CLAUDE LÉVI-STRAUSS / Laly

Tristes Trópicos (1958): Fruto de sus experiencias etnológicas de la preguerra en Brasil. Es su libro más extenso y evocador, y revela, con tonalidades decadentes, notables cualidades narrativas. Traducido a 26 idiomas, es el texto más literario y menos científico de un autor cuyos trabajos son, desde luego, exigentes y difíciles. Paradójicamente es el libro que le ha aportado más reconocimiento académico, porque a partir de él, C. Lévi-Strauss ha sido un pensador conocido de todos.

Este éxito continuo, que viene sucediéndose desde hace 50 años, se explica, claro está, por la calidad del libro, pero también porque cada época parece haberse reconocido en Tristes trópicos, por razones siempre diferentes, como si este libro ofreciera una respuesta a las preocupaciones de cada generación, en 1955, 1960 y en los años 70 y 80.

Tristes trópicos es el diario de una desilusión, compensada con el encuentro de tribus brasileñas, de carácter delicado y sentimientos entrañables.

Está escrito magníficamente, pero en un estilo muy clásico. Su prosa es majestuosa, y el autor confiesa haber tenido a Rousseau y Chateaubriand como principales influencias en su libro. Mezclado con reflexiones sociológicas, Lévi-Strauss escribe sobre el progreso, y la devastación de una civilización mecánica que destruye su entorno y las diferentes culturas con las que entra en contacto. Expone asimismo sus dudas sobre la pretendida superioridad de Occidente.

Lévi-Strauss no menciona en Triste trópicos la situación colonial de numerosos países, sino que propone reflexiones sociológicas sobre las tribus en qué el antropólogo hizo su trabajo en los años 30, en Caduveo y Bororo, entre otras.

El libro se asocia, en los años 60 y 70, a una literatura anti-imperialista y tercermundista. Hoy nos aparece la influencia de Marcel Proust, por su reflexión sobre la relación del hombre con su entorno, y que nos parece, de pronto, muy contemporánea. Pero las muchas caras que ha tomado este libro durante medio siglo son, sobre todo, el signo de una gran obra, donde cada época puede reconocerse y reinventarse.

La importancia de Lévi-Strauss rebasa los límites de la antropología e interesa a un amplio arco de disciplinas, entre ellas la crítica literaria contemporánea, sobre todo la “Nouvelle Critique”.

Las obras de Lévi-Strauss permiten demostrar algunas características estructurales propias de todas las culturas, y por tanto, de validez universal para el autor. Es el antropólogo traducido a mayor número de lenguas en el siglo XX, y el padre fundador del estructuralismo. También es el primero en su especialidad en haber ocupado un sillón en la Academia Francesa.

Lévi-Strauss no fue nunca militante de las causas que ocuparon los años 70. Era hombre de orden y rectitud, y Mayo 68 le desagradó en sumo grado. Jamás firmó ningún manifiesto. El hecho de conocer el éxito por Tristes trópicos le valió el reconocimiento de mucha gente, pero los intelectuales le reprocharon haberse salido de su especialidad, y se le envidiaba por el éxito conseguido.

Su obra especializada, según la opinión de Françoise Héritier, antropóloga que le siguió en muchos de sus viajes, es muy densa, y bastante difícil de leer.

LALY FÉRNANDEZ

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