sobre EN EL SENTIMIENTO DE LA INMORTALIDAD EN LA JUVENTUD, de William Hazlitt / LALI

WILLIAM   HAZLITT

Los textos de Hazlitt y sus reflexiones sobre las obras y personajes de Shakespeare solo han sido igualados por los de Johnson, en cuanto a profundidad, penetración, originalidad e imaginación. Su estilo límpido, conforme a la tradición dieciochesca y no demasiado lejano de la lengua hablada, le convierte en uno de los maestros del género ensayístico.

 

EN EL SENTIMIENTO DE LA IMMORTALIDAD EN LA JUVENTUD.

Ningún joven cree que debe morir jamás. Hay una sensación de eternidad en la juventud que nos reconcilia con cada cosa. Ser joven es como ser uno de los Inmortales. La mitad del tiempo se gasta en realidad, la otra mitad es para nosotros, con todos sus innumerables tesoros, ya que no vemos ningún límite a nuestras esperanzas y deseos. Hacemos nuestra la próxima era, la gran perspectiva ilimitada yace ante nosotros. La muerte, la vejez son palabras sin sentido, un sueño, una ficción, que nos es ajena. Se apura la copa de la vida con sed ansiosa sin pensamiento de agotarla. Estamos demasiado absortos en la búsqueda, demasiado deslumbrados por la magnificencia y la novedad de la vida para discernir la tenue sombra del pensamiento de la muerte.

Recién descubierto el mundo, no podemos pensar en separarnos de él aún, al igual que un campesino en una feria, lleno de éxtasis y asombro ante lo que ven sus ojos, y no tiene idea de ir a casa, ni percibe que el tiempo ha pasado y pronto será de noche.

No nos gusta perecer por completo. Mientras podamos hacer que nuestros pensamientos vivan en la mente de los demás, no nos parece habernos retirado por completo del escenario.

Hazlitt declara que lo que ha sido en nuestra vida, nunca debe dejar de ser. Que piensa y recuerda la belleza, lo sublime, las emociones intensas, los buenos libros leídos, los cuadros admirados, las emociones desgarradoras, en una palabra, la vida vívida. Jamás pensamos que esas experiencias no iban a durar para siempre, como si nunca nada nos pudiera poner fuera de nuestro camino.

Además, añade el autor, si por nuestra superioridad intelectual sobrevivimos a nosotros mismos en este mundo, quizás podamos alcanzar un estado de superioridad del ser, y, por tanto, ser receptores al mismo tiempo, de los hombre y de los ángeles.

De la obra “EN EL SENTIMIENTO DE LA INMORTALIDAD EN LA JUVENTUD”, de William Hazlitt.

Lali Fernández

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