26 de noviembre de 2014: Thomas Hardy

Reunidxs: Isabel, Lali, Toñi, Rufino, Consuelo, Seve, Luis, Eugenio, Josefina, Mercedes y Valentín.

Isabel da inicio a la sesión leyendo los datos biográficos del autor, e indica que fue un novelista y poeta inglés inscrito a la corriente naturalista, que localizó en la villa de Dorset su vida y su obra, convirtiendo ambas en expresión de la contienda humana frente a las pasiones propias y a las circunstancias externas. Hardy estudió en varios centros de su localidad, y en principio ejerció la profesión de su padre, que era arquitecto, al convertirse en ayudante para la rehabilitación de iglesias; pero siempre tuvo inquietudes literarias y pronto empezó a escribir, aunque el poco éxito de sus primeros escarceos poéticos le empujaron a componer novelas, que eran un género de mayor popularidad. Contrajo un primer matrimonio que duró hasta 1912, a la muerte de su esposa en cuyo homenaje compuso Lo que queda de una vieja llama; después volvió a casarse. Entre sus novelas, Isabel señala que las dos primeras se publicaron de forma anónima, durante la década de 1870, y en las posterior inventa la comarca de Wessex, trasunto de su tierra natal; pero hasta veinte años después no aparecen sus obras maestras: Tess de Urberville y Jude el oscuro, donde muestra magistralmente el universo literario que emana del determinismo interpretado de las teorías científicas de los ingleses más influyentes de la cultura occidental, Darwin y Newton: un mundo donde la voluntad humana queda continuamente apresada bajo el peso de la necesidad. Isabel añade que el ambiente que se respira en Wessex es una singular mezcla de ateísmo e insensatez, que a los ojos de la crítica conservadora convierten al autor en un blasfemo, aunque sólo fuera por haber representado la atracción sexual como una irresistible fuerza de la naturaleza; pero una crítica menos partidista y más responsable, resalta en Hardy un desalentador pesimismo. Respecto a su labor poética, Isabel recuerda que las duras reacciones contrarias que despertaron sus últimas novelas lo convencieron de volver a la poesía, donde el autor se encontró finalmente asentado: comenzó su regreso con Wessex poems, donde incluyó composiciones nuevas junto a poemas de juventud reciclados, inaugurando una larga lista de títulos entre los cuales destaca un drama épico sobre la Historia reciente de Europa, centrándose en la intervención de Inglaterra en las Guerras Napoleónicas; de esta definitiva labor literaria, Isabel resalta el ritmo y la impecable dicción de sus versos, y aborda a continuación las versiones cinematográficas que se han realizado de sus novelas, destacando la de Lejos del mundanal ruido, de la que ha visto un fragmento en la web y lee una descripción. Por último, subraya las películas basadas en Tess de Urberville, la obra más conocida de Hardy, destacando una de Roman Polanski, director de cine por quien Isabel siente especial predilección, y otra de Jude el oscuro del año 1996; Lali añade a la de El regreso del nativo, protagonizada por Catherine Zeta-Jones, e Isabel afirma que la ambientación de época de estas versiones es especialmente exquisita en la representación de los paisajes, y alaba su fotografía.

Rufino también ha rememorado la película Lejos del mundanal ruido, que vista hace tiempo y vuelta a ver ahora por Internet, en versión original subtitulada, confirmando que los paisajes son impresionantes, y evocando el viento que suena por las noches en el vagón donde tiene su vivienda el protagonista, que sobrevive en muy malas condiciones; puntualiza Lali que en El regreso del nativo también aparece un hombre que vive en un carromato. Rufino cuenta que en esta obra el protagonista parte a vender unas ovejas y entonces conoce a una chica de quien se enamora, pero recibe el rechazo de ella a su proposición de matrimonio; lee a continuación un resumen del argumento, donde se dice que ella, heredera de la granja de su tío tras el fallecimiento de éste, es pretendida por tres hombres: uno es el pastor mencionado, otro un hacendado solterón y un tercero un apuesto sargento; la mujer vive soltera e independiente, pero elige renunciar a autonomía para casarse, persuadida por su educación victoriana. Rufino destaca la queja que denuncia que el lenguaje ha sido elaborado por hombres y con él resulta difícil expresar los sentimientos femeninos, así como prioriza las referencias a Shakespeare y el ambiente pastoril de la novela.

Consuelo ha leído varios relatos de Hardy, encabezados por El brazo marchito; comenta que en ellos la atmósfera se reitera en torno a temporales de viento, cabañas en la noche y otros detalles de horrible climatología, centrándose en lo humano, sobre las inquietudes morales de la conciencia. Cuenta que el tercero de los relatos trata de un metodista que llega a un pueblo para sustituir al pastor que hasta entonces ejercía allí, y se enamora de su anfitriona que resulta participar en las labores de una que llaman “secta”, cuyos miembros se dedican al contrabando de licor. Consuelo comenta que la traducción corre a cargo de Javier Marías, quien pone en nota una advertencia sobre la implicación de las mujeres de aquellos tiempos en ciertas labores delictivas; pero el protagonista le exige que abandone éstas y ella se justifica diciendo que es un oficio que recoge de su padre y de su anterior marido, lo que provoca que él se vaya, aunque termina regresando. Consuelo indica entonces que Hardy no hace uso del tradicional final feliz, y respecto a El brazo marchito cuenta que es un relato escalofriante, basado en las supersticiones populares, de una mujer que tiene un brazo enfermo y cree que puede curarlo rozándolo con el cuello de un ahorcado; lo que más destaca de las narraciones del autor es el ir y venir de la conciencia de los personajes, debatiéndose entre sus conceptos del bien y del mal, y resalta que esto en los textos está muy bien tratado. Por último, acerca de Una mujer soñadora lee un fragmento donde nos dice que la protagonista reflexiona en torno a su vida como esposa, desde la luna de miel hasta la rutina que frecuenta en su matrimonio, subrayando el conformismo de ella y que en el relato se muestra que, como en la vida misma, cada cual debe enfrentarse cara a cara a su conciencia.

Luis indica que Hardy es uno de los autores más importantes de la Literatura universal, representante inglés del Naturalismo; en torno a la crudeza de sus narraciones, indica que a su lado Dickens es un blandengue y Zola puede obviarse, y que Hardy recibe la acusación de blasfemia y ateísmo por hacer gala de su arrojo literario. Destaca que en su descripción de la existencia humana puso en práctica las teorías darwinistas, convirtiendo su obra en un pozo melancólico de vidas tristes sin finales felices. Acerca de Tess de Urberville, que califica de enigmática novela, señala que las elucubraciones recuerdan a los clásicos, y a propósito señala que Hardy fue un poeta extraordinario; pero nombra Jude el oscuro como su mejor obra, un símil del Judas Iscariote de los Evangelios, al hilo de lo que Mercedes pregunta cuál es la relación entre el protagonista de esta novela y el personaje bíblico, y Luis subraya la irreverencia de ambos dentro de los convencionalismos de cada época. Compara a Hardy con el romántico E. T. A. Hoffmann y subraya su enfrentamiento con las instituciones, lo que le reporta unas críticas despiadadas que provocaron su enfado con el mundo y empujaron a retornar a la poesía; finalmente insiste en que el determinismo de Hardy deriva de las teorías evolucionistas de Darwin.

Eugenio comenta que, de igual manera que Butler, como indicó Consuelo la semana pasada, se encontraba inmerso en una corriente social conflictiva por el desmoronamiento de la tradición victoriana, Hardy está a caballo entre dos siglos y su literatura hace de puente entre la novela realista decimonónica y los experimentos del siglo XX; señala que su estilo ha sido definido entre la sordidez de George Moore, el sensacionalismo de Wilkie Collins y la visión crítica de George Eliot y Meredith, y apunta que Hardy volvió a mirar el destino humano bajo una óptica trágica, remontándose a la época isabelina. Acerca de su labor poética, Eugenio indica que es mucho más relevante que la novelística, y aporta al estudio de la lengua inglesa un trabajo eficaz, bien como vicepresidente de una asociación dedicada al cuidado del idioma, bien mediante estudios gramaticales para el Diccionario de Oxford; por otro lado, en su prosa introdujo, por medio de diálogos, diferencias entre lenguaje mundano y técnico, dando un tratamiento esmerado de ambos. Finalmente, señala que su mejor novela fue Jude el oscuro, donde se admira una construcción geométrica que Rufino resalta como consecuencia de sus conocimientos arquitectónicos; a continuación, volvemos a entablar debate en torno a la figura de Judas.

Josefina ha leído una recopilación de poemas editada por Hiperión bajo el título de Poemas del novelista, en edición de Adolfo Sarabia; comenta que ha leído más de la mitad y le ha gustado, y dentro de su criterio le parece buena poesía. Recuerda que el autor dejó de publicar versos cuando decidió dedicarse a las novelas, con la intención de hacerse profesional, pero que él era realmente un poeta y por eso al cabo de los años volvió a componer poesía y recuperó sus primeros poemas. Enlazando con su biografía, Josefina lee un texto donde se indica que a través de la literatura Hardy trataba de presentar del modo más grandioso posible su visión del universo, y por ello su mayor proyecto consistía en la composición de un gran poema épico, una especie de balada homérica, una nueva Ilíada basada en la Historia de Europa desde la Revolución francesa a la derrota de Napoleón, a quien consideraba una suerte de Aquiles moderno, la última figura heroica de Occidente; también destaca que el autor sintiera cierta tendencia a la soledad, ya que en ella veía una forma de majestad, y por ello sostenía la importancia de la poesía como proveedora del aislamiento idóneo para la inspiración, así como para la obtención de placer y autocomplacencia. Por último, Josefina confiesa que le ha llamado la atención que, a su muerte el 11 de enero de 1928, sus cenizas fueran enterradas en Westminster pero su corazón se llevó a la tumba de Emma, su primera esposa (señala Consuelo que la segunda fue autora de su biografía); Josefina añade que se editó póstumamente otra obra poética, Winter world, y finalmente lee un poema.

Mercedes ha leído Jude el oscuro hasta la mitad y lo que lleva le ha gustado; acerca de esta novela lee la reseña de la contracubierta, donde se dice que el protagonista abandona a su mujer y renuncia a los estudios universitarios, y se define la obra como una fábula trágica cuya tesis se basa en la doctrina defendida por el pensador francés Diderot, de que la ley civil debe ser un enunciado de la natural. Mercedes señala que la publicación de esta novela suscitó un gran escándalo, y la crítica se ensañó con el autor, alcanzándose el extremo de que un obispo quemó un ejemplar del libro en público; al parecer Hardy no se defendió y prefirió ignorar la polémica, aunque a partir de ese momento se dedicó a la poesía, por propio gusto y por hallar en ésta un ámbito lector más selecto. Destaca el tratamiento del triángulo “sexo, matrimonio y religión” que hace el autor a través de sus personajes, y cuenta el argumento: el protagonista es huérfano y vive con su tía-abuela, empleado como ayudante en una panadería y en otros trabajos, y su educación es autodidacta, empeñándose en el aprendizaje de las lenguas grecolatinas; la obra se divide en varios capítulos, cada uno de los cuales se dedica a uno de los pueblos por los que va pasando en su peregrinar, hasta que conoce a una chica que quiere cazarlo y, como en su grupo de amigas existe la creencia de que quedándose embarazada se consigue marido, y pese a no poder quedarse en los intentos, le dice a él que se ha quedado de manera que se casan; Mercedes añade que él rompe la relación al poco de casarse, cuando se entera del engaño.

Valentín menciona el gran proyecto de Hardy, su drama épico -que califica de “irrepresentable”- basado en las Guerras Napoleónicas, y del que dice que se titulaba Dinastías y ocupó tres tomos; comenta que, según el autor, su lectura podría haber evitado el estallido de la Primera Guerra Mundial, de haberse obligado a los delegados de las respectivas naciones que se reunieron en Conferencia de Paz con el objeto de evitar el conflicto, a leerlo; añade que Hardy retomó el espíritu de la tragedia griega, y el concepto de “error trágico”, cuya responsabilidad es el ciego azar, y por ello no hay culpa sino providencial suceso. Por último, Valentín subraya la opinión del autor de que la expresión de sentimientos de la mujer es imposible mediante un lenguaje que ha sido construido por hombres.

Lali lee un texto propio elaborado a partir de la lectura de El regreso del nativo; indica que le ha gustado mucho, y destaca que fue publicado por primera vez como serie en cierta revista de corte sensacionalista. También sobresale el paisaje de la localidad en que se sitúa, brumoso y ventoso, y la descripción del páramo que en la pluma de Hardy se carga de tintes paganos. La población que aparece en estas páginas se dedica mayoritariamente al trabajo recolector, y a pesar de la dureza de la vida los habitantes aman su tierra; el argumento consiste en la llegada de un ambulante vendedor de almagre -especie de óxido rojo similar al minio- que viaja acompañado de una joven casadera que huye de un matrimonio no deseado, dispuesta a regresar al hogar de su tía, quien no había aprobado las amonestaciones de la boda. Los acontecimientos se precipitan cuando el posadero, en principio enamorado de una lugareña independiente y ambiciosa a quien muchos vecinos consideran bruja, se enamora de la recién llegada y ésta le corresponde; entonces sucede que la lugareña ambiciosa se encapricha de un hijo pródigo que regresa de la ciudad con el fin de hacer su vida en el campo, y primero se casa y luego se harta de él, cuando comprueba que éste no tiene más intenciones que dedicarse a recolectar, de manera que, ante la promesa del posadero de que la llevaría a la ciudad, fuerza la ruptura de ambos vínculos. Lali indica que sobre la novela planea la inexcrutable realidad de la indiferencia del destino ante los deseos humanos, así como la ceguera de las pasiones que en cierta manera se justifica por el carácter inevitable de los acontecimientos; finalmente señala que hay una advertencia acerca de la perturbación que sobre la calmosa vida rural están provocando el progreso y la industrialización.

Toñi ha leído Tess de Urberville y comenta que es una novela bastante extensa pero narra una bonita historia. Cuenta que la protagonista, que da su nombre al título, es una muchacha bella y sufrida cuyos padres beben y dejan en sus manos a una caterva de niños pequeños a quienes debe cuidar; la vida de esta muchacha se cruza con la de un obrero de la finca principal del pueblo, a quien el párroco ha descubierto un añejo abolengo, y todo se complica cuando un mal día, un hombre mata el burro con el cual ella lleva la miel de las colmenas. Toñi desvela que durante una celebración en el pueblo, la chica conoce a unos jóvenes y se produce una lamentable agresión sexual.

 

 

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