8 de febrero de 2017: Gerona / Benito Pérez Galdós

Reunidxs: Isabel, Eva, Carmelo, Luis, Eugenio, Mercedes, Consuelo, Pilar, Toñi, Valentín, Mariajosé, Benita y Lali.

Mariajosé abre la sesión leyendo un texto donde ha escrito sus impresiones sobre la lectura de esta séptima novela de la primera serie de los Episodios Nacionales de Galdós; señala que en ella Gabriel ha dejado de ser el protagonista principal para pasar a un segundo plano como oyente de la historia que cuenta su amigo Andrés, a quien escucha relatar las vicisitudes de la estancia de éste en la capital catalana que da título al libro, durante el duro asedio a que acaba de ser sometida por el ejército francés; la narración de Andrés es recibida por Gabriel después de que él haga lo propio con el relato sobre su estancia en Zaragoza que fue motivo de la anterior entrega, durante el viaje en que ambos van camino de Cádiz, huyendo de las fuerzas invasoras. Mariajosé recuerda que el acontecimiento que sirve de excusa fue el segundo sitio de Gerona por las tropas napoleónicas, producido tras la derrota que éstas sufrieron en Bailén, y el argumento se desarrolla entre la historia personal de Andrés y las horribles consecuencias que sufren los habitantes de la ciudad sitiada, cuya defensa se encuentra liderada por el general Álvarez de Castro, de quien evoca Mercedes su homenaje en el nombre de una glorieta madrileña. En torno al drama provocado por el cerco, Mariajosé destaca la hambruna que sufre la población, donde hay quienes llegan a plantearse la antropofagia, toman sopas hechas de la cocción de cuero y comen libros (en sentido no figurado); también hay anécdotas con la plaga de ratas, que en un momento dado llegan a pelearse entre ellas, batalla que narra Galdós y en la cual la rata más gorda con la que nadie puede recibe el nombre de Napoleón. Esta escena encantó a nuestra compañera, quien lamenta sin embargo que en la novela el autor se aleje de la historia entre Gabriel e Inés, aunque, al contrario que en anteriores novelas, haya componentes más humanos que bélicos; entonces cuenta Mariajosé la historia de un médico que se está volviendo loco por la enfermedad de su hija, a quien obviamente no puede dar de comer como debería, y empieza a acechar a algunos vecinos con intención de matarlos para conseguir alimento. Por último, indica que los sitiados se rinden cuando Álvarez de Castro cae enfermo, a lo que Luis añade que éste fue un militar de los más importantes de la época.

Carmelo indica que la ciudad de Gerona ha sido sitiada muchas veces a lo largo de la Historia, que él sepa hasta once, dos de ellas por los franceses; el periodo histórico en que Gerona ha sufrido más asedio fue durante la Guerra de Sucesión. Al hilo, pregunta Lali si los sucesos que narra la novela que tratamos la hacen tan interesante, a lo que Mariajosé recuerda que la mayor parte son terribles y Toñi replica que en la narración de Zaragoza todo es aún más terrible, a lo que recuerda Carmelo que de la huella de la batalla en la capital aragonesa aún quedan marcas en calles y edificios. Entonces pregunta Mercedes si cambiará el tono de los hechos en la segunda serie de los Episodios Nacionales, a cuya lectura nos estamos acercando, y Luis recuerda que Araceli desaparece de escena, y que otros personajes que apenas han aparecido hasta ahora comienzan a tomar protagonismo, añadiendo que éste es uno de los encantos de la saga histórica de Galdós, pues en cada episodio se solapan personajes dando mayor interés a la trama.

Eva se presenta al resto del grupo en su primer día con nosotrxs y a continuación comenta que lo que más le ha llamado la atención de lo leído es la crítica a la lucha contra Napoleón que ha descubierto en la narración, desde la actuación desordenada de los guerrilleros hasta la migración de mujeres hacia Andalucía; Mercedes observa que, en todas las novelas de la serie, el autor hace crítica del desenvolvimiento del gobierno en esta crisis; tras ello, Lali indica que sería una crítica relatada y Mariajosé subraya que no es una crítica explícita, a lo que Luis recuerda que los liberales se trasladaron a la Isla de León donde fundaron las Cortes de Cádiz, y que el problema de la lucha española es que se libró en vano contra Napoleón, ya que las victorias de éste eran aplaudidas por el Rey Felón en el exilio, mientras los afrancesados tenían a un Pepe Botella poco popular y, por cierto, bastante abstemio, que se encargó de asear y modernizar cuanto pudo la capital, siendo también conocido, señala Carmelo, bajo el apelativo del “rey plazuelas” por las muchas que mandó construir. Luis recuerda no obstante el heroísmo de la lucha popular contra los invasores, y señala entre otras la figura del Empecinado, destacando que los ataques guerrilleros lograban la conquista de montura y víveres, incursiones esporádicas que cosecharon tanto éxito que un siglo más tarde, tras la Guerra Civil, espeañoles dieron conferencias en la Moscú soviética sobre la guerra de guerrillas que sirvieron, por ejemplo, en la defensa de Vietnam, del mismo modo que fueron la base táctica para las incursiones de los Marines, que invaden tierra desde la costa. Eva retoma el asunto que tratamos y comenta que el rey español se dejó engañar a la hora de ser invadido el territorio, a lo que Luis recuerda que Fernando VII, tras el golpe de Riego en 1820 que lo desplazó del poder despótico, consiguió recuperarlo tres años después gracias al apoyo de los célebres cien mil hijos de San Luis que atravesaron los Pirineos para devolverle la corona, inaugurando una época de represión y tiranía llamada Década Ominosa, y dio origen a la Calle del Humilladero en Madrid, llamada así por los padecimientos del reo en su camino hacia el cadalso situado en la Plaza de la Cebada; en otro punto etimológico, Luis señala que al Empecinado se le llamaba así, no por ser muy cabezota, sino por lo moreno de su piel, comparada con el negro de la pecina; así ocurría también que a Beethoven, de la misma época, se le llamaba “el español” no por su mala leche, sino por su tez picada de viruelas, ya que ésta era una pandemia en nuestro país. Volviendo al Empecinado, Luis añade que la biografía que sobre su figura escribió Gregorio Marañón (El Empecinado visto por un inglés) es una obra de arte, así como la de Antonio Pérez y otros tantos textos del erudito médico que, comenta, descubrió la tumba de Enrique IV y escribió un importantísimo estudio sobre la impotencia de este rey castellano cuya paternidad por la Beltraneja dio origen a una guerra contra Portugal; Luis indica que Marañón describe las secreciones como si fueran verdaderas narraciones literarias, y ello evoca a Lali una anécdota de su infancia en Marruecos, cuando un adolescente del grupo de amigos cogió una profunda depresión que le empujó a encerrarse en su habitación y no comer sino la cal de las paredes; el chico fue llevaron por sus padres a Madrid a la consulta del doctor Marañón, y éste lo curó en una sola sesión de media hora que duró la conversación que con él sostuvo.

Consuelo comenta que hay que verse en la situación de un asedio para saber cómo reaccionaríamos nosotrxs, circunstancia excepcional que le ha parecido similar a la que vivían los niños en El señor de las moscas, del que hablamos la semana pasada. En torno a Gerona, Consuelo indica que el médico con aspiraciones caníbales persigue a una de las protagonistas, que se refugia en la casa abandonada de un canónigo, y al final se arrepiente de sus intentos homicidas y su hija termina recuperándose y convirtiéndose a su vez en su cuidadora; y acerca de la escena de la batalla entre ratas, recuerda que las ratas se enfrentaban entre ellas ante la escasez de recursos. Al hilo de todo ello, Carmelo señala que cuando hablamos de hambre nos referimos a ‘tener hambre’ y no a ‘pasarla’, por lo que no podemos saber cómo reaccionaríamos ante circunstancias de este tipo. Consuelo destaca la crueldad de la guerra y de sus daños colaterales, y a continuación entablamos debate sobre el problema del hambre en el mundo, acerca de lo que Lali opina que los recursos son abundantes pero mal gestionados, Eva recalca que la gente está buscando comida en la basura durante las guerras y posguerras y también en nuestra época de crisis, y Mercedes advierte la mucha comida que tiramos sin consumir, ante lo que varixs estamos de acuerdo en seguir flexibilizando nuestro respeto por las fechas de caducidad.

Pilar ha leído la novela y recuerda cuando el médico enajenado da para comer a su hija enferma verdadera porquería, pero pintándoselo bonito; también rememora la derrota española y la huida a Cádiz, a lo que Luis señala que en Bailén perdieron los franceses y se marchó el rey José, pero después volvieron a entrar en la Península. Carmelo indica que los franceses llegaron a invadir Portugal, con lo que Luis no se muestra de acuerdo: finalmente concluimos que la invasión francesa de Portugal se produjo unos años antes, estando Godoy en el gobierno, en la que se denominó Guerra de las Naranjas, y que afectó directamente al pueblo de los antepasados de Carmelo.

 

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo REUNIONES

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s