilar, Mercedes y Valentín.

Isabel lee algunos datos biográficos, entre los que destaca la profusión de recopilatorios (principalmente de ensayos) que se editaron después de la muerte del autor, el que fuera muy traducido al español y el que, tras ser atropellado, quedó irreconocible, información esta última que rebate Luis, quien afirma que en el mismo instante del atropello fue reconocido por un profesor de La Sorbona (pues en las cercanías de ésta se produjo el accidente).

Eugenio subraya que Barthes haya sido tan traducido al español, lo que lo convierte en un autor muy leído en nuestro país. Destaca su escritura fragmentaria, mediante descripciones nominales con casi total ausecia de verbos, que combina con análisis concienzudos y reflexiones enrevesadas sobre muy diversos asuntos. Eugenio dice que le ha costado encontrar los rasgos estructuralistas en lo que ha leído del autor, a lo que Luis señala que su estructuralismo queda patente en el estudio de interpretación de los símbolos que realizó, encauzándolo hacia el mundo literario y al análisis de las sensaciones que provocan esos símbolos (por ejemplo, las connotaciones que tiene un determinado automóvil y no otro, a pesar de servir ambos para lo mismo); al respecto, Isabel lee una frase del autor sobre la relatividad de las percepciones. Finalmente comenta Eugenio que está descifrando un texto de Barthes sobre la muerte del autor, concepto que le interesa; Isabel lee una frase en la que se menciona la muerte del autor como consecuencia del nuevo enfoque dado a la función lectora para hacerla menos pasiva.

Pepe ha leído el libro autobiográfico Roland Barthes por Roland Barthes, que son una serie de reflexiones sin hilo conductor, que califica de divertido y que ha despertado su curiosidad y su interés por profundizar en los asuntos que menciona. Pepe lee un par de fragmentos: “La deambulante”, texto sobre la añoranza del pasado, donde el autor comenta que el placer que se va, no vuelve, y sólo puede ser sustituido por un placer distinto, ya que en el gozo de la vida, no existe progreso alguno sino mutación; y “El cuerpo” (comenta Pepe que antes Isabel hizo alusión al asunto cuando leyó la frase sobre la subjetividad), donde Barthes analiza la existencia desde los conceptos de jaqueca y sensualidad, definiendo la vida como una constante y equilibrada combinación entre el malestar y el placer.

Pilar ha leído El sistema de la moda, que le ha resultado un grato descubrimiento, pues ella ha trabajado como patronista. Comienza señalando algún rasgo biográfico de Barthes, como su afición juvenil por el teatro, y en general su interés por todo (moda, publicidad, fotografía); él dice que escribir con la intención de que cada lector interprete a su manera, y afirma Pilar que es cierto, que sus obras abren la posibilidad de que cada cual haga distintas lecturas; comenta además que Barthes escarba en lo social y que tiene como método de análisis la comparación: en el libro leído, Pilar destaca la comparación que hace el autor entre la moda de Channel  (clásica, adaptando el traje masculino a la mujer, a través de retoques tales como la eliminación de entretelas) y la de Courreges (rompedor, creador de la minifalda, que introduce mucho color blanco en sus diseños). También señala Pilar su análisis del dandismo: dice Barthes que la producción en serie relegó la labor de los sastres, lo que ocurrió en decrimento del espíritu del dandi, amante del diseño exclusivo; pero Pilar opina lo contrario, pues el dandi sigue vistiendo a su modo, modifica los trajes que compra creando un estilo personal; al hilo indica Mercedes la diferencia entre dandi y snob (señala Pilar que snob es quien siempre escoge lo último que ha salido al mercado) y se abre un pequeño debate sobre asunto, donde Rosa define como dandi a quien se pone lo que debe en cada situación. Finalmente, Pilar subraya el conocimiento que muestra el autor sobre la técnica y el manejo de conceptos especializados, que convierte esta obra en la de un profesional del sector; ella lo juzga resultado de un duro trabajo y buen uso de las fuentes adecuadas sobre el diseño y la moda textil.

Mercedes ha leído Crítica y verdad y lo ve interesante para quien tenga inquietud por la crítica literaria y la escritura; menciona la polémica que mantiene Barthes con Picard (afirma Luis que una querella descarnada), el análisis que realiza el autor sobre los clásicos agentes medievales de la escritura (el scriptor, el compilator, el comentator y el auctor) y las continuas menciones que hace a Michelet, historiador de la cultura francesa a quien Barthes tiene como referencia. Concluye Mercedes que éste es un libro pequeño, pero que contiene un montón de conocimientos.

Valentín ha leído una entrevista que le hizo Norman Biron, traducida por Alejandro Pablo Pignato; destaca la reflexión sobre las imágenes de la juventud, que le fascinan y provocan proyectos de escritura. Indica Valentín que nació en el seno de una familia liberal y en principio siguió el camino de Sartre; comenta el análisis de los haikus que realizó en El imperio de los signos, como forma de escritura fragmentaria, trozos de discurso discontinuos que son semejantes al estilo narrativo por el que abogó él. También comenta Valentín la redefinición de deseo y placer que estudia Barthes en su Fragmentos de un discurso amoroso , a propósito del cual comentó que al sentimiento amoroso, si algo no le falta, es discurso. Finalmente, subraya que tiene que darle más tiempo, pues es un autor muy complicado.

Laly ha leído El imperio de los signos, que son fragmentos sobre la vida japonesa, que define como una poesía que se esconde tras esta desconocida cultura; ha leído también algún texto de Barthes en francés, y comenta que su prosa en la lengua original es de una musicalidad extraordinaria. Laly lee un texto propio donde compara la paciencia y resignación de la civilización japonesa con la inmediatez y exaltación de la cultura occidental. También habla sobre la tempura como símbolo de lo ligero, lo aéreo -se comenta que en función de la limpieza del aceite utilizado para freirla, existen distintos tipos de restaurantes-, y de la industria papelera que, dependiendo del país donde se fabrica o utiliza (EE UU, Francia, Japón), así genera un papel de determinadas características (composición, forma de fabricación, uso) de las cuales dependen en cierta medida las formas culturales. Por último, cita Laly la definición de haiku (red de diamantes que se reflejan entre sí hasta el infinito) y muestra algunas ilustraciones
del libro (rostro de niño japonés, una fotografía simétrica -se ve un pasillo del derecho y del revés-, una línea de escritura que de cerca son unos campiñones ensartados).

Toñi ha leído Diario de mi viaje a China, donde Barthes describe escena de un viaje a China, mostrando impresiones sobre un colegio, su visita al zoológico, etc. Dice Toñi que le ha gustado, que muchas de las anécdotas eran muy divertidas (intercalados entre corchetes, escribió el autor comentarios jocosos); también señala la reflexión que hace el autor sobre el sometimiento de la mujer japonesa, que va mejorando su posición social.

Sara también ha leído El imperio de los signos, que es un viaje por la simbología japonesa; lo define como un acercamiento a la cultura japonesa y comenta que la traducción del japonés no se debe realizar a nuestra lengua, sino a nuestra estructura mental. Menciona la descripción detallista que realiza sobre distintas máquinas, o acerca de los palillos; al respecto comenta Laly que las costumbres japonesas son más ceremoniales que prácticas, y Sara indica que en efecto es una tradición poco funcional. Continúa mentando la fascinación que sentía Barthes por el zen y el haiku; sobre este género literario, indica Rosa que consiste en tres versos de diecisiete sílabas en total -divididas en cinco, siete y cinco silabas por verso-, que tiene como temática la naturaleza y carácter filosófico; destaca además Sara el rito del vacío que tanta importancia tiene en la cultura japonesa, presente por ejemplo en la tradición de entregar cajas de regalo vacías, lo que es una forma de mostrar, literalmente, que lo importante es el detalle. También ha leído Sara algunos Fragmentos de un discurso amoroso, y al respecto destaca que Barthes hable de la extrema soledad del sentimiento amoroso y de los lenguajes circundantes que hoy en día tienden a degradarlo (el erótico, el consumista); señala que este proyecto es el más ambicioso de su última época, y que algunas partes fueron escenificadas. Comentan finalmente, Luis, que el Japón, al ser una sociedad muy hermética, provoca el surgimiento de misterios en torno a sí; Isabel, respecto a los pinceles japoneses, que ella ha probado, comenta que en su uso hay un fuerte componente gestual; y por último Sara, respecto al uso de palillos para comer, que a los japoneses les resultan extremadamente agresivos el tenedor y el cuchillo

Rosa ha leído Del deporte y los hombres y apuntes sobre semiología, que define como ciencia de análisis de los signos sociales a través de los textos; afirma que somos en función de una serie determinada de signos culturales, y que estos signos se dividen en tres tipos: icónicos, motivados y arbitrarios; Rosa también comenta que Barthes estudió los tabúes, que son prohibiciones culturales, unas proscritas por motivos prácticos, otras sin embargo vetadas por cierta connotación simbólica; en estos análisis, reitera Rosa, se basa el autor en la comparación entre diferentes culturas. Sobre el libro que versa acerca del Deporte, dice Rosa que en él presenta el autor cinco deportes (los toros, los coches, el ciclismo, el hockey y el fútbol), cada uno de ellos típico de una cultura distinta, y a la cual representaría en intereses y valores; comenta Rosa que este libro fue escrito por encargo, con el objeto de hacer una película. Describiendo el Deporte, afirma Barthes que de lo que se trata es, más que de vencer a un rival o competidor, de superar el tiempo, de enfrentarse a la propia limitación natural, y que por ello el único límite es la muerte, desenlace trágico que en ocasiones se produce; también comenta que los deportes de equipo son similares a los enfrentamientos bélicos, sometidos a jerarquías y estrategias, y afirma que la actividad deportiva es comunicación y libera diversos sentimientos y presiones, alegrías, conflictos y tensiones, además de obligar al deportista a la superación de retos que tienden a su mejoramiento personal. Concluye Rosa diciendo que le ha resultado muy interesante y que, a raíz de su lectura, ha entendido los deportes desde otro punto de vista más constructivo.

Maite ha leído El grado cero de la escritura, que es su primer libro importante (el último sería La cámara lúcida), y ha completado su lectura con información sobre los símbolos extraída de Internet. Destaca las comparaciones como método de análisis del autor, y la tipología de los signos que mencionó Rosa; después lee un texto donde se afirma la progresiva escala de niveles que forman estos tipos de signos, con sus diferentes sentidos y funciones y la determinada carga de connotaciones que porta cada uno. Maite finaliza comentando que es algo completamente inusual que exista un signo que carezca de significado.

María José ha leído Mitologías, escrito entre 1954 y 1956; se divide en dos partes: una primera con diversos comentarios sobre distintos símbolos (que a María José ha resultado muy entretenida y enriquecedora, y que define como divertida por esa descripción insólita de lo cotidiano que contiene) y una segunda donde Barthes reflexiona sobre el mito y los significados y significantes que conlleva (que nuestra compañera califica de complicada). Destaca María José el sentido del humor del autor, que dice ser muy particular, y que su estilo se equilibra entre la objetividad del científico y la subjetividad del escritor, a través de una prosa ágil y ligera, que sólo se muestra densa por su contenido; resalta también que en sus textos, Barthes se fija constantemente en signos de la vida cotidiana de lo pequeñoburgueses. Finalmente, indica que el fundamento de los signos es la comunicación.

Isabel ha visto varios vídeos que ha encontrado en Internet (la gran mayoría en francés, salvo un documental que está subtitulado en español) y ha leído algunos epígrafes de los Ensayos críticos. En esta recopilación, hay textos sobre Kafka, sobre la novela de Queneau que vimos al tratar a este autor (Zazie en el metro), sobre Madre coraje y sus hijos, pieza teatral de Bertolt Brecht, etc.; Isabel lo define como un autor muy denso y muy culto, cuya literatura está cargada de referencias culturales. Comenta un texto sobre una mosca, en el cual el narrador se debate entre matarla o dejarla con vida, y tras reflexionar sobre las connotaciones políticas que pueda tener su acto, decide convertirse en liberal para no matar. Finalmente señala la relación estrecha que mantuvo Barthes con el cine y la fotografía, así como su afición a ver películas en cines de barrio, dado el gusto que tenía por los ambientes populares.

Luis comenta que Barthes fue en vida un héroe de la juventud de su época, una referencia para la vida universitaria de París. Sobre su estilo literario, dice Luis que era básicamente esquemático, y destaca la amistad de Éric Marty, quien narró infinidad de anécdotas sobre el autor. Afirma Luis que a Barthes les gustaba mirar su propia existencia desde otra dimensión, y es por ello esa fragmentación de las propias experiencias. Disfrutaba de una elevada cultura, como reflejan sus escritos, y era un magnífico musicólogo que sentía cierta aversión hacia Mahler. Sobre su labor como crítico literario, fruto de la cual nos ha legado irrepetibles estudios sobre Balzac o Racine, indica Luis que Barthes siguió la estela de Michelet, a quien admiraba muchísimo. Por último, a tenor del precedente comentario de Isabel sobre el gusto del autor por los ambientes populares, comenta Luis que, según Éric Marty, era más bien aficionado a frecuentar un tipo de ambientes acordes con su tendencia sexual, que dada la represión de la época prefirió mantener oculta.

Para cerrar la sesión, Pilar lee unas frases del autor sobre la relación entre las mujeres y los diamantes.

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