19 de febrero de 2014: John Keats

19 de febrero de 2014: John Keats

Reunidxs: Isabel, Lali, Toñi, Rufino, Pilar G., Luis, Eugenio, Pilar, Mercedes y Valentín.

Isabel abre la sesión leyendo los datos biográficos publicados en El poder de la palabra; dice que es uno de los poetas más sugerentes y de mayor talento de la lengua inglesa, y que nació en Londres, a lo que Luis indica que no fue en la misma ciudad sino en un pueblecito cercano. Fue hijo del propietario de una caballeriza, quien dejó sin padre a él, a sus dos hermanos y a su hermana pequeña, al caer del caballo; pocos años después también murió la madre, pasando la familia a la tutela de una pareja de tutores que a los quince años convirtieron a Keats en aprendiz de cirujano. El autor comenzó a estudiar farmacia, pero al poco abandonó para dedicarse plenamente a la poesía; se inició traduciendo a Virgilio, compuso sus primeros sonetos y adquirió la base de sus recursos estilísticos y conocimiento sobre la mitología griega en las célebres traducciones de Homero al inglés que hizo George Chapman en el siglo XVII; pronto logró introducirse en el círculo literario formado en torno al editor Leigh Hunt, frecuentado por Percy Shelley y Lord Byron, quienes salieron de este encuentro con el autor con impresiones sobre él muy diferentes. Su primera publicación fue Poems, edición que sus amigos le recomendaron no emprender al considerar que aún no estaba maduro para lanzarse a publicar, y a quienes los hechos dieron la razón pues Keats recibió muy duras críticas por este libro; pero aún fueron más agresivas las que suscitó su primer intento de conseguir un poema largo, Endymion, críticas provenientes de dos de las más importantes revistas literarias del momento. La misma enfermedad que había consumido a su madre, la tuberculosis, hizo mella en Tom, su hermano pequeño, a quien Keats quería especialmente por su vitalismo; tras la muerte de Tom, a quien el autor acompañó durante sus últimos días y hasta su último aliento, Keats comenzó la última etapa de su vida, marcada por su relación con Fanny Browne, por quien inicialmente se sintió atraído y de quien terminó apasionadamente enamorado. En este periodo cuenta Isabel que se consuma la mayor creatividad del autor: publica un compendio de varios poemas (Lamia, Isabella, la víspera de santa Inés y otros poemas), donde recrea temas míticos del Medievo y el Renacimiento; compone sus famosas Odas (Oda a una urna griega, Oda a la melancolía, Oda a un ruiseñor,…), donde refleja con un estilo menos explícito y más sugerente, el contraste entre la eternidad de lo bello y la brevedad y finitud de la vida humana; y finalmente comienza las dos versiones de su mayor ambición, el poema largo Hiperión, que no pudo concluir. Ya gravemente enfermo de tuberculosis, viajó a Roma invitado por Shelley, con el objeto de curarse del mismo mal que había terminado con su madre y con Tom, pero no tarda en morir y es enterrado en el cementerio protestante de la capital italiana, donde su tumba se ha convertido en importante lugar de peregrinación literaria. Acerca de su obra, Isabel añade que sus Cartas figuran entre las más fascinantes de cuantas composiciones epistolares nos han legado los grandes autores, ya que gracias a ellas es conocida la visión poética que tenía el autor acerca de la vida, así como su filosofía sobre la composición artística; añade que en su obra resaltan la sensualidad descriptiva y la fuerza incontenible de su imaginación. Isabel ha encontrado en la web imágenes de una película muy reciente (2010), dirigida por Jane Campion, Bright Star, que trata de la relación entre Keats y Fanny, y de los últimos días del poeta; del visionado del trailer destaca el bello lenguaje empleado en esta recreación, la luminosidad de los paisajes y los fabulosos decorados empleados en la filmación, a lo que agrega Mercedes la excelencia de su fotografía. También menciona Isabel una subasta de algunas cartas de Keats a Fanny, indicando Pilar a continuación que tiene cartas muy subidas de tono, y Lali que muchas de ellas causaron gran escándalo en la Inglaterra victoriana. Isabel menciona el libro sobre el autor escrito por Julio Cortázar entre 1951 y 1952, Imagen de John Keats, que no es exactamente una biografía o una semblanza al uso, sino que consiste en un diálogo que el argentino establece con el poeta inglés, con quien dice dar intensos paseos durante los cuales entablan ambos una cálida conversación; la edición es de Alfaguara y se publicó casi cincuenta años después de su composición. Antes de concluir su intervención, Isabel destaca el atractivo rostro del autor, especialmente en el retrato que de él hizo William Hilton.

Luis comienza su intervención relacionando el romanticismo de Keats con el alemán, que ya por entonces ha dado sus grandes frutos en Hölderlin y Novalis; esta influencia, sin embargo, no se hizo extensible a Wordsworth o Colerigde, quienes habían nacido antes que Byron, Shelley y Keats y, además, les sobrevivieron. Recuerda que la Fanny que ocupó el corazón del autor durante sus últimos años -la «otra» Fanny fue su hermana pequeña, a quien adoraba- era la hermana de Brown, el amigo del poeta con quien éste hizo el viaje a Escocia que le puso en contacto con la figura de Robert Burns y durante el cual, señala Luis, Keats ya enfermó gravemente (al hilo, se extraña Mercedes de que los apellidos de Fanny (Browne) y de Charles (Brown), no coincidan). Luis indica que en su breve y trágica estancia en Roma, el autor se alojó en una vivienda de la Plaza de España, que fue finalmente el lugar donde le sobrevino la muerte. Acerca de Imagen de John Keats, señala que Cortázar la escribió durante su estancia en París por los años cincuenta, y que el escritor argentino dominaba el inglés tanto o mejor que el francés (recuerda que accidentalmente nació en Bélgica); también afirma que esta obra es lo mejor que se ha escrito sobre el autor, y que en ella se dedican casi cien páginas al análisis e interpretación de las Odas; entonces iniciamos un intenso debate sobre Cortázar y su Rayuela, en el cual anuncia Lali que mañana por la tarde se celebra en la Biblioteca Municipal de Móstoles, en su sede central, un homenaje al argentino por el aniversario de su fallecimiento, y Luis recomienda iniciarse en la lectura de su gran obra a través de los cuentos, y en especial de sus Historias de cronopios y famas.

Eugenio está leyendo Imagen de John Keats y señala que es un libro excelente, donde se profundiza en el autor como éste merece, con ese tono literario que pocos como Cortázar saben lograr; señala que al argentino le surgió la idea de escribir este libro tras haber hecho el prólogo para su traducción de las Cartas y vida de John Keats que publicó Lord Houghton apenas treinta años después de la muerte del autor, cartas que cita constantemente Cortázar y de las cuales se han extraído muchos de los poemas de Keats, compuestos en ellas a vuelapluma; como anécdota, señala que Cortázar anotó al comienzo de su Imagen que, en caso de querer publicarse aquella obra, se deberían volver a traducir los poemas. También ha iniciado Eugenio la lectura de Endymion, donde se narra el mito clásico del pastor de quien se enamora una diosa mientras él, a su vez, queda prendado de la luna, una historia típica de amor entre divinidades y mortales pero enfocado en esta ocasión desde el punto de vista del ser humano; sobre este poema señala que el propio Keats hizo una dura autocrítica en sus cartas y habló de fracaso, comentario que se ha hecho eco en la crítica posterior contra la que argumenta Eugenio que no debe olvidarse Endymion lo componen cuatro mil versos escritos por una persona de tan sólo veinte años; para resaltar su valía lee el comienzo, donde el poeta ensalza la belleza como una luz que ilumina la oscuridad de la vida. Finalmente destaca el concepto de «Capacidad negativa», que Keats mencionó en una de sus cartas, y donde indica que puede hallarse la base de su poética; Eugenio lee (ambos textos citados por Cortázar) el fragmento de la carta donde el autor esboza la definición de «Capacidad negativa», y un texto de Wladimir Weidlé (de su influyente Ensayo sobre el destino actual de las letras y las artes), donde éste relaciona el concepto de Keats con la intuición; señala Eugenio que él lo ha interpretado como una especie de técnica literaria donde se rechaza la búsqueda de sentido para apostar por la exposición directa de dudas y contradicciones que se dejen sin resolver, a lo que Luis señala que para el espíritu romántico la razón tergiversa los sentimientos, Pilar habla de la manifestación de un talento innato al margen del conocimiento que pueda adquirirse mediante el estudio e Isabel señala que la espontaneidad que pide al autor le da frescura a su obra.

Pilar también destaca la «Capacidad negativa», y agrega que es dejar cuestiones sin resolver que queden abiertas a la imaginación; también lo concibe como una manifestación de la forma del romanticismo, y señala que se refleja perfectamente en las Odas, de las cuales menciona como principales la Oda a una urna griega y Oda a un ruiseñor. Sobre Endymion, le recuerda a la poesía bucólica, a lo que Luis recomienda la lectura La Galatea de Cervantes, aunque advierte que ésta exige una lectura atenta. Sobre su otro poema largo, Hiperión, Pilar señala que es una recreación narrativa que permite soñar despierto en lugares idílicos, a lo que Eugenio añade que la trama es la derrota de los titanes por los dioses del Olimpo y Luis indica que el Hiperión del mencionado Hölderlin tiene mayor entidad. También evoca Pilar el poema Adonais que un conmovido Percy Shelley escribió ante la muerte de Keats, y destaca sus Cartas a Fanny, que en ocasiones fueron censuradas por inmorales, a lo que Mercedes señala la fama posterior que el autor tuvo de sensualismo; Pilar indica al respecto que en una de ellas anuncia Keats a su amada que a continuación se irá a la cama y pensará más en ella, detalle que da pie a un debate encendido sobre la pornografía y el erotismo, donde la propia Pilar nos narra la anécdota de una despedida de soltero en la cual el novio invitó al cura (que vino del pueblo a casarlo) y le sometió al visionado de una película del género, no por fastidiarle sino, como confesó al día siguiente a quienes le preguntaron, para escarmentarle por haber aprovechado ese viaje a Madrid para hacer turismo sexual, según le constaba. Por último, Pilar lee una frase del autor a Fanny (“escribe las palabras más dulces y bésalas con ternura”) y se pregunta si, dado que en sus últimos años escribió lo mejor de su obra, es el sufrimiento y la angustia una buena fuente de inspiración para la poesía, a lo que Isabel responde que, en el caso de los románticos, así parece.

Mercedes señala que el lenguaje de Keats es sensual e imaginativo, y recuerda que una de sus primeras lecturas fue el clásico renacentista La reina de las hadas, de Edmund Spenser, que ejerció un influjo decisivo sobre el autor, lo que queda reflejado en su poema «A imitación de Spenser». Acerca de la publicación de Endymion, indica que existió cierta controversia entre Keats y sus amigos porque éstos no eran partidarios de su publicación, y por lo que plasmó en sus cartas, tampoco Keats estaba del todo satisfecho con el resultado final del poema. También menciona Mercedes las Odas, en concreto la Oda a Psique donde trata del mito de la divinidad cuya historia de amor personificó y dio origen al nacimiento del alma; resalta el escándalo que suscitó la publicación de su disperso epistolario, una auténtica conmoción literaria en la Inglaterra de la Reina Victoria; comenta que ha echado un ojo a la información sobre la película Bright Star, donde se narra la relación del autor con Fanny Brawne y sus últimos años en Hamsptead, y cuenta que ha leído un poema dedicado a ella -que aparece en la filmación- donde Keats desea que ambos fueran mariposas para poder vivir juntos aunque tan sólo esos pocos días de verano que viven los insectos, que le dejarían mejor sabor de boca que cincuenta años de vicisitudes y ausencias. Por último, Mercedes repite la famosa frase de su epitafio, “cuyo nombre fue escrito en el agua”, y se pregunta si significa que ha pasado desapercibido (a lo que Luis afirma que realmente su paso por la tierra fue volátil) o se puede entender que se desvanece o que, gracias a su disolución en el agua, se extiende.

Lali ha leído la Vida y cartas de John keats, redactada y recopiladas por Lord Houghton, editada en 1831, vertida al castellano por Cortázar y publicada recientemente por Pre-Textos, y ha escrito un texto a propósito, que lee a continuación. Comenta que la vida de Keats está marcada por la prematura muerte de su hermano Tom, que le era muy querido, así como por su amor no resuelto hacia Fanny y su propia muerte por tuberculosis, y su obra se sustenta entre la noción de Belleza como máxima aspiración de la poesía y del propio ser humano, y la imaginación como fuente de expresión hacia ese objetivo. Lali señala que la escritura del autor fue de una intensidad febril, que le permitió en tan escaso margen de tiempo, escribir una de las más importantes obras poéticas de la Literatura inglesa; este paso fugaz por la poesía se resuelve en una serie de etapas vividas siempre a la sombra de los grandes poetas. Destaca un poema, Las vísperas de santa Inés, de temática medieval, donde una pasión victoriosa aleja todo peligro contra los amantes, y se convierte en emblema del Romanticismo; también recuerda Lali la Oda a una urna griega, donde el poeta afronta la relación entre el arte y la vida humana, la eternidad de uno y la esperanza de inmortalidad de la otra, que se ligan por ese culto a la Belleza omnipresente en su obra; Lali lee los célebres últimos versos de esta pieza, donde se afirma que la belleza es verdad y la verdad belleza, y que eso es todo cuanto podemos y nos es necesario conocer. A continuación menciona su epistolario y la admiración que sintió por Lord Byron, que no era correspondida por éste, quien le despreció hasta que supo de su muerte y pudo admirarlo, tal como dejó reflejado en un párrafo de Don Juan. Concluye Lali indicando que su amigo Severn le ayudó hasta la muerte, acompañándole a Roma y en su lecho final, y proveyéndole de dinero hasta el punto de haber tenido él mismo problemas económicos, de los cuales no quiso hacer partícipe al autor; y citando un breve resumen del propio Lord Houghton donde dice que el universo de John Keats lo forman cuatro puntos cardinales: tres volúmenes de poemas y cartas, su círculo de fieles amistades, la pasión que sintió por Fanny y su muerte prematura.

Para cerrar la sesión, Rufino lee dos poemas: «A la soledad» y Oda a la melancolía, a lo que Luis añade que el género de la Oda tiene unas reglas de composición muy estrictas, y que Keats las trata como un canto en torno a un oxímoron, una contraposición de significados opuestos dentro de la misma expresión.

 

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2 comentarios

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2 Respuestas a “19 de febrero de 2014: John Keats

  1. Por si os interesa y, como veo que os gusta John Keats, os dejo aquí el enlace de mi novela titulada “Los últimos pasos de John Keats” que ha sido editada por Playa de Ákaba y recrea lso tres últimos meses de vida del poeta en la ciudad de Roma. La novela está conceptualizada como un viaje a las entrañas de la belleza y también quiere rendir un homenaje al poeta. La presentamos el pasado 3 de junio en la Feria del Libro de Madrid. Se puede adquirir en La casa del libro, EL corte inglés, Fnac y librerías al precio de 12€. Espero que sea de vuestro interés y disfrutéis de su lectura.
    http://playadeakaba.es/losultimospasosdejohnkeats/
    Saludos. Ángel

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