Los Ultimos dias de Pompeya / Edward Bulwer Lytton; por ENRIQUE

Los últimos días de Pompeya

Comentario libre por Enrique del Olmo

Taller literario. Juan XXIII

21 de febrero 2012-

         

 

    n el año 79, de nuestra era, la ciudad floreciente del arte y sobre todo del ocio y vicio, se vio truncada su historia en solo una noche debido a la erupción del volcán Vesubio que cubrió de lava y ceniza toda la ciudad de Pompeya así como las ciudades de Herculano y Stabiea,  acabando con todo  esplendor, signos de vida humana, animal y vegetal. Cuatro metros de lava y ceniza las cubrieron por completo, muriendo cerca de veinte mil personas. Posteriormente, se han producido erupciones, en los años l631. 1794. 1906. 1913.1926. 1929 y 1944. Este monte, tiene  una altitud de 1.277m.  Hoy día, hay instalado un observatorio y un funicular.

Esta novela histórica, escrita por “Bulwer Lytton”, cuya biografía nos ha ilustrado con singular maestría nuestro buen amigo–Andrés Rituerto-nos ayuda a vislumbrar, bajo su punto de vista, y documentos encontrados en su labor investigadora, como era la vida cotidiana en dichas   ciudades   antes de  la erupción,  reflejando la vida de la sociedad  romana de aquella época, bajo el Emperador Tito Flavio Vespasiano

Es un gran libro y pesado, reconocemos que aparte la historia fabulada del autor hay un gran trabajo de investigación que no se puede obviar.

Era el periodo más civilizado de Roma. Las reliquias se siguen buscando bajo su suelo y ahora se derrumba a trozos por la pasividad de los gobiernos de hoy  y  los que les han precedido durante tantos siglos.

Esta ciudad que genera más de dos míos de euros al año, de los turistas que la visitan, no puede sostenerse por sí misma.La Unión Europeaha anunciado una ayuda de 105 míos de euros para su restauración, es de esperar que consigan atajar algunos derrumbes, como pasó el pasado otoño al derrumbarse una pequeña parte del coliseo romano, el futuro de Pompeya está en grave riesgo de derrumbes, según los estudios elaborados por el ministerio de cultura italiano. El gobierno Berlusconi y anteriores han hecho oídos sordos a esta desidia. El Estado es incapaz de mantener su tesoro artístico.

La aristocracia de Roma se preciaba de tener sus fincas de verano en Pompeya tal era la fama de sus playas.

Salustio salió del baño fresco como una lechuga, dispuesto a ser aliñado con los mejores ungüentos olorosos  por el fornido esclavo de turno quien le masajeó, deleitándose de  los ayees de gozo que profería su amo una vida, en suma súper regalada. Los esclavos ungían a sus amos con  ungüentos olorosos traídos de todo el mundo, tal era el poder de Roma, suave música mientras eran ungidos. Bendito sea el que inventó los baños. Dime Glauco, ¿cómo son los baños de Roma? Diomedes, mi querido amigo, ¡si hicieras de toda Pompeya un establecimiento  de baños, tendrías la justa idea de las termas imperiales de Roma! Imagina que tienes toda clase de distracciones reunidas para el disfrute del espíritu, y para el cuerpo todas formas de gimnasio. Rollos literarios escritos por italianos y griegos, grandes jardines, Teatros, Pórticos, escuelas y lo más importante, admiradores para toda clase de eventos. Palacios suntuosos, el lujo impera por doquier. Es una ciudad para Dioses y me quedo corto. El revés de la moneda ,está en los barrios extremos,  sobre todo en los arrabales del puerto, donde impera la pobreza de sus viviendas y la miseria de sus habitantes.

La taberna del sileno Burbo era la guarida de gladiadores y bravucones, albergue de vicios y miserias. La hez de la sociedad Pompeyana. Era regentada por un ex gladiador que junto con su mujer sabían poner firme a todo aquel que se salía de los límites marcados. ¡Por Pólux! Exclamó uno de los gladiadores, el vino que nos traes viejo sileno, es capaz de convertir en agua clara la mejor sangre de nuestras venas- ¡Nada de injurias groseras para conmigo, dijo el hostelero!, mi vino es demasiado bueno para la carroña que pronto yacerá sobre el polvo del expoliario. Pues yo te digo, que ganaré la palma de oro y la suculenta bolsa. Entonces te diré adiós para siempre. -surgieron bravatas por todos lados- de quién o quienes se llevarían los apetecidos premios. Bueno, haya paz, dijo Estratonice, mujer del hostelero, os diré que esta tarde vienen unos patricios a espiar la mercancía para después hacer las apuesta en el coliseo. Así que sacar buenos bíceps y cara  de pocos amigos. Mientras en el circo luchaban y morían loa gladiadores, la vida seguía su curso. Era 24 de agosto del año 79, El  Vesubio se despierta con una gran explosión acompañada con una gran erupción de lava y ceniza destruyendo todo a su paso . Todo el mundo estaba aterrado sin saber qué hacer ni dónde ir.

Desde Miceno, al otro lado de la bahía vivía Plinio, el viejo, comandante en jefe de la armada romana quien al ver el grandioso, natural y dantesco espectáculo  que se ofrecía a su vista, dio órdenes precisas de aparejar toda la escuadra e ir en ayuda de la población que ya cubrían los muelles clamando auxilio. Fue el primero en saltar a tierra y  desoyendo las advertencias de sus capitanes se adentró tierra adentro para ver de cerca el fenómeno lo que supuso su muerte instantánea al entrar en el radio de acción de la nube radiactiva que lenta pero inexorablemente se iba adueñando metro a metro de la ciudad . Su espíritu investigador le pedía saber todo y estar mejor informado y eso le mató. Una nube negra de lava y ceniza le incineró en vida, así como a casi toda la escuadra. El poder calorífico empezó  por las velas de los navíos y todo lo demás.

-Mr. Lytton nos emplaza, verdad o mentira a discernir entre la cruz o los iconos paganos.- ¿Tenemos que destrozar como profanos y sacrílegos los mismos altares que hemos tenido por sacrosantos?  O tenemos que pensar como Arbaces y abrazar la cruz. Esa es la cuestión, como diría Shakespeare. Mi querido Apecides ¿Qué es lo que debemos creer? ¿Qué debemos rechazar? Son esas las preguntas. Sí, esas son.  Entonces yo te digo que los hombres deben tener fe y que esperen algo. Borra de tu mente tanta mentira y falsos dioses y viajemos en pos de la nueva fe.

Parece ser que Mr. Lytton ha hecho de este libro una cruzada de fe para ganar su santidad.

Edel Olmo

                            

 

 

Como final, este poema.

 

                                                                                  

Viva la fiesta

Viva el placer

Luchadores, mañana en el combate

Morid o venced

 

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Archivado bajo Literatura inglesa, NUESTRAS EXPRESIONES, TALLER LITERARIO "JUAN XXIII"

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