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El Grande Oriente / Benito Pérez Galdós

 

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Tierras vírgenes de Ivan Turgueniev (1877) y El Grande Oriente de Galdós: estudio comparativo / Alexandre Zviguilsky en Estudios Galdosianos

 

 

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La segunda casaca / Benito Pérez Galdós

 

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El mundo moral en la segunda serie de Los episodios nacionales / Miguel Navascues en Inti: Revista de Literatura hispánica

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26 de abril de 2017: Memorias de un cortesano / Benito Pérez Galdós

Reunidxs: Valentín, Rufino, Mercedes, Mariajosé, Consuelo, Carmelo y Eugenio.

Abre la sesión Eugenio, que comenta que ha leído últimamente que Galdós estuvo influido por el krausismo, que define como una corriente pseudorreligiosa que se instauró en España gracias a Giner de los Ríos, quien materializó la doctrina en la Institución Libre de Enseñanza; señala que dada la ideología que se le presupone a Galdós, le ha resultado muy probable que sus tendencias filosóficas estuvieran influidas por el krausismo, al igual que durante el siglo XX lo estuvieron gran parte de las corrientes políticas progresistas, hasta nuestros días. Añade que, a su juicio, el krausismo es una especie de protestantismo con tintes místicas y aires filosóficos, que a él particularmente le resulta poco atractivo, sobre todo teniendo en cuenta que surgió en la Alemania del siglo XIX donde, entre Goethe y Nietzsche, se generaron pensamientos mucho más estimulantes.

Consuelo enlaza su intervención con lo expuesto anteriormente y señala que Galdós pudo haber entendido el alemán, pero que el idioma extranjero que dominaba era el inglés, ya que tradujo a Dickens; también aporta su sorpresa por la relación sentimental que tuvo el autor con la escritora Emilia Pardo Bazán, de lo que ella nada sabía. Y centrándose ya en el libro que tratamos, Consuelo señala que las Memorias de un cortesano le han parecido uno de los Episodios Nacionales con menos contenido de los leídos hasta ahora, en el sentido de que no está completo y apenas hay referentes al reinado de Fernando VII, que es el eje principal de la historia. Lee algún fragmento de la reseña en el blog Mis lecturas clásicas, donde se trata de los aires cómicos y de sainete que tiene la novela, y se lamenta que este rey no recibiera de Galdós una crítica mayor, dado que fue el peor rey en la Historia de España (Carmelo puntualiza que probablemente los haya habido peores); al hilo señala Consuelo que el autor del blog, Antonio Ponce, introduce una cita del libro donde se habla de la nariz encorvada del monarca, lo que enlaza con el famoso verso de Quevedo. A continuación, Consuelo habla del final de la novela, que para ella fue completamente inesperado; en este sentido, Mercedes pregunta si los personajes que confluyen en esta escena son ficticios o pertenecen al ámbito histórico, a lo que Consuelo responde que son del crisol galdosiana; entonces Mariajosé destaca el tratamiento humorístico que el autor da a la narración, acentuado en este título, y Eugenio se pregunta cuál es el momento histórico exacto de los hechos, si durante la primera gobernanza de Fernando VII o después de que convocara a los ejércitos extranjeros para eliminar la oposición que fue generándose contra su reinado, a lo que Consuelo recuerda que había eliminado la Constitución nada más acceder al poder y Mariajosé señala que recibió el apoyo inicial del pueblo, gracias a que abogó por el tradicionalismo y apeló a los anhelos más trasnochados de la ya muy decadente España Imperial. Por último, Consuelo indica que el argumento fundamental de la novela es el nepotismo existente en aquella Corte, y Mariajosé recuerda que este sistema de gobierno es muy español, alcanzando la cumbre de nuestro inmediato pasado la reciente era del Sociolismo.

Mariajosé insiste sobre el arribismo dominante en la época, reflejado en la novela a través del protagonista, de quien dice que le ha recordado a Urdangarín, a lo que Consuelo señala que es lo de siempre y Mercedes se pregunta si esto ocurrirá en otros países, al hilo de lo cual Eugenio opina que el nivel de corrupción va en consonancia con la dependencia económica del país, y así como una república bananera tiene un dictador mantenido por las potencias foráneas que expolian sus recursos naturales, a un país con autonomía económica le es imprescindible mantener un cierto grado de equidad para crecer. Carmelo señala a continuación que la corrupción no depende de los países, sino que es un mal que acompaña a todo ejercicio del poder humano, y Valentín indica que un país tan adelantado como Suecia tiene prohibiciones absurdas como la de no poder tirar de la cadena a partir de las diez de la noche; a ello responde Consuelo que en Alemania hay que mantener silencio en el vecindario de una a tres de la tarde, y eso que no suelen echarse la siesta, y Mariajosé indica que para leyes absurdas las de Estados Unidos, a lo que replica Rufino que no será tan absurdas para ellos, ya que existen. Así nos enfrascamos en un debate sobre las normas de convivencia y buena vecindad y navegamos entre el ruido de las aspiradoras y los sonido onomatopéyicos del somier en marcha.

Eugenio regresa a Galdós para comentar que leyó hace tiempo La Fontana de Oro y recuerda que en esta novela, también en tono satírico, se inspiraba el autor en la represión de las conspiraciones contra el rey en la Corte de Fernando VII, a través de un tío del protagonista que es encargado de reprimir a los rebeldes. Carmelo comenta que tratar a Fernando VII con ironía es una manera de ridiculizarlo, de demostrar lo nefasto que fue para España, y Mercedes señala que Galdós trató con igual rasero la vida política española en el resto de Episodios leídos hasta ahora. Por su parte, Rufino indica que el proptagonista se hace llamar Juan de Pipaón y en su origen no fue sino un “pobre covachuelista”, a lo que Mariajosé asiente y dice que vivía en un antro y que se cambió el apellido, que era “Bragas”, por otro más digno; añade además que este Juan fue un segundón en la anterior novela (el Equipaje), a lo que Mercedes señala que ya tenía aires de trepa y Carmelo recuerda que la figura de Godoy, quien de ser soldado pasó a gobernar gracias a los favores de la reina, muestra que el trepa es muy común en nuestra vida política. Al hilo, Eugenio recuerda haber leído algunos comentaristas de la Historia Patria que defienden a Godoy, a lo que Valentín afirma que habrá sido gente que de una u otra forma fueron favorecidas por él, y Carmelo recuerda que con Franco aún pasa lo mismo; Rufino se refiere a la adulación hacia los jefes, que se da en cualquier trabajo, y Eugenio supone que las empresas funcionan del mismo modo que los países donde se afincan. Y desde aquí nos sumergimos en un interminable debate sobre la corrupción en España: Carmelo recuerda que la formación del Estado durante la Transición se vendió bajo el “café para todos”, Rufino indica que las Autonomías creadas en aquel proceso se han evidenciado onerosas y Valentín cree que algún día se hará realidad aquella visión de Carrillo sobre un altar, capaz de hacer milagros.

Mariajosé reanuda la sesión leyendo un texto sobre su lectura de la novela, donde identifica a Juan Bragas con la tradición picaresca, ya que el personaje presume de haber llegado hasta la intimidad de la Corte sin poseer apenas cultura. Sobre ese mundo del reinado de Fernando VII, recuerda que hizo retroceder la corona borbónica a los peores usos de la Monarquía Absoluta, y por último volvemos al debate sobre la actualidad política, lamentando que el dinero robado por los cargos públicos, que probablemente solucionaría lo más lamentable de nuestra crisis económica, aliviando la deuda exterior que por los mismos motivos se ha engordado, no vaya a ser devuelto, y que nadie aparecerá que obligue a hacerlo.

 

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Memorias de un cortesano de 1815 / Benito Pérez Galdós

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Galdós: visión esperpéntica de la historia en Memorias de un cortesano de 1815 / Robert W. Dash en Memoria Digital de Canarias

 

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5 de abril de 2017: El equipaje del rey José / Benito Pérez Galdós

 

Reunidxs: Rufino, Isabel, Pilar, Eugenio, Mercedes, Valentín, Toñi y Lali

Isabel abre la sesión con la lectura de los datos que sobre la novela recoge la wikipedia: se trata de la primera entrega de la segunda serie de los Episodios Nacionales de Galdós, que sirve como presentación de los nuevos personajes y trama a desarrollar en el resto de la serie, y comienza en el año 1813, cuando se vislumbra ya el final de la Guerra de la Independencia contra Francia; el protagonista es Salvador Monsalud, quien debido a su pobre condición se ve obligado a alistarse en el ejército napoleónico para sobrevivir. Isabel señala que si en la primera serie la voz del narrador fue la de Gabrielillo (salvo escasas excepciones), en esta segunda el autor, aunque en algún momento adopte la voz de alguno de los personajes, opta por la narración en tercera persona, y también emplea un mayor esfuerzo en las descripciones históricas. Pero la historia narrada continúa siendo folletinesca, incluso se acentúa, a juicio de Lali; pues en este caso, el eje central es el enfrentamiento a muerte entre dos hermanos que no saben que lo son, antagonistas en sus posiciones políticas y también rivales en el amor de una mujer. Concluye Isabel señalando que el escenario de la novela es el último capítulo de la Guerra de la Independencia, y que Galdós vuelve a denunciar, como era habitual en las novelas precedentes, los abusos de las tropas invasoras y la belicosidad de los guerrilleros del norte, combatividad que anticiparía la crudeza de las Guerras Carlistas.

Rufino lee un texto encontrado de Internet donde se habla de la novela en términos similares a los anteriores, destacando que el año de composición de la misma fue 1875 y que ha sido considerada un buen comienzo para la nueva serie. El tema principal de El equipaje del rey José es la persecución a los afrancesados tras la expulsión de quienes habían posibilitado que lo fueran; en este caso, Salvador Monsalud, protagonista principal, se había puesto al servicio de los invasores por necesidad, ya que fue inmigrante en la capital sin hallar otra forma de ganarse el pan. Rufino destaca el triángulo amoroso entre Salvador, Carlos y Genara, que muestra la intención folletinesca del autor al inventar que los dos hombres son hermanos sin saberlo; y por último habla de la batalla de Vitoria, detonante de la huida de los franceses, y de la que destaca la descripción que hace el autor de la situación geográfica, cuya intensidad, según el firmante del artículo, facilita una pérdida de atención en el seguimiento de la historia: también hay una crítica a que el rey José apenas aparezca en la novela, echando de menos el haber leído una interpretación de Galdós acerca de sus sentimientos en la hora de la derrota.

Toñi ha leído la novela y comenta que el equipaje al que se refiere el título hace mención al botín de joyas y oro que robados en la capital llevan los franceses en retirada. Cuenta que cuando el protagonista Salvador visita a su madre (Fermina), ésta se desmaya al verlo vestido con el uniforme del ejército invasor, y él justifica su destino lamentando que cuando llegó a Madrid tuvo que alistarse para poder comer. Isabel comenta entonces, citando una sinopsis de los capítulos que integran la novela, que Genara ―cuyo nombre, señala Lali, es diminutivo de Generosa―, antigua novia de Salvador, se ha convertido en una nacionalista radical y ahora es pretendida por Carlos, cuyo padre es don Fernando, que es el cabecilla de los absolutistas antifranceses y, parece ser, el que dejó embarazada a Fermina, campesina pobre madre de Salvador, tras violarla. La historia en el pueblo natal de Salvador, donde lo aborrecen, se desenvuelve sobre ésta que es como indica Toñi una tragedia; y el cruel asesinato del cura de la partida que sale de allí para terminar de expulsar a los invasores, se presenta como germen del Carlismo. Mercedes comenta que la batalla de Vitoria supone el cierre de la Guerra de la Independencia, y Lali destaca, como rasgos folletinescos mentados por Toñi, los desmayos y muestras de histerismo de las mujeres, preguntándose entonces a qué sería debido que en aquella época esto fuera tan común: a ello responde Rufino que podría ser deberse a la desnutrición, mientras Eugenio comenta que sólo son tópicos literarios del momento, Isabel lo califica de paripé intencionado para llamar la atención y Mercedes habla de moda en pos de la satisfacción de determinados intereses inconfesables; por último, Valentín lo achaca al uso y abuso del rapé.

Isabel continúa leyendo la sinopsis de la novela, y añade Toñi que Salvador se quita al fin el uniforme francés cuando una paisana se lo arranca, y que las tropas inglesas llegan en el instante álgido del saqueo (corrobora Lali que en este capítulo de la novela, todos sin excepción son malos). Finalmente, Pilar pone la violencia de género sobre la mesa e Isabel nos muestra su preocupación por la convivencia vecinal, asunto que se nos antoja más complicado que nuestras relaciones con Francia.

 

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El equipaje del rey José / Benito Pérez Galdós

 

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La novela histórica como discurso social: El equipaje del rey José / Ramón Espejo-Saavedra en Cervantes Virtual

 

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La batalla de los Arapiles / Benito Pérez Galdós

 

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Los Arapiles: Testigos de una victoria en Salamanca Emoción

 

Arapiles: La batalla que cambió el rumbo de un continente en ABC

 

Francisco Sánchez, el cojo de Arapiles en 1808/1814

 

La historia hecha novela: La batalla de Los Arapiles (1875), por Benito Pérez Galdós / Germán Gullón en Cervantes Virtual

 

 

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Juan Martín el Empecinado / Benito Pérez Galdós

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reseña en torno a Juan Martín el Empecinado / Benito Pérez Galdós en La Mirada Histórica

reseña en torno a Juan Martín el Empecinado / Benito Pérez Galdós en De Camino a la Libertad

 

Homenaje a Juan Martín, el Empecinado / Manuel Peinado Lorca en Universidad de Alcalá

 

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Cádiz / Benito Pérez Galdós

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datos sobre Cádiz / Benito Pérez Galdós en Wikipedia

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Las Cortes de Galdós / José M. Cuenca Toribio y Soledad Miranda en Cervantes Virtual

[Galdós en su salsa] Hoy, con Cádiz / Harendt en PaperBlog

Para que verdaderamente viva La Pepa. Una lectura de Cádiz de Benito Pérez Galdós en La Novela Antihistórica

Reflexiones acerca del Cádiz de Benito Pérez Galdós como novela histórica / Miguel Soler Gallo en Tonos

 

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8 de febrero de 2017: Gerona / Benito Pérez Galdós

Reunidxs: Isabel, Eva, Carmelo, Luis, Eugenio, Mercedes, Consuelo, Pilar, Toñi, Valentín, Mariajosé, Benita y Lali.

Mariajosé abre la sesión leyendo un texto donde ha escrito sus impresiones sobre la lectura de esta séptima novela de la primera serie de los Episodios Nacionales de Galdós; señala que en ella Gabriel ha dejado de ser el protagonista principal para pasar a un segundo plano como oyente de la historia que cuenta su amigo Andrés, a quien escucha relatar las vicisitudes de la estancia de éste en la capital catalana que da título al libro, durante el duro asedio a que acaba de ser sometida por el ejército francés; la narración de Andrés es recibida por Gabriel después de que él haga lo propio con el relato sobre su estancia en Zaragoza que fue motivo de la anterior entrega, durante el viaje en que ambos van camino de Cádiz, huyendo de las fuerzas invasoras. Mariajosé recuerda que el acontecimiento que sirve de excusa fue el segundo sitio de Gerona por las tropas napoleónicas, producido tras la derrota que éstas sufrieron en Bailén, y el argumento se desarrolla entre la historia personal de Andrés y las horribles consecuencias que sufren los habitantes de la ciudad sitiada, cuya defensa se encuentra liderada por el general Álvarez de Castro, de quien evoca Mercedes su homenaje en el nombre de una glorieta madrileña. En torno al drama provocado por el cerco, Mariajosé destaca la hambruna que sufre la población, donde hay quienes llegan a plantearse la antropofagia, toman sopas hechas de la cocción de cuero y comen libros (en sentido no figurado); también hay anécdotas con la plaga de ratas, que en un momento dado llegan a pelearse entre ellas, batalla que narra Galdós y en la cual la rata más gorda con la que nadie puede recibe el nombre de Napoleón. Esta escena encantó a nuestra compañera, quien lamenta sin embargo que en la novela el autor se aleje de la historia entre Gabriel e Inés, aunque, al contrario que en anteriores novelas, haya componentes más humanos que bélicos; entonces cuenta Mariajosé la historia de un médico que se está volviendo loco por la enfermedad de su hija, a quien obviamente no puede dar de comer como debería, y empieza a acechar a algunos vecinos con intención de matarlos para conseguir alimento. Por último, indica que los sitiados se rinden cuando Álvarez de Castro cae enfermo, a lo que Luis añade que éste fue un militar de los más importantes de la época.

Carmelo indica que la ciudad de Gerona ha sido sitiada muchas veces a lo largo de la Historia, que él sepa hasta once, dos de ellas por los franceses; el periodo histórico en que Gerona ha sufrido más asedio fue durante la Guerra de Sucesión. Al hilo, pregunta Lali si los sucesos que narra la novela que tratamos la hacen tan interesante, a lo que Mariajosé recuerda que la mayor parte son terribles y Toñi replica que en la narración de Zaragoza todo es aún más terrible, a lo que recuerda Carmelo que de la huella de la batalla en la capital aragonesa aún quedan marcas en calles y edificios. Entonces pregunta Mercedes si cambiará el tono de los hechos en la segunda serie de los Episodios Nacionales, a cuya lectura nos estamos acercando, y Luis recuerda que Araceli desaparece de escena, y que otros personajes que apenas han aparecido hasta ahora comienzan a tomar protagonismo, añadiendo que éste es uno de los encantos de la saga histórica de Galdós, pues en cada episodio se solapan personajes dando mayor interés a la trama.

Eva se presenta al resto del grupo en su primer día con nosotrxs y a continuación comenta que lo que más le ha llamado la atención de lo leído es la crítica a la lucha contra Napoleón que ha descubierto en la narración, desde la actuación desordenada de los guerrilleros hasta la migración de mujeres hacia Andalucía; Mercedes observa que, en todas las novelas de la serie, el autor hace crítica del desenvolvimiento del gobierno en esta crisis; tras ello, Lali indica que sería una crítica relatada y Mariajosé subraya que no es una crítica explícita, a lo que Luis recuerda que los liberales se trasladaron a la Isla de León donde fundaron las Cortes de Cádiz, y que el problema de la lucha española es que se libró en vano contra Napoleón, ya que las victorias de éste eran aplaudidas por el Rey Felón en el exilio, mientras los afrancesados tenían a un Pepe Botella poco popular y, por cierto, bastante abstemio, que se encargó de asear y modernizar cuanto pudo la capital, siendo también conocido, señala Carmelo, bajo el apelativo del “rey plazuelas” por las muchas que mandó construir. Luis recuerda no obstante el heroísmo de la lucha popular contra los invasores, y señala entre otras la figura del Empecinado, destacando que los ataques guerrilleros lograban la conquista de montura y víveres, incursiones esporádicas que cosecharon tanto éxito que un siglo más tarde, tras la Guerra Civil, espeañoles dieron conferencias en la Moscú soviética sobre la guerra de guerrillas que sirvieron, por ejemplo, en la defensa de Vietnam, del mismo modo que fueron la base táctica para las incursiones de los Marines, que invaden tierra desde la costa. Eva retoma el asunto que tratamos y comenta que el rey español se dejó engañar a la hora de ser invadido el territorio, a lo que Luis recuerda que Fernando VII, tras el golpe de Riego en 1820 que lo desplazó del poder despótico, consiguió recuperarlo tres años después gracias al apoyo de los célebres cien mil hijos de San Luis que atravesaron los Pirineos para devolverle la corona, inaugurando una época de represión y tiranía llamada Década Ominosa, y dio origen a la Calle del Humilladero en Madrid, llamada así por los padecimientos del reo en su camino hacia el cadalso situado en la Plaza de la Cebada; en otro punto etimológico, Luis señala que al Empecinado se le llamaba así, no por ser muy cabezota, sino por lo moreno de su piel, comparada con el negro de la pecina; así ocurría también que a Beethoven, de la misma época, se le llamaba “el español” no por su mala leche, sino por su tez picada de viruelas, ya que ésta era una pandemia en nuestro país. Volviendo al Empecinado, Luis añade que la biografía que sobre su figura escribió Gregorio Marañón (El Empecinado visto por un inglés) es una obra de arte, así como la de Antonio Pérez y otros tantos textos del erudito médico que, comenta, descubrió la tumba de Enrique IV y escribió un importantísimo estudio sobre la impotencia de este rey castellano cuya paternidad por la Beltraneja dio origen a una guerra contra Portugal; Luis indica que Marañón describe las secreciones como si fueran verdaderas narraciones literarias, y ello evoca a Lali una anécdota de su infancia en Marruecos, cuando un adolescente del grupo de amigos cogió una profunda depresión que le empujó a encerrarse en su habitación y no comer sino la cal de las paredes; el chico fue llevaron por sus padres a Madrid a la consulta del doctor Marañón, y éste lo curó en una sola sesión de media hora que duró la conversación que con él sostuvo.

Consuelo comenta que hay que verse en la situación de un asedio para saber cómo reaccionaríamos nosotrxs, circunstancia excepcional que le ha parecido similar a la que vivían los niños en El señor de las moscas, del que hablamos la semana pasada. En torno a Gerona, Consuelo indica que el médico con aspiraciones caníbales persigue a una de las protagonistas, que se refugia en la casa abandonada de un canónigo, y al final se arrepiente de sus intentos homicidas y su hija termina recuperándose y convirtiéndose a su vez en su cuidadora; y acerca de la escena de la batalla entre ratas, recuerda que las ratas se enfrentaban entre ellas ante la escasez de recursos. Al hilo de todo ello, Carmelo señala que cuando hablamos de hambre nos referimos a ‘tener hambre’ y no a ‘pasarla’, por lo que no podemos saber cómo reaccionaríamos ante circunstancias de este tipo. Consuelo destaca la crueldad de la guerra y de sus daños colaterales, y a continuación entablamos debate sobre el problema del hambre en el mundo, acerca de lo que Lali opina que los recursos son abundantes pero mal gestionados, Eva recalca que la gente está buscando comida en la basura durante las guerras y posguerras y también en nuestra época de crisis, y Mercedes advierte la mucha comida que tiramos sin consumir, ante lo que varixs estamos de acuerdo en seguir flexibilizando nuestro respeto por las fechas de caducidad.

Pilar ha leído la novela y recuerda cuando el médico enajenado da para comer a su hija enferma verdadera porquería, pero pintándoselo bonito; también rememora la derrota española y la huida a Cádiz, a lo que Luis señala que en Bailén perdieron los franceses y se marchó el rey José, pero después volvieron a entrar en la Península. Carmelo indica que los franceses llegaron a invadir Portugal, con lo que Luis no se muestra de acuerdo: finalmente concluimos que la invasión francesa de Portugal se produjo unos años antes, estando Godoy en el gobierno, en la que se denominó Guerra de las Naranjas, y que afectó directamente al pueblo de los antepasados de Carmelo.

 

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