2 de noviembre de 2011: CLAUDE LÈVI-STRAUSS

Asisten: Isabel, Laly, Toñi, Sara, María José, Seve, Luis, Eugenio, Pepe, Mercedes, Valentín y Rosa.

Isabel lee la biografía de Lèvi-Strauss editada en la Wikipedia. Destaca que fue el introductor del enfoque estructuralista en las ciencias sociales y uno de los intelectuales más influyentes del siglo XX; también comenta que Simone de Beauvoir fue su admiradora, por el respeto y aprecio que tuvo siempre hacia la mujer, reflejado, como veremos, en su teoría de la transmisión cultural.

Luis comienza su intervención señalando que el autor elaboró su pensamiento partiendo de tres ramas, que unirá: la antropología o vertiente biológica del ser humano como especie, la etnología o estudio de las sociedades humanas y la sociología o ciencia que trata de la organización de la sociedad humana en relación en el medio; comenta Luis que los autores que dominan los postulados antropológicos cuando Lèvi-Strauss hace su aparición son Morgan, Taylor y Malinowski, representantes de un Historicismo que  colocaba al ser humano en una inimitable posición central de su propio devenir (un humanismo semejante al de Protágoras); frente a esta visión, el autor propuso la idea de las estructuras que se repiten a lo largo del tiempo (diacrónico) y en un mismo momento (sincrónico), concepto que, tomado de la fusión de los filósofos de la sospecha (Marx, Freud y Nietzsche), desplaza al hombre de su posición determinante; para sentar la base contemporánea de la que se nutre el Estructuralismo de Lèvi-Strauss, menciona Luis a Emile Durkheim como sociólogo, a Mauss como etnólogo, a la rama alemana de Boas y al lingüista ruso Roman Jakobson; finalmente comenta Luis el desarrollo posterior de la Semiótica, donde destaca la labor de Umberto Eco en el análisis de los símbolos como estructuras comunes a distintas culturas humanas. Luis señala que el de Lèvi-Strauss fue un pensamiento enrevesado, que si bien logró una obra de fácil comprensión como es Tristes trópicos (que destaca por su forma narrativa, a la que Laly califica de “diario literario” e Isabel llama “viaje novelado”), confeccionó en su obra capital, los cuatro volúmenes de las Mitológicas, un sistema incomprensible (comenta Laly que esta obra era densa y muy especializada, Rosa, que ha leído breves fragmentos, dice que sólo se puede entender tratando de adivinar la intención del autor y, finalmente, Luis la señala como fuente de los conflictos intelectuales que enfrentaron a Lèvi-Strauss con Sartre, por la negación del humanismo en el primero.

Luis concluye su intervención mentando el tratamiento profundo que dio el autor al asunto del incesto, cuya prohibición consideraba, no bajo enfoques morales ni biológicos, sino bajo el punto de vista cultural, al apreciar que la mujer es el agente de transmisión cultural entendida ésta como forma de expansión que convenía a los núcleos humanos para “conquistar” a sus vecinos. Rosa destaca al respecto el enriquecimiento genético de la exogamia e Isabel señala las variaciones que recopiló el autor respecto a los motivos de la prohibición del incesto. Pepe destacó al respecto que en el libro que ha leído (Antropología estructural) señala Lèvi-Strauss la permisividad respecto a las relaciones sexuales entre tíos y sobrinos que existía en la Antigua Roma, recordando que fue Claudio quien levantó la interdicción para desposar a su sobrina Agripina. Laly menciona entonces el caso conocido de los Borgia y Pepe que Platón sólo repudiaba el incesto si éste se producía en línea de descendencia directa. Concluye su intervención Luis mencionando que en la Grecia Clásica sólo se rechazaba el incesto madre-hijo, perfectamente documentado en la literatura sobre el complejo de Edipo.

Eugenio enlaza su intervención con el asunto del incesto, tras haber leído sobre ello en las Estructuras elementales del parentesco. Señala que en la argumentación para rechazar la eugenesia como causa de la prohibición de la endogamia, el autor deja entrever la posibilidad contraria, esto es que sea la exogamia lo que debilita la raza, con el consiguiente respaldo a teorías racistas que ello puede conllevar. Al respecto, Isabel cuestiona si era posible que en el interior de las tribus pudiera concretarse un estudio sobre efectos nocivos de la endogamia, y Rosa señala la frecuencia de los motivos económicos, como en el caso de matrimonios de conveniencia; por su parte, Pepe apunta que la teoría evolutiva se basa en la noción de extensión y mestizaje, y que lo contrario sería regresivo. Por último, Eugenio destaca la independencia intelectual del autor y autosuficiencia de su obra, que con posterioridad ha sido poco desarrollada y en ocasiones malinterpretada, llevándole a no reconocer explícitamente su herencia en ramas estructuralistas como las creadas por Lacan o por Althusser.

Pepe ha leído fragmentos de Antropología estructural y destaca algunos sistemas de descendencia, como los de una tribu del norte de Nueva Guinea (Mundugomor) que tiene un sistema matrilineal para los descendientes varones y patrilineal para las mujeres, de manera que hermanos y hermanas pertenecen a distintos árboles genealógicos. Por otro lado, Pepe relata una superstición referente al tiempo de vida de cada ser humano, que se supone determinado de antemano; esto supone que cuando un hombre joven muere en la guerra, sus familiares pueden disponer para beneficio propio del tiempo de vida al que el héroe renunció con su sacrificio.

Mercedes leyó una tesis de Boris Wiserman, Lèvi-Strauss para principiantes, donde sistematiza la obra del autor. Menciona el incesto, con la variante del cruce entre primos, y el totemismo, y destaca que ha comprendido perfectamente el relato de los mitos, pero que después se le escapaba la interpretación; Eugenio comenta que el relato de un mito puede ser suficiente para que el lector se forje su propia interpretación, más o menos acertada, y Luis señala que gracias al análisis de los tótem, comprendemos que hoy en día seguimos volcando sobre ellos nuestra frustración y nuestras esperanzas; ilustra su comentario con el ejemplo de los líderes políticos. Mercedes habla de las estructuras de los mitos, y Luis, al hilo del incesto, menciona el mito de Sigfrido, del Cantar de los Nibelungos, que Wagner interpretó musicalmente de forma muy acertada. También comenta Mercedes una entrevista que se le hace a Lèvi-Strauss a propósito de un texto donde Jacques Derrida le critica: el autor comentó que no lo había leído porque le costaba mucho seguir a Derrida; Luis señala que además de a Derrida, la herencia de Lèvi-Strauss influye a Lyotard, Baudrillard, amén de los ya consabidos Foucault, Barthes, etc, alguno de los cuales veremos este año. Mercedes finaliza su intervención leyendo un breve fragmento sobre el azar entendido como forma de elección humana, accidental, supeditada a las estructuras dadas.

Valentín comenzó su intervención citando al autor: “El mundo empezó sin el hombre y acabará sin él”. Le ha gustado la capacidad de Lévi-Strauss para sacar conclusión de sus observaciones. Destaca su defensa del laicismo y de principios claramente ecologistas (principalmente en Tristes trópicos); critica con especial dureza la religión islámica, de la que rechaza su empeño en eliminar las tradiciones anteriores a su surgimiento. Valentín lee varios aforismos del autor, que se comentan: uno sobre las máscaras africanas usadas por André Breton como ejemplos para el arte contemporáneo, a lo que menciona Isabel la profusión y originalidad de unos dibujos realizados por las mujeres de una tribu, y otro sobre el hecho de que sociedades pre-urbanas tuvieran como precepto saneador dividirse en varios focos al alcanzar determinado crecimiento, a lo que comenta Eugenio que le recuerda al retorno a los ambientes rurales de nuestra época y menciona Luis a propósito la obra más conocida de Fray Antonio de Guevara, Menosprecio de corte y alabanza de aldea. Rosa, a raíz de ello, indica que Lèvi-Strauss alcanzaba tintes humanistas al anteponer por encima del amor propio el respeto a lo ajeno.

Laly ha leído Tristes trópicos y destaca su valor literario y las cualidades narrrativas del autor, en esta descripción de sus experiencias etnológicas. Comenta que alcanzó renombre gracias a este título que ha sido reconocido como una guía de la relación del hombre con el medio natural donde se han visto representadas varias generaciones de jóvenes. Laly califica esta obra de diario de desilusión y señala las influencias de Rousseau y Chateaubriand en su prosa, así como la de Marcel Proust en cuanto a la simbiosis ser humano-entorno. Por último, destaca la preocupación por lo interdisciplinar (incluida la crítica literaria), la validez universal y la no militancia del autor, que sin embargo siembra dudas sobre la superioridad de lo occidental y, sin mentar el colonialismo, describe con objetividad y respeto las distintas culturas indígenas.

Toñi ha leído Mito y significado, según dice por partes. En esta obra, Lèvi-Strauss describe mitos, costumbres y supersticiones, basándose en casos concretos. Toñi cuenta un mito sobre un embarazo de distintos hombres, que representa la transmisión cultural en manos de la mujer; también menciona otras relaciones de parentesco y explicaciones míticas sobre caracteres morfológicos. Le ha resultado algo enrevesado en ocasiones, pero nada que no pudiera superarse con una lectura atenta; en general, me ha gustado.

Sara leyó algún capítulo de las Estructuras elementales del parentesco, en concreto el dedicado al incesto. Destaca que el autor considerara las cuestiones relativas al incesto y a la moral sexual como el límite entre lo humano y la animalidad, aunque cree que existen variados motivos (culturales, económicos,…) que justifican el carácter sagrado en torno al incesto. Indica Sara el hecho resaltado por Lèvi-Strauss de que el hombre ha practicado meticulosamente la endogamia en especies vegetales y animales a las que destinaba su actividad agrícola y ganadera. Finalmente, menciona el análisis que realiza el autor en esta obra acerca de otros autores y teorías que versan sobre los temas que trata, convirtiendo el libro en un compendio de conocimientos sobre la materia hasta la fecha.

Rosa destaca de Lèvi-Strauss que haya estudiado con un afán interdisciplinar que juzga necesario hoy en día para cualquier ciencia social, precisamente porque la intención del estructuralismo es encontrar patrones comunes, una simbología única, un origen similar de mitos y costumbres que finalmente han evolucionado por distintas vías. Rosa lee fragmentos donde se compara al antropólogo con un astrónomo que debe situarse fuera de su campo de estudio, cita como fuentes a Freud, Marx y la ciencia geológica, y menciona que el autor aspira a confeccionar, más allá de un inventario de sociedades, una formulación de esquemas mentales aplicables a todas. A continuación, define la Epistemología Estructuralista como el producto de legislar las estructuras comunes de la naturaleza humana, englobando tanto diferencias como semejanzas; señala en este punto Luis que el estudio de campo de Lèvi-Strauss se limitó a América, que es por tanto una antropología americanista y que gran parte de sus fundamentos vienen determinados por los autores que le influyeron durante su formación (el eterno retorno de Nietzsche, el mito del incesto de Freud). Finaliza Rosa señalando que, a su juicio, el autor trata de encontrar la comprensión del presente a través del estudio del pasado.

María José ha leído Tristes trópicos y lo define como un diario de viajes y un testimonio de la conversión a la etnología del autor. Destaca que Lèvi-Strauss hace buena gala de su formación filosófica, enfrascándose en reflexiones concienzudas que para ella fueron un freno en la lectura fluida y amena de la obra; aún así, no cejó en el empeño y se esforzó por comprender los razonamientos. Señala María José que el autor establece múltiples comparaciones entre las culturas indígenas y sus contemporáneos occidentales, en las cuales éstos no salen muy bien parados; además denuncia el crecimiento desmesurado y la codicia de nuestra sociedad. Por último, María José destaca que, si bien Lèvi-Strauss analiza y critica religiones como el Islam, el Cristianismo y el Budismo, nada menciona acerca del Judaísmo, que era la de sus antepasados.

Seve ha leído Mito y significado. Destaca la leyenda sobre el origen del labio leporino, que ha mencionado Toñi durante su intervención. También recuerda una tradición respecto a la concepción de gemelos, que explica el fenómeno de la gestación múltiple como consecuencia de la mezcla de fluidos, evitable si la mujer permanece quieta, tanto durante al acto como en las horas siguientes. Seve señala que al principio le resultaba una lectura baladí, de temas sin importancia, pero que luego fue encontrando un sentido y le resultó muy interesante.

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