9 de abril de 2014: Charles Lamb

Reunidxs: Isabel, Lali, Toñi, Seve, Consuelo, Luis, Josefina, Eugenio, Mercedes y Valentín.

Isabel abre la sesión con los datos biográficos Charles Lamb, mencionando que fue un ensayista inglés con ascendente galés, y que su obra más relevante son los Ensayos de Elia (indica Luis que «Elia» es un seudónimo del autor), y la que le ha dado fama internacional son los Cuentos basados en el teatro de Shakespeare, escritos en colaboración con su hermana Marie; según el biógrafo E. B. Lucas, Lamb es la “figura más encantadora de la literatura inglesa”. Su padre, a quien el autor retrata en sus Ensayos, fue asistente de abogado, y su hermana, once años mayor que él, le enseñó a leer; también destacan en sus primeros años las figuras de la abuela materna, que se hizo cargo de la casa de los señores que la tenían contratada, y una tal Sra. Reynolds, institutriz, que lo educó y con quien mantuvo relación durante el resto de su vida. Estudió en la Academia de William Bird y trabajó en el Christ’s Hospital, donde señala Luis que se impartía enseñanza universitaria, y menciona las clases de Retórica; Isabel indica que de este centro educativo da el autor una imagen desoladora, y menciona en sus textos biográficos que su estancia fue una mala experiencia, aunque a él no le afectó tanto como a otros muchos alumnos, algunos de los cuales denunciaron más tarde las prácticas del lugar (resalta Luis que en aquellos tiempos la violencia estaba institucionalizada en el sistema educativo inglés, y que para el castigo corporal se usaban unas regletas oficiales que hoy en día se conservan expuestas en las paredes y vitrinas de los centros); al hilo recuerda Josefina los punzones de su niñez y Lali las palmetas, al tiempo que Mercedes evoca los famosos capones en la cabeza. Isabel añade que Lamb sufría de tartamudeo, lo que devaluó sus posibilidades profesionales y lo hizo indigno de estudiar en Cambridge, pues su tara lo destinaba a una tarea más prosaica; por otro lado tuvo lugar una gravísima tragedia en el seno de su familia, que ya contaba con antecedentes por enfermedades mentales (el propio Lamb pasó una semana internado en un sanatorio psiquiátrico): sucedió que su hermana Mary apuñaló a la madre en un arrebato y la mató; fue juzgada y el veredicto fue benévolo, aunque recuerda Luis que estuvo una temporada en prisión y que cuando murió el padre, su custodia pasó a Charles; así continuaron viviendo juntos y, pese a sus accesos melancólicos, llevando una importante vida social en Londres. Isabel comenta que Lamb tuvo relación con Coleridge hasta el final de sus vidas, y que en una obra de éste se incluyó algún poema del autor; también entabló amistad con los hermanos Wordsworth y con los ShelleyLamb trabajó en la Compañía de Indias, durante un periodo tranquilo de su vida que le permitió escribir alguna tragedia como John Woodvil, aunque obteniendo poco éxito; la obra que le dio popularidad fueron las mencionadas versiones de Shakespeare, de las cuales Charles recreó las tragedias y Mary las comedias. Isabel añade que se enamoró de una actriz que lo rechazó, que en 1823 se publicaron sus Ensayos (edición ampliada tras su muerte) y que falleció a causa de una infección, dándose la circunstancia de que su hermana aún lo sobrevivió trece años más. Acerca de la obra de este autor, Isabel comenta que ha leído un texto en nuestro blog que trata de los cuentos que versionean a Shakespeare, y sobre los cuales Luis indica que son una obra de divulgación y no hay que olvidar que no tienen nada que ver con leer a Shakespeare, a lo que añade Eugenio que no son la misma obra aunque cuenten la misma historia; Isabel objeta que aun así es mejor conocer a Shakespeare en esas versiones que ignorarlo, y Lali recuerda que en edad escolar nos obligan a la lectura de los clásicos, lo que da pie a Consuelo para evocar el programa de teatro para televisión «Estudio Uno», emitido hace años por Radiotelevisión Española. Por último, Isabel comenta una expresión, “blancos en el texto”, de la que se habla en un texto sobre Lamb, a propósito del alcoholismo, lo que a Luis recuerda la absenta a la que tan aficionado fue Coleridge, y Eugenio opina que esos espacios en blanco pueden figurar las lagunas que produce el alcohol; al hilo Mercedes trae a su memoria las extravagancias gráficas que usaba Sterne en su Tristram Shandy.

Luis comenta que Lamb ha sido un autor que le ha atraído siempre, y que hay una novela de Robert Graves que leyó hace mucho tiempo que se titulaba Las aventuras del sargento Lamb sobre la Guerra de la Independencia de Estados Unidos, y que no ha vuelto a encontrar después. Acerca del autor, resalta su importancia al popularizar las obras de Shakespeare, que en aquel momento sólo era leído por personas cultas, y cuando se creía realmente que no podría hacerse accesible a la gente común; no obstante, indica que lo importante de la obra de Shakespeare es la forma literaria que éste da a las historias que cuenta. Señala que Lamb es el ensayista más importante de la época, junto a Hazlitt, y desde Montaigne, y que su estilo es poético y resalta la belleza de su expresión. Acerca de la amistad con Coleridge, de quien dice que estaba siempre ebrio, menciona a Lloyd, un cuátero que trató de interponerse entre ambos, enfrentándolos. Dice que la obra de Lamb fue un impulso para la constitución del ensayo inglés moderno, que enlaza con los del estadounidense Bloom y el francés Steiner. Luis menciona su lectura actual (un ensayo que trata sobre Leopardi que no es tanto una biografía como un estudio de su entorno histórico y cultural, y cuenta que el poeta italiano decía que el niño es el dueño de la memoria, ya que no tiene necesidad de medir el mundo, sino que lo conoce a través de la fabulación) para subrayar que nos enriquecen los datos que recibimos pero siempre bajo una forma que atraiga nuestra atención. Volviendo a Lamb, nombra su enfermedad nerviosa como algo genético (Lali dice que la familia tenía “una vena de locura”), y que esto es muy común en países del norte, que por ello muchos de los autores que estamos conociendo prefirieron viajar al sur, hacia el mediterráneo, lo que abre un debate sobre las influencias del clima y el viento en nuestros estados mentales, así como los efectos perniciosos de otros elementos ecológicos, como el granito que hoy en día se considera cancerígeno, a lo que Luis concluye que el cáncer es algo congénito en el ser humano a causa de las mutaciones constantes a las que está sometido nuestro organismo.

Josefina ha leído los Cuentos basados en el teatro de Shakespeare, que le han traído a la memoria los cuentos que durante su infancia le narraba su madre en la cama; comenta que al principio resultan entretenidos, pero luego van sonando unos muy similares a los otros, a lo que Luis indica que lo mejor es que, una vez conocidas las historias, se lea directamente a Shakespeare, ya que ésta lectura es la que educa nuestro conocimiento sobre el ser humano, derivado de esas historias. Destaca Josefina que en estos cuentos no es posible el casamiento entre miembros de distintas clases sociales, y que por cualquier trastada o desliz ya te encuentras en el destierro; también le ha llamado la atención la tendencia de los personajes a disfrazarse para tratar de sortear las adversidades. Finalmente indica que no ha podido distinguir cuál de los Lamb escribió cada una de las versiones, y narra la trama de Mucho ruido y pocas nueces.

Eugenio dice que no ha podido leer nada sobre el autor, pero que mientras leía unos textos de Julián Ríos (de quien destaca Luis que es el autor de una importante novela experimental de los años ochenta del siglo pasado, titulada Larva) acerca de la influencia del Quijote en grandes obras de la Literatura universal, cuenta que Joyce envió un ejemplar de su Ulises a una tía suya que le había ayudado bastante económicamente, con intención de que ella le diera su opinión, recomendándole que antes de iniciar su novela leyera la Odisea, para situarse en la trama; como a la tía le pareció que la epopeya clásica estaba un poco fuera de su alcance, Joyce terminó sugiriéndole que leyera la versión que hizo Lamb de las aventuras del héroe homérico. Al hilo, Isabel recuerda el programa de entrevistas «A fondo», que se emitía por televisión hace más de treinta años, y del cual destaca Luis la entrevista a Juan Rulfo.

Mercedes ha leído un par de los Cuentos basados en el teatro de Shakespeare; comenta que el pensador anarquista William Godwin le habría propuesto a Lamb que compusiera esta obra con el fin de ampliar a un público menos culto la obra de Shakespeare, y lee un texto sobre el resultado que se ha publicado en la web Bienvenidos a la fiesta. Indica que los personajes de estos relatos sirven para que lxs lectorxs enriquezcan su caudal de valores y acerquen su conducta hacia la virtud, tendencia moralizante que encauza al autor hacia niños y jóvenes; las versiones de los Lamb trataron de evitar la complejidad en la composición, cuidando de no dejar cabos sueltos en la trama, aunque permitiéndose la omisión de algunos personajes o debilitando sus caracteres; añade que al menos hicieron presentes a Shakespeare en la educación básica, aunque Lamb era un mal constructor de narraciones. Mercedes dice que ha leído dos de estos cuentos: el dedicado a Hamlet (cuya obra original ella ha visto escenificada) y la Comedia de las equivocaciones (donde dos gemelos que tienen el mismo nombre, al igual que sus respectivos sirvientes, se ven por esa circunstancia envueltos en un sinfín de confusiones y enredos); y opina que Lamb ha logrado el objetivo de su proyecto, pues ha llegado con plena vigencia hasta nuestros días, pero está de acuerdo en subrayar que no se trata de la obra auténtica, y que sólo pueden tomarse en consideración a nivel orientativo, para saber de qué van las obras de Shakespeare; recuerda al respeto Isabel la importancia de determinados resúmenes de grandes obras literarias para moverse en determinados círculos cultos, como Cadalso, a lo que apostilla Mercedes que pueden servir para dar el pego y hacer creer que se ha leído el original.

Valentín recuerda el contacto que mantuvo el autor con los grandes poetas románticos, como Shelley y Coleridge, y puntualiza que Byron se mofaba de Lamb y lo hizo objeto de alguno de sus ataques satíricos, sacando partido de su tartamudeo y de la tragedia que había sacudido a su familia, a lo que comenta Isabel que Byron era muy narcisista y Lali lo tacha de ególatra, mientras Josefina indica que el autor se iba a la biblioteca huyendo de las burlas de sus compañeros del colegio y que fue así como empezó a ilustrarse. A continuación señala Valentín que aquella época escolar de la que tanto se lamentaba Lamb le ha evocado a él la propia, que aunque no llegó a los extremos de temor y violencia que alcanzó la educación victoriana, sí que fue un sistema demasiado exigente con el alumnado; y concluye destacando el texto de Año Nuevo de entre los leídos del autor.

Lali sitúa la labor de Lamb en el ámbito del género burlesco, paradójico, crítico y autobiográfico; indica que Londres compone la base social de sus ensayos, que están sembrados de buen humor y muestran la vida cotidiana de la comunidad inglesa, señalando que es una literatura que podríamos considerar contemporánea nuestra. Lali lee algún fragmento del autor (sobre las sociedades literarias y el pastel de patatas, o la alusión al reclamo de un libro que se ha prestado y no es devuelto) y también algunas frases, entre las que destaca aquella en que asegura el autor que le produce inmenso placer realizar una buena acción y que ésta, en vez de ser anunciada, se descubra sola; u otra en la que afirma que la credulidad puede ser la mayor debilidad de un adulto, pero es una fuente de fortaleza para los niños. En otro texto, Lamb se queja como soltero del maltrato que sufre su estado civil por la opinión pública, al ser acusado de no tener conocimiento alguno sobre la vida doméstica o la crianza, el cuidado y la educación de los niños; también habla del lechón afortunado al ser convertido en un suculento manjar, en vez del gorrino atroz al que le destinaba su naturaleza, o el pariente pobre que nunca es bienvenido en las casas, al hilo de lo cual Mercedes indica que mejor recibido a comer es un pariente rico, a lo que Toñi replica que éstos tampoco suelen llevar nada para acompañar en la mesa. Lali concluye con la afirmación de Lamb sobre tipos de personas que encontramos en el mundo: los que piden prestado y los que prestan.

Toñi ha leído Las aventuras de Ulises, adaptación del mito homérico que hizo Lamb con intención divulgativa, y asegura que le ha gustado mucho. Cuenta que el protagonista es rey de una isla que debe abandonar su tierra para partir a la Guerra de Troya, y todo el argumento son las diferentes aventuras que experimenta en el viaje de regreso a su casa, atravesando distintos lugares y enfrentándose a variados peligros, como las sirenas y los cíclopes; Toñi destaca especialmente el episodio en el que Ulises tiene contacto con los muertos, entre los cuales se encuentra su propia madre, y también el tema central que forma la trama, que es la presencia de una serie de pretendientes que aspiran a sustituirle y solicitan sin descanso a su esposa. Sobre la edición en concreto que ha leído, resalta que la tipografía es legible y las ilustraciones atractivas; por último recuerda Isabel que la leyenda de la Odisea está muy presente hoy en día en la isla de Capri.

Consuelo ha leído varios ensayos de Lamb accesibles por Internet, y destaca entre ellos Año nuevo; comenta que el autor resalta los valores humanos, principalmente la sencillez que él mismo transmite en su expresión literaria. En uno de los ensayos explica Lamb que de niño tuvo viruela con fiebre muy alta y visiones, que echó de menos la maternidad ausente, y que su abuela le trastornó por la insistencia con que le obligaba a imaginar las escenas más horribles del Antiguo Testamento, hasta el punto en que el autor asegura que soñaba con los desastres producidos por el Diluvio. Acerca del uso de “blancas” que anteriormente mencionó Isabel, Consuelo cuenta que en uno de sus textos se nombra a una antigua novia bajo el epígrafe de Alice B…, experiencia, añade, por cuyo motivo lo pasó mal el autor, y pudo ser causa para que dedicara sus esfuerzos al cuidado de su hermana y decidiera no casarse jamás ni ser padre. También menciona Consuelo la frase en que Lamb confiesa placentera la realización de buenas acciones cuya autoría ha de descubrirse por sí misma, y en el ensayo Año nuevo, indica que el autor muestra su negativa a morir analizando con tilde angustiada la muerte, a la que describe como “unos brazos esperando”; y lee un texto en que Lamb habla de su desconfianza hacia las novedades. Acerca de la influencia del autor, Rafael de Vargas, traductor de un comentario de Virginia Woolf sobre Lamb, señala que el mexicano Salvador Novo fue un admirador de Lamb, y los Ensayos de Elia, obra imprescindible en aquel país latinoamericano; en palabras de Woolf, el autor supo convertir la vida en literatura, siendo capaz de extraer un texto del menor detalle cotidiano; según las propias palabras de Lamb, la literatura es “una pésima muleta, pero un inmejorable bastón de paseo”. Isabel indica entonces que la enfermedad mental no parece reflejada en su obra, lo que abre un breve debate donde Eugenio opina que quizás escribía sólo en sus momentos de lucidez y Mercedes añade que quizá los accesos de locura no le afectaran normalmente. Por último, Consuelo lee un fragmento de Año nuevo donde Lamb rechaza la mortalidad, ensalza la vida y manifiesta que el invierno hace más cercana la muerte.

 

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