7 de febrero de 2018: Don Quijote de la Mancha / Miguel de Cervantes

Reunidxs: Benita, Mariajosé, Consuelo, Toñi, Luis, Eugenio, Seve, Isabel, Mercedes, Lali, Valentín y Rufino.

Isabel abre la sesión con una breve reseña biográfica sobre Cervantes, donde menciona que fue novelista, dramaturgo y poeta nacido en Alcalá de Henares en pleno siglo XVI, murió a los sesenta y ocho años de edad y su cadáver está enterrado en el convento de las Trinitarias Descalzas, en Madrid, aunque no se sabe exactamente dónde; también comenta que se casó con Catalina de Esquivias, pero con ella no tuvo descendencia; Luis añade que Cervantes tuvo con Ana Franca una hija llamada Isabel. Isabel (la nuestra) señala que ella ha establecido un vínculo muy especial con el Quijote, gracias a las varias conferencias dictadas por Isabel Jaén Portillo en nuestro país, que le han facilitado un mejor conocimiento de la obra cumbre de Cervantes desde distintas perspectivas: personajes femeninos, psicología…; como evidencia de este hecho, Isabel lee la dedicatoria que conserva en su ejemplar personal del Quijote, edición de Castalia Didáctica, y a continuación confiesa que de vez en cuando abre aleatoriamente el libro y lee un capítulo, y que su favorito es aquél donde se narra la aventura de los leones, en la que el ingenioso caballero decide enfrentarse a uno que más que el salvaje rey de la sabana, se muestra un muy poco entusiasmado felino.

Isabel también nos cuenta que hace unos años hizo la «Ruta del Quijote», y durante cinco días recorrió lugares señalados del recorrido seguido por los protagonistas de la obra cervantina: Esquivias, Toledo, Tomelloso, Toboso, Argamasilla (donde el autor estuvo en prisión), Tablas de Daimiel, Lagunas de Ruidera, Almagro… Lali recuerda que ella también ha hecho esta Ruta en compañía de integrantes de los talleres literarios del Centro Municipal de Mayores «Juan XXIII», e Isabel nos relata la accidentada representación de El alcalde de Zalamea interpretada por Carmelo Gómez que presenció en el Corral de Comedias de Almagro, a causa de la pertinaz lluvia. Finalmente, menciona como versiones cinematográficas más destacadas las protagonizadas por Fernando Fernán Gómez y Cantinflas (Don Quijote cabalga de nuevo) y por Fernando Rey y Alfredo Landa (El Quijote de Miguel de Cervantes), esta última en formato de serie televisiva; también nos comenta que durante el año 2005, en que se celebró el IV Centenario de la edición príncipe del Quijote, en la Biblioteca de Móstoles se organizó un evento titulado “El Quijote en la calle”, consistente en varios carteles ilustrados que homenajeaban distintos episodios de la obra: Isabel participó con su interpretación del capítulo de los leones, que representaba a un león perezoso y perplejo ante la osadía del humano huesudo que pretende provocarle, motivo por el cual el animal recitaba una suerte de informe rimado psicoanalizando al caballero andante.

Eugenio comenta que estuvo inmerso en el Quijote hace un tiempo, pero dejó la lectura cuando Sancho es gobernador de la ínsula, y no ha vuelto a retomarla; lo que podría destacar de la obra son los primeros capítulos de la Segunda Parte, en los que se habla de las repercusiones que ha tenido la publicación de las anteriores aventuras, así como el episodio en que Don Quijote suelta a los pastores su discurso sobre la Edad de Oro; también destaca, por su comicidad, el capítulo del bálsamo de Fierabrás, a lo Luis replica que la intención de Cervantes no es construir una novela humorística ni grotesca, lo que sí hizo Avellaneda cuando escribió la secuela espúrea del libro, y Eugenio recuerda que Nabokov, en un largo ensayo, criticaba el tono burlesco y despreciaba su éxito popular, atribuyéndoselo a una cultura cruel e ignorante. Por otro lado, destaca la charla de acento erudito que Sancho le echa a su mujer al principio de la Segunda Parte, para convencerla de que debe partir de nuevo junto a su amo, y que a los mismos protagonistas sorprende, llegando el propio escudero a confesar que no es él mismo quien habla por su boca; acerca de esta especie de desliz en la verosimilitud expresiva de los personajes, que Cervantes justificó por vía de encantamiento, Luis señala que el autor apenas tuvo tiempo para trabajar en los textos, y por eso hay algunas incoherencias en el Quijote, siendo la más destacada la pérdida y súbita recuperación del Rucio. Finalmente, Eugenio menciona la biografía sobre Cervantes hecha por Navarro Ledesma como una de las más importantes, a lo que añade Luis que Navarro Ledesma fue contemporáneo de Clarín, y cuentan que aquél propinó una sonora bofetada a ésta en las escaleras del Ateneo de Madrid; destaca también la biografía escrita por Gregorio Mayans en tiempos de la Ilustración.

Toñi comenta que Don Quijote era un señor ya bastante mayor y, sin embargo, parece que no había hecho nada en la vida hasta que se lanzó a buscar aventuras como caballero andante, a lo que Luis recuerda que había perdido el juicio de mucho leer novelas fantasiosas y Lali indica que el narrador nos dice que su protagonista rondaba los cincuenta años; Luis añade que son cincuenta años «de la época». Isabel recuerda que Teresa de Ávila era una lectora muy aficionada a las novelas de caballería y Luis señala que Cervantes había tenido como afición originaria la poesía de Garcilaso, gracias principalmente al bagaje cultura que le transmitió su relación con López de Hoyos. Toñi dice que del Quijote le ha gustado sobre todo el episodio del brebaje, a lo que comenta Consuelo que a cada uno (caballero y escudero) hace la medicina muy distinto efecto, y añade Toñi que Don Quijote hace locuras muy grandes y es un romántico, materializando su idealismo en su amor por Dulcinea, a lo que Eugenio comenta que Don Quijote está falto de sentido común, pues trata de llevar a la práctica el discurso de valores que rige en la sociedad de su tiempo.

Consuelo ha leído varios capítulos del Quijote en una edición que se publicó para conmemorar el centenario de la publicación de su Primera Parte, y que cuenta con textos de Francisco Ayala y Mario Vargas Llosa, entre otras figuras relevantes del panorama literario. Comenta que a su juicio no se lee en España a Cervantes como se debiera, y a propósito menciona la novela ejemplar de La ilustre fregona; indica que ha existido un apasionado debate sobre la lectura obligatoria del Quijote en la Enseñanza Secundaria y Luis recuerda que existen innumerables ediciones resumidas y adaptadas a disposición de todos los públicos; por su parte, Eugenio lamenta que a él le obligaran a leerlo en su momento, pero sin hacerle comprender la relación existente entre la obra de Cervantes y el espíritu renacentista, para encontrar en nuestro país una manifestación de esta importante cultura europea, a lo que Luis señala que lo que no podría encontrarse en España es un movimiento comparable al Romanticismo inglés, francés o alemán, y ello a pesar de Espronceda y Bécquer. A continuación, Consuelo menciona una versión musical sobre el Quijote a cargo de Richard Strauss y una ópera firmada por el francés Massenet; Luis añade que, en efecto, la obra del compositor alemán es un «poema sinfónico» y que además es bastante complicada de tocar, ya que la presencia del ingenioso hidalgo toma forma a través del violonchelo; e indica que hay un documental donde se refleja las dificultades que tuvo el mismo Rostropovich para interpretarlo. Por último, Consuelo comenta que el primer editor del Quijote logró enriquecerse gracias al éxito de ventas obtenido y que el edificio donde estaba situada la imprenta que tiró la Segunda Parte, en la calle Atocha de Madrid, alberga en la actualidad la sede de la primera Asociación Cervantina del país.

Mariajosé dice que el verano pasado leyó el Quijote y lo que más destaca son las historias que se van cruzando dentro de la historia principal, a la que califica de «historia del desengaño» del protagonista en el mundo sin valores con que se va encontrando. Comenta que esta obra ha tenido mucha relevancia en la cultura rusa, y que en aquel país es de lectura obligatoria, a lo que Consuelo subraya que en Francia se consideró a Don Quijote una especie de payaso en las primeras versiones, y Eugenio recuerda que en el arte cinematográfico hay más posibilidades de ampliar las distintas perspectivas interpretativas sobre las obras, aunque él considera que la posibilidad de hacer diversas lecturas sobre una obra ya hecha, está más limitada en el cine que en la literatura. Mariajosé resalta también la psicología de esta novela, y Luis destaca al respecto el episodio del retablo de Maese Pedro, donde la locura de Don Quijote se manifiesta con mayor claridad, como capacidad para cambiar la realidad en función de las creencias; también llama la atención Mariajosé sobre el hecho de que el «caballero de la triste figura» pretenda obligar a todos aquellos a quienes derrota a que acudan a dar cuenta del encuentro a Dulcinea, y a continuación lee un texto propio donde enumera distintas versiones cinematográficas, producidas desde los orígenes mismos de este medio, teniéndose constancia de una primera cinta hoy desaparecida y de versiones rodadas en muy diversos idiomas, entre las que nombra una inacabada de Orson Welles, la titulada La interesante Dulcinea, que filmó Vicente Escrivá, una ópera, un Don Quijote 2000 y el musical El hombre de la mancha, protagonizado por Paloma San Basilio y José Sacristán. También recuerda Mariajosé que la importancia del Quijote proviene de ser uno de los personaje de ficción que mejor ha simbolizado el eterno enfrentamiento entre idealismo y realismo, representado éste por Sancho Panza; por último, menciona al crítico de cine Fernando Gil-Delgado, que Camilo José Cela hizo el guión para la versión protagonizada por Fernando Rey y la recreación literaria de Ramiro de Maeztu que, dice, es «mejor no leerla»; Isabel añade que Gary Cooper quiso interpretar el papel de Don Quijote pero se quedó en la intención.

Valentín destaca que del Quijote pueden sacarse innumerables enseñanzas, y que es una de las obras literarias más estudiadas de los últimos cuatrocientos años; afirma que Don Quijote nunca habría podido nacer en Inglaterra, ya que es un personaje muy castellano, y destaca la inacabable lista de refranes que salen en la novela, reuniendo el saber popular, a lo que Eugenio recuerda la parodia que constantemente celebra Cervantes a costa de Sancho, en boca de quien pone gran parte de los refranes, a veces de forma absurda hasta provocar el enojo de Don Quijote; añade Luis que buena parte del refranero castellano procede de la cultura árabe asentada durante siglos en la Península, y Valentín finaliza su intervención mencionando un simposio celebrado en México en torno a la muy discutida conversión religiosa del autor.

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Archivado bajo Literatura española, Novela, Siglo XVI, Siglo XVII

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