STEPHAN MALLARMÉ / Laly

Para su formación literaria fue fundamental el conocimiento de la poesía de Baudelaire y Poe. En 1886 empieza su poema Herodías, con el cual se proponía crear una poética nueva: pintar, no la cosa, sino el efecto que ésta produce. No fue fácil para Mallarme escribir, pues atendía a su trabajo solo en las alucinantes vigilias nocturnas, entre el ansia de nombrar lo absoluto, y el horror de la página en blanco.

La poesía simbolista nació oficialmente en 1886, y encontró en Mallarme al teórico y a uno de sus exponentes más lúcidos. En el poema “La siesta de un fauno” los símbolos se convierten en el medio de apresar el mundo de los sueños y representar lo absoluto. Se hicieron famosos los “martes literarios” en casa de Mallarmé, entre cuyo público se encontraban André Gide y Paul Valéry, y durante los cuales el poeta ejercía una fascinación particular en los literatos de las nuevas generaciones.

Si la crítica biempensante se mostraba desconfiada, Verlaine no dudaba en ensalzar a Mallarmé como a un maestro, incluyéndolo en su obra “Los poetas malditos”, junto a Rimbaud y a sí mismo. Mallarme murió sin escribir el” libro absoluto” que, desde hacía tiempo prometía a sus discípulos y a sí mismo.

La poesía de Mallarme no aporta respuestas, pero abre una serie infinitamente fecunda de interrogantes. Su influencia en la poesía posterior, francesa y europea, es inmensa: alcanzó a los dadaístas, a los futuristas, a los herméticos, y se extiende hasta los poetas visuales de nuestros días. Todos ellos aprendieron de Mallarmé el uso de los cuerpos tipográficos, los recursos técnicos, y el valor del silencio como caja de resonancia, es decir de los espacios blancos en torno a las palabras escritas. Los poetas visuales han llevado esas consecuencias hasta el punto de reducir la poesía a puro signo, a pura figura, a un mensaje que, en el límite, no permite ya ser leído.

Laly

febrero 2011

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1 comentario

Archivado bajo NUESTRAS EXPRESIONES

Una respuesta a “STEPHAN MALLARMÉ / Laly

  1. Poco conocía a Mallarmé hasta el semestre pasado, su poesía fue una revelación. El sonido del silencio me impactó profundamente, con él aprendí lo que vale el silencio en una narración. Y ciertamente, plantea una y otra vez preguntas que no necesitan una respuesta, si no el viaje para encontrar ésta. ¡Saludos!

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