2 de abril de 2014: William Hazlitt

Reunidxs: Isabel, Lali, Toñi, Consuelo, Luis, Josefina, Eugenio y Mercedes.

Antes de comenzar la sesión, a propósito de Ocho apellidos vascos (película de Emilio Martínez-Lázaro que en estos momentos está alcanzando el éxito en taquilla), reivindicamos la calidad del cine español y la importancia de apoyarlo sin ambages, y denunciamos el desamparo al que le reduce en la actualidad la Administración del Estado, con la excusa de la crisis económica, y el maltrato al que siempre le ha sometido, por motivos políticos, un sector muy determinado de los medios de comunicación de nuestro país.

Isabel cuenta que Hazlitt vivió a caballo en los siglos XVIII y XIX, y que murió con cincuenta y dos años; fue el crítico literario más importante después de Samuel Johnson y, como éste, un destacado intérprete de la obra de Shakespeare, que analizó con agudeza, penetración y originalidad. Nacido en el seno de una familia protestante, su padre fue pastor de la iglesia unitarista, había conocido a Adam Smith en la Universidad y, tras su boda con la hija de un granjero, viajó con su familia a Estados Unidos, en concreto a Boston, para fundar allí una sede de la iglesia unitarista; al regreso de aquel viaje, el hermano mayor y la hermana del autor habían descubierto su vocación por la pintura, mientras Hazlitt ingresaba en un seminario de Londres, donde estuvo sólo un año tras el que se dedicó a la pintura y, finalmente, descubrió el oficio de escribir. Descata Isabel la amistad que lo unió a los hermanos Lamb, Charles y Mary, y que nunca renunció a los ideales que eclosionaron con la Revolución Francesa, lo que le valió la enemistad con algunos compañeros de sus primeros años, como Southey; indica que mantuvo una postura protosocialista y se mostró entusiasta de la figura de Napoleón, acerca de quien escribió una biografía. En torno al autor se desarrolló un importante círculo de seguidores, pero el desengaño y la desafección con que poco a poco se fue separando de la esfera pública lo relegaron a la soledad y a la pobreza, y rodeado por ellas falleció. Como último apunte sobre la vida del autor, señala Isabel que se separó de sus dos mujeres, a lo que matiza Luis que nunca se divorció, ya que lo impedían las leyes del condado donde vivía. Isabel ha leído un texto publicado en la web «Círculo de poesía», firmado por Ramón Castillo, donde se parte de la distinción que hizo Borges entre autores que imaginan y autores que razonan, situando a continuación a Hazlitt entre aquellos que razonan pero, al tiempo, deben su exquisito estilo a la poesía que han consumido. También hace referencia Isabel a un texto del autor acerca de la soledad como medio para la reflexión y el goce de la naturaleza, que disfruta en sus paseos y viajes; en este texto Hazlitt asegura que no puede caminar y conversar al mismo tiempo, ya que ambas son actividades incompatibles, y sobre esta imposibilidad de hacer dos cosas a la vez, cita a su contemporáneo Cobbett, que lamentaba la mala costumbre francesa de beber vino durante las comidas; en aquel texto menciona también Hazlitt que se siente libre al abandonar la ciudad y que el silencio no le resulta incómodo pues proviene de la serenidad de su interior, afirmando que, al igual que la lectura, la conversación es una actividad humana que también tiene su tiempo y lugar, abriéndose a continuación debate donde Isabel asegura que ni comprar libros ni visitar museos son cosas que ella pueda hacer acompañada, a lo que Luis indica que la visita a museos con alguien que entienda de lo expuesto es muy enriquecedora, y añade que lo que no se puede es leer y escuchar música a la vez; por último, Toñi comenta que a ella le gusta salir a pasear sola y Mercedes lee un fragmento del autor donde reflexiona sobre este asunto.

A Lali le ha parecido un autor muy profundo y lúcido, y lee un texto propio sobre su vida y obra; resalta la frase de Hazlitt en la que éste confiesa que si alguien le diera tiempo para tener una vida de hogar, dedicaría la totalidad de la suya a viajar por el mundo. Lali destaca su admiración por Shakespeare, y el estilo limpio que desarrolla, que hunde sus raíces en la tradición didáctica dieciochesca. Sobre el ensayo Sentimiento de la inmortalidad en la juventud, ha traído un fragmento que lee Isabel, donde se habla de la sensación de eternidad que acompaña al espíritu joven, el que mide el tiempo como una totalidad formada a medias por la realidad y por nosotrxs mismxs, y que este sentimiento reconcilia en una sola cosa; a propósito de la frase del autor “lo que ha sido en nuestra vida, no puede dejar de ser”, Lali lo compara con Wordsworth, en aquel poema que citamos durante la sesión dedicada a éste, y que contiene la célebre expresión que da título a la película Esplendor en la hierba; al hilo, Eugenio señala que la consideración de la naturaleza que manejan ambos, como parte constituyente fundamental del ser humano, les permite concebir esa esperanza que la sola perspectiva cultural impide, frente a la degeneración y pérdida que la vida mortal hace inevitables, pues, como indica Hölderlin, después de toda decadencia de lo humano hay siempre una primavera, a lo que señala Luis la influencia de la poética y del pensamiento de Hölderlin en todo el movimiento romántico inglés. Por último, Lali menciona el ensayo Sobre la moda, resalta la cercanía del estilo del autor hacia el lector, subraya que su prosa es grata y muy legible, y revela que era un autor totalmente desconocido para ella y le ha encantado.

Consuelo ha leído algunos fragmentos de El placer de odiar y ha decidido encargarlo a una librería para leerlo totalmente y conservarlo en su biblioteca; al igual que Isabel, se informó sobre el autor en el texto de Ramón Castillo publicado en la web «Círculo de poesía», titulado La sinuosa recta de la prudencia y la sabiduría. Consuelo opina que Hazlitt debió de ser un hombre muy exigente consigo mismo, ejerciendo constantemente la autocrítica, así como lo fue con los demás, un perfeccionista hasta sobrepasar los límites de la convivencia, lo que le produjo conflictos internos y provocó los problemas que tuvo con sus allegados. Respecto al artículo de Ramón Castillo, destaca que Hazlitt era una persona muy observadora, que consideraba que cualquier detalle de las partes, cosas y acontecimientos, sirve para el análisis y es necesario como base para construir un acceso hacia el todo, por lo que nada debe ser desdeñado; lo compara con un viejo alquimista en su laboratorio. Consuelo añade que el autor no creía que la humanidad pudiera ser gobernada bajo criterios racionales, ya que el común es adepto a la ignorancia y no hay manera de hacer frente a esta “inercia de la costumbre”; por ello, se puede considerar a Hazlitt un crítico de los principios de la Ilustración, que habría de ejercer gran influencia en autores posteriores como Poe y Baudelaire. Finalmente, añade Consuelo que el autor no cede ante el equívoco suscitado entre ironía y cinismo, a lo que comenta Eugenio que este punto le ha resultado relevante por cuanto muchas veces es difícil diferenciar desde cuál de estas dos posturas se lanza un discurso; concluye Consuelo calificando a Hazlitt de “pensador intempestivo”, anunciando el concepto que más tarde esgrimió Nietzsche para hablar de aquella filosofía que no se adapta a moldes dogmáticos ni pretende sistematizar el conocimiento.

 Luis comenta que Hazlitt es un autor muy importante a quien es necesario conocer y tratar de comprender, pues su perspectiva es algo compleja; recuerda que su personalidad está marcada por la severidad con que se manejaba su padre, y que de esta experiencia pudo generarse en él una racionalidad contraria a las religiones, que convertiría a Napoleón en su estandarte liberal, al menos hasta que éste se autoproclamó emperador, perdiendo la confianza depositada en él. Indica que Hazlitt es un ensayista de plena actualidad, que razona su argumentación de forma espontánea y, además, es un buen retratista, siendo autor de un famoso retrato que le hizo a su amigo Charles Lamb con atuendo florentino; también señala Luis la amistad que unió al autor con Coleridge, acabada de mala manera cuando ambos se pelearon, en la época en la que al poeta le dio por consumir opio y se hizo conservador, ambos opciones que a Hazlitt no agradaban. Acerca de su vida sentimental, añade Luis que murió en soledad, pero aún vivían sus dos mujeres; y acerca de la tradición ensayística, señala que en la actualidad dos de sus máximos exponentes (Bloom para la literatura anglófona y George Steiner) lo citan continuamente, a lo que añade Lali que a Hazlitt se lo estudia hoy en día por su prosa transparente, y Luis comenta que en la creación del ensayo moderno se puede considerar a Hazlitt un pionero, superando a Montaigne por su sencillez. Añade Luis que el autor fue un gran intérprete del teatro, de la literatura y del arte, y el primero en señalar la importancia de la pintura paisajista de su contemporáneo Turner, descubriendo la originalidad de sus perspectivas; concluye comentando que al leerlo se hace discernible el razonamiento (Lali comenta que lo hace inteligible), y evita siempre el uso de antinomias, que no siempre pueden evitarse en este género.

 Josefina cuenta que ha tenido una semana complicada y sólo ha podido leer los datos biográficos editados en la Wikipedia, y ya expuestos aquí, pero quiere destacar que la imagen del autor que aparece en esta web muestra un especial atractivo físico (alguien indica que se trata de un autorretrato…), y hace mención al texto de Lali, a la labor de Consuelo y a la compañía de Luis, a quien tiene a su lado.

 Eugenio ha leído el texto de De la ignorancia de los doctos colgado en nuestro blog, y comenta que Hazlitt expone su tesis sobre extremos, generalizando para resaltar más su argumentación, y que no debe ser comprendido literalmente, que él cuenta con la lucidez del lector para que éste sepa particularizar los casos concretos; comenta que a diferencia de la de Montaigne, que siempre ejemplifica con personajes y hechos históricos o legendarios de clásicos o de sus propios contemporáneos, Hazlitt se apoya en modelos cotidianos y más intemporales para explicar su conclusiones acerca de la psicología humana, lo que hace su estilo más sencillo y aproxima sus argumentos al lector. Acerca del ensayo sobre el odio que ha mencionado Consuelo, indica Eugenio que ha leído los fragmentos colgados en uno de nuestros enlaces y le ha llamado la atención el análisis de Hazlitt desvelando esa aversión que tantas veces sentimos hacia los demás cuando éstos se encuentran en una situación adversa y consideramos que no hacen lo suficiente para salir de ella, o incluso tácitamente los acusamos de ser culpables de la misma; también le ha llamado la atención que se ha dicho que el autor encuentra siempre una cita de una obra de Shakespeare para ilustrar cada comportamiento humano, a lo que Luis señala que también Marlowe fue objeto de un profundo análisis por parte de Hazlitt, y Josefina destaca que en muchos autores que estamos estudiando, la literatura de Shakespeare ha sido fuente de inspiración. Finalmente Consuelo señala lo paradójica que es la presencia de este autor en pleno romanticismo, Isabel recuerda que ha sido poco traducido al español y Luis indica que su obra más importante es la biografía que hizo sobre Napoléon, que abarca cuatro robustos tomos.

Mercedes ha hecho un resumen de los datos biográficos sobre el autor, e indica que fue pintor, crítico y ensayista inglés, amigo personal de los primeros poetas románticos Wordsworth y Coleridge, coetáneo del también ensayista De Quincey y amigo íntimo de Lamb; su obra puede ser considerada una continuación de la del Doctor Johnson, en cuanto a interpretación de clásicos como Shakespeare; y comenta que Hazlitt define con su prosa la crítica literaria y el periodismo modernos. Acerca de su vida personal, menciona sus ajetreadas relaciones sentimentales, con amoríos y escándalos, y que llegó a ser bastante rico pero terminó en la miseria, de la misma manera que fue popular y acabó casi olvidado por quienes le rodeaban. Comenta Mercedes que en Internet aparecen muchos retratos suyos, y que el que ilustra el artículo de Wikipedia que lleva su nombre es un autorretrato; lee varios títulos de sus obras, la mayoría recopilaciones de diversos estudios sobre diferentes autores, y cierra la sesión subrayando que las referencias sobre El placer de odiar le han parecido muy interesantes, y que además se trata de un ensayo breve, de apenas veinte páginas, resaltando finalmente que la claridad de su expresión es un reflejo de la sensibilidad de su carácter.

 

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