10 de diciembre de 2014: Henry James

Reunidxs: Isabel, Lali, Toñi, Rufino, Maite, María José, Seve, Luis, Eugenio, Josefina, Pilar, Mercedes y Valentín.

 

Isabel abre la sesión con los datos biográficos de Henry James, quien murió a la edad de 72 años y fue un escritor y crítico literario norteamericano nacionalizado inglés; en sus novelas y relatos destaca el desarrollo de cierta técnica calificada “del punto de vista”, donde depura el análisis psicológico acorde con su formación familiar, como lo demuestra la labor de su hermano William. Al autor se lo sitúa entre las grandes figuras de la literatura británica, y un tema recurrente en su obra es el contraste entre factores sociológicos y culturales del viejo continente, lugar artístico y seductor, y los del nuevo mundo, especialmente Norteamérica, con las características de sinceridad, inocencia e ignorancia de la cultura europea que exhiben sus gentes; todo ello con el trasfondo del realismo y la variedad de escenarios dentro del clima alienante de la moral victoriana. En una segunda etapa de su creatividad, James habría enfocado la óptica del niño perdido en los recovecos del mundo adulto, y más adelante desentrañó las profundidades de los círculos artísticos que conoció. Isabel observa que la vida privada del autor tiñó su carácter de pesimismo, acrecentado por la muerte de seres queridos y, sobre todo, por los contratiempos surgidos a la hora de afrontar la creación teatral, género donde fracasó estrepitosamente; sin embargo, como narrador de fenómenos sobrenaturales ha triunfado, y de ello queda ejemplo palpable en su historia de fantasmas, Otra vuelta de tuerca. Isabel menciona la biografía sobre James compuesta por León Edel en torno a una vida social tan prolífica como su obra, y donde destaca las relaciones con la clase pudiente con la que se codea gracias a la exquisita educación recibida; finalmente señala que el autor padecía cierta tartamudez y que se desconoce su orientación sexual, que disfrutaba de vivo interés por el arte y los viajes, acerca de los cuales escribió en tonos lúdicos o melancólicos, y que tuvo una experiencia amarga por culpa del juicio de un amigo pintor. En torno a las adaptaciones cinematográficas de la obra de James, Isabel cita La heredera, a la que Luis añade Las bostonianas, con interpretación de Brigitte Bardot y, matiza Valentín, de Vanessa Redgrave; respecto a su lectura, Isabel cuenta que cogió una breve novela titulada El fondo Coxon, pero no se sintió atraída por su argumento, le pareció aburrida y no le enganchó; añade que su ambiente es de época.

 

Toñi ha leído los dos relatos sobre el arte de la pintura que contienen el volumen La madona del futuro, editado por Siete Noches, e indica que le han gustado mucho. Acerca del primero de ellos comenta que está ambientado en Florencia y narra la historia de un joven que conoce a un pintor lleno de ideas para pintar una madona, pero que se siente incapaz de plasmarlas en el lienzo; el joven se dispone a ayudarle a expresar lo que lleva dentro, pues considera que es un hombre muy inteligente con serias dificultades para desarrollar su capacidad; entonces le acompaña a visitar a una modelo, con la esperanza de que ésta le inspire. El otro relato también trata de la imitación de un modelo femenino, aunque en este caso la protagonista es la misma chica que se emplea como prototipo. Toñi concluye insistiendo en que los relatos le han gustado mucho y cree que la prosa de James es digna de aprecio.

 

Rufino no ha leído ninguna obra de James, aunque se ha descargado Otra vuelta de tuerca y se dispone a comenzarla próximamente; pero sí vio la versión más antigua de La heredera, así como la de Las bostonianas, y de ambas guarda buen recuerdo. Acerca de un artículo publicado en nuestro blog, donde se compara al autor y a Poe, destaca que James ha sido muy tenido en cuenta como referente de la novela perfectamente construida, y el autor del artículo, Rafael Gumucio, señala que lo contrasta con Poe porque éste es uno de los más singulares ejemplos de la penetración de la Literatura estadounidense en Europa, a través de sus dos emblemáticos traductores: Baudelaire en su época y Cortázar durante el siglo XX. Señala también que los relatos de terror de Poe no pueden compararse con Otra vuelta de tuerca, ya que esta obra de James consigue conjugar lo banal a través de lo indeterminado, dando como resultado que aquello se convierta a ojos lectores en “lo más espantoso”. Rufino añade que la psicología de James es fantasiosa, y que trató de filtrar la novela balzaciana, cumbre de la época, mediante la continua reflexión de los personajes, ello desde la perspectiva del autor que ve la sociedad como ente en desafío y la civilización como una desconocida selva, no por amenazante menos maravillosa; al hilo, comenta que las últimas novelas de James muestran la rebelión de los protagonistas contra una sociedad que no les acepta, o a la que no pueden adaptarse, y cita como muestra La copa dorada. Concluida la lectura del texto, Rufino subraya que le atrae la figura de James por su temática, como evolución de la literatura gótica, y porque su prosa es innovadora y sugerente.

 

Maite destaca la mezcla de culturas que se dan cita en el autor, y comenta que según ha leído resulta más ameno en los relatos breves que en sus densas novelas. Indica que James se amoldó a los gustos y convencionalismos victorianos, y que el proyecto inicial de sus novelas suele basarse en experimentos psicológicos; como crítico literario también desarrolló una labor importante, así como es relevante su obra epistolar. No obstante, Maite observa que la literatura de James ha ido perdiendo reputación a medida que pasa el tiempo, ya desde las décadas posteriores a su muerte, aunque no se le deja de conceder el título de maestro en el dominio del lenguaje narrativo. Respecto a las adaptaciones cinematográficas que se han hecho de sus obras, Maite anuncia que ha encontrado en Internet una lista de películas que total o parcialmente han sido inspiradas en sus relatos y novelas, y concluye recordando que el argentino Borges admiraba la prosa del autor, de la cual afirmó que le provocaba cierta “delectación del análisis”.

 

María José ha leído Otra vuelta de tuerca, que comienza con una velada en que se reúnen un grupo de personas a contar historias de miedo; una de ellas es el relato de James, donde una institutriz llega a una casona situada en el campo para cuidar a dos niños. María José comenta que no queda claro al final del texto qué es lo que sucede, si efectivamente hay fantasmas o acaso los niños son dos seres perversos, a lo que Maite recuerda que en este relato está basada la película de Amenábar Los otros, Lali indica que esta versión tiene sustanciales diferencias y Mercedes recuerda que en Los otros se termina comprobando qué es lo que ha pasado. María José señala que la prosa de James es impecable, y que el relato tiene un final abrupto que queda abierto, a lo que Mercedes subraya que las obras del autor suelen quedar así, en el aire, y Luis sentencia que James no cuenta sino que expone, y que el lector debe desentrañar los hechos y por eso sentía cierta aversión hacia Dickens, cuya literatura consideraba trasnochada por su tendencia a resolver las historias. María José concluye diciendo que le ha gustado el relato, que es de lectura fácil y recomienda para ello un fondo de música de Pink Floyd, pero no The wall como sugiere Maite sino la atmósfera de Dark side of the moon, con lo que volvemos a debatir en torno a la posibilidad de escuchar música mientras se lee, discutiéndose si el ser humano puede hacer dos cosas a la vez, ante lo que Luis insiste que uno no se entera de ninguna de las dos y Mercedes recuerda que las mujeres sí pueden.

 

Luis advierte de que James es un autor bastante complicado, aunque en su obra también se encuentran textos sencillos, y compara a propósito a James con Beethoven, que además de sus sinfonías compuso piezas como Para Elisa. Señala que al salir de su patria no lo hizo como exiliado, ya que se fue por voluntad propia como otros miembros de su familia, por ejemplo el pensador William James, y corrobora que él marchó atraído por el enorme influjo que la cultura europea ejercía en aquella época sobre los norteamericanos más avispados, corroborando que en toda su obra, -excepto en la novela Washington Square (que, Valentín señala, es la fuente de inspiración de la mencionada película La heredera)-, James mira hacia Europa. Luis indica que recibió la influencia de la inglesa George Eliot, del francés Flaubert y del ruso Turgueniev, y que con estos dos últimos tuvo contacto personal; de todos ellos habrían tomado la retentiva psicológica que le ha convertido en un autor de referencia, modelo literario de cuadros freudianos y hacia una literatura no didáctica que permite al lector sacar sus propias conclusiones; sin embargo, Luis no olvida que James no superó su fracaso como dramaturgo, en cuyo reconocimiento había puesto mucho empeño pues deseaba el calor del público que sólo en un teatro se puede obtener, ya que el autor rechazaba la relevancia de las ventas de sus libros y su intención comercial era vender, pero no venderse. Por último, destaca entre sus novelas Los embajadores, cuya lectura es complicada porque debe prestarse mucha atención durante la misma; al hilo recuerda El castillo de Kafka, como apología de la impaciencia durante la espera.

 

Eugenio señala el esfuerzo de James sobre los aspectos técnicos de la construcción de la novela, en los cuales se vuelca hasta la profesionalización; comenta que leyó Las bostonianas hace tiempo , y que guarda el recuerdo de los exhaustivos razonamientos de sus protagonistas principales, que son tres: una mujer muy joven y vitalista siempre dispuesta al compromiso social, el hombre enamorado de ella que la sigue con tesón dispuesto a conquistarla y una mujer madura, feminista y viril, que se ha convertido en la referencia de la primera, adoctrinándola para la causa sufragista ante la desesperación del hombre. Eugenio indica que para su gusto hay un exceso de racionalidad en la prosa de James, y que le falta pasión y una mayor entidad literaria, que entiende por cierta expresión poética y referencia a clásicos; también menciona Los embajadores, y recomienda la lectura de ambas novelas, concluyendo que el autor le ha gustado en su momento pero no tiene interés en volver a leerlo.

 

Josefina ha leído un artículo sobre James del que recupera algunos fragmentos, donde se resuelve que el autor rechazaba la opacidad del mundo real y quiso construir uno propio con su arte, revelándose como un “sufriente Prometeo”, artista que allá donde estuviera se sentía extranjero; dice que James vivió en soledad y con intensidad, y que un punto de inflexión en su existencia se produjo cuando hubo de soportar largos abucheos al estreno de una obra teatral, iniciando una etapa novelística en que sus narraciones se poblaron de niños huérfanos despojados de amor. También destaca su obra Retrato de una dama, que dio origen a un ciclo creativo importante y, sobre su propia actividad, Josefina cuenta que ha leído un relato recientemente editado en español, Diario de un hombre de cincuenta años, donde se narran las vicisitudes de un hombre que, procedente de la India, donde cumplía destino en su carrera militar, acaba de llegar a Florencia, adonde entra buscando recuerdos (señala Pilar, su pasado), pero no consigue situarse debido a los muchos cambios producidos en la ciudad, hasta que encuentra a una niña frente a un escaparate que porta una cesta con una servilleta bordada con el nombre de una Marquesa a quien él conoció en su anterior visita; consigue la dirección del hotel que aparece también en el trozo de tela y se desplaza allí tras la pista del paradero de esta mujer, enterándose de que ella ya ha muerto, pero dejó una hija que, a su vez, interesa a un joven que el protahonista acaba de conocer en el hotel, y en quien ve un retrato de sí mismo a su edad; el hombre tratará entonces de persuadir al joven de que la hija es igual que la madre, que quedó viuda de dos maridos por culpa de sendos duelos, advirtiendo al pretendiente que se aleje de ella antes de ser convertido en víctima de aquel mal familiar. Josefina finaliza su intervención resaltando que este relato le ha gustado mucho.

 

Pilar ha leído La muerte del león, y señala que no se puede juzgar a un autor por una sola obra, y ya que la mayoría de los presentes opina que es un buen autor, considera que no ha elegido una de sus mejores creaciones, a lo que señala Eugenio que de James, a estas alturas, se ha editado todo, tanto lo bueno como lo malo, e Isabel indica que de nuestros autores deberíamos tratar de leer sólo las obras más importantes, a lo que Luis insiste en que hay que ser selectivos con las lecturas en todo momento. Pilar añade que, precisamente, este relato es una crítica a la comercialización de libros y escritores, y trata de un periodista que protege a un escritor reconocido, haciéndole buenas reseñas, ensalzando su fama y oficio, e introduciéndole en el núcleo de la alta sociedad, donde conocemos a una señora que siempre lleva su libreta de autógrafos de escritores a quienes no ha leído y, en general, a una auténtica corte de admiradores que gira en torno a la figura célebre, quien tiene a todas horas su casa tan abarrotada de gente que no le ha leído, que apenas le queda tiempo para escribir; Pilar añade que la trama se destila a partir de la desaparición de un manuscrito, a lo que María José recuerda que James tuvo un amanuense -según confirma Josefina, porque tenía la muñeca fastidiada.

 

Mercedes también ha leído Diario de un hombre de cincuenta años, y Daisy Miller, cuya protagonista se ha convertido en prototipo de personaje femenino del autor: una joven coqueta y aficionada a las fiestas cuyas costumbres no están muy bien vistas por quienes la rodean, habiéndose cotejado una mala reputación; el relato se trenza a partir del momento en que la chica deja al protagonista masculino, con quien mantiene cierta relación sentimental, para salir con un italiano, lo que no sienta nada bien al primero, que sufre continuos encuentros con la pareja y advierte a ella que tenga cuidado no se contagie de “fiebres romanas”. Mercedes señala que James juega en sus narraciones con la moral victoriana.

 

Valentín recoge el dato de que James contrató a un amanuense por problemas de salud, y añade que el autor comentaba que así, al escribir al dictado, podía expresar mejor su pensamiento; al hilo recuerda Lali que padecía tartamudez. Valentín destaca que James fue un enamorado de Italia, que se nacionalizó inglés poco antes de morir y que el escritor español Molina Foix ha hecho un pequeño homenaje al autor en un libro de relatos donde hace una panorámica de la obra del inglés, ante lo que Luis comenta que el especialista español en Henry James es el filólogo, traductor y editor literario Fernando Galván. Valentín añade que el autor supone un punto de inflexión en el paradigma de la literatura inglesa, y sirve de enlace entre la narrativa decimonónica y la del siglo XX, donde la novela toma conciencia de sí misma, al tiempo que se ha desatado cierta “hostilidad evangélica” hacia ella; en este aspecto, James hacía frente a las prácticas lectoras que tendían a “tragarse la novela cual pudin”, y consideraba que el futuro de la novela se encuentra allá hacia donde la lleve el ser producto de un desarrollo. Finalmente, Valentín lee un artículo recogido en Internet sobre un libro del autor, Pandora, y resalta que James consideraba que la sociedad norteamericana no estaba madura para su novela Retrato de una dama, de la cual dice Luis que debemos considerarla su mejor obra.

 

Lali leyó hace un tiempo Cuatro páginas de la vida, que es un volumen que recoge cuatro relatos, de los cuales ella recuerda dos: el primero es el de un matrimonio joven de Filadelfia, que están sin un duro y él recién licenciado como médico; paseando un día ella se encapricha con una peineta que luciría maravillosa en su hermoso pelo, mientras él lamenta la situación económica que le impide cambiar la lente de su microscopio, que está rayada; entonces llega la navidad y se cruzan regalos: él ha vendido su microscopio para comprarle a ella la peineta y ella le ha comprado una lente nueva con el dinero que le han dado por su pelo. El otro relato habla de una chica moribunda de tuberculosis que ve desde su ventana un árbol al que el otoño ya ha dejado prácticamente sin hojas; ella le comenta a un viejecito vecino suyo que tiene la sensación de que se va a morir cuando caiga la última hoja del árbol, pero durante todo el invierno hay una hoja que no cae, que ella ve desde su ventana permanecer en el árbol y le da ánimos para seguir luchando contra su enfermedad: es una hoja que el viejecito ha pintado sobre una rama. Luis comenta que le suenan estas dos historias, y cree que una de las otras trata de un presidiario, pero Lali no recuerda. A continuación lee un texto sobre la relación epistolar de James con un artista nórdico, Hendrik Christian Andersen, a quien conoció en Italia y con quien mantuvo una larga amistad en la distancia; según estas cartas, el autor confiesa su sufrimiento por la imposibilidad de estar con el otro, y se muestra tierno y su prosa es sensual. Lali concluye informando que con el tiempo Andersen dejó de contestar a las cartas de James, y entonces nos planteamos la evidencia o no de la homosexualidad del autor.

 

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1 comentario

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Una respuesta a “10 de diciembre de 2014: Henry James

  1. Rufino Manzaneque Ramos

    Desde aquí felicito a todos y todas componentes del grupo Aminta Literaria
    Deseándoles un feliz año 2015.
    Un abrazo para todos
    Rufino

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