XXIII Quincena Cultural : recital poético / Centro Municipal de Mayores Juan XXIII, Móstoles (Madrid)

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23 de mayo de 2012: Yasmina Khadra

23 de mayo de 2012: YASMINA KHADRA

Reunidos: Isabel, Laly, Toñi, Maite, María José, Luis, Eugenio, Pilar, Mercedes y Valentín.

Isabel lee algunos datos biográficos extraídos de la Wikipedia: el autor fue hijo de un enfermero oficial del Ejército francés en Argelia, donde él también sirvió y a cuyas órdenes combatió en la Guerra Civil de la colonia; en 1973 escribió su primera novela, que no sería publicada hasta once años después, y el éxito le alcanzó tras publicar, bajo seudónimo femenino (con los nombres de su mujer (señala Pilar que Yasmina Khadra significa “Jardín verde”), Morituri, que logró gran eco internacional y provocó un escándalo cuando se supo que no era obra de una mujer argelina, sino de un oficial del Ejército francés; en su defensa, el autor escribió poco después La impostura de las palabras. Finalmente, Isabel indica que el autor es también polémico por haber elegido el francés como idioma de sus textos, lo que él excusa asegurando que de niño su profesor de árabe le acusaba de hacer mal uso de esta lengua.

Laly ha leído, en francés, Lo que el día debe a la noche, y ha compuesto un texto a propósito de su lectura donde señala que la novela trata de un chico, Jonás, que por la miseria en que nace es enviado por sus padres a vivir con sus tíos, que regentan una farmacia en Orán; allí traba amistad con chicos europeos, con quienes mantiene una relación propia de sus edades hasta que estalla la Guerra Civil y les enfrenta; los europeos han de huir de la localidad y sólo años después se produce un reencuentro teñido de nostalgias. En la novela señala Laly una historia de amor que le ha resultado el típico amorío de novela rosa, que para ella sobraba embutido en un tema más serio que resume en un fragmento de conversación entre el protagonista y un terrateniente francés, después de la guerra: el terrateniente, nieto de colonos, reivindica la tierra que sus antepasados han trabajado y hecho fértil y provechosa, a lo que Jonás opone que antes de que llegaran los colonos, el pueblo nativo al que él pertenece vivía seguro y feliz con lo que tenía; subraya Pilar (quien también ha leído este libro) que en esta conversación se encuentra la esencia de la novela, y que es realmente complicado decantar la razón por alguno de los dos contertulios; al respecto, comenta Toñi que los colonos pondrían la iniciativa y el afán de progreso, pero que los indígenas pusieron la fuerza de su trabajo. A continuación, Laly lee un texto donde evoca su propia experiencia en Casablanca: comenta que ninguna emigración se puede olvidar y recuerda un atentado que se produjo en aquella época; señala que Marruecos fue abandonado por Francia sin mediar un conflicto de la magnitud del que se produjo en Argelia, y para ilustrar las diferencias entre estos dos países menciona la economía de pequeñas granjas de explotación familiar que predomina en Argelia, similar a la del levante español, y la cual se hace notar al final de la novela, cuando colonos con pequeñas propiedades pagan los abusos comentidos por los terratenientes. María José recuerda la llegada al poder de los islamistas allá por los años noventa, y al hilo indica Luis que en vísperas de la Guerra Civil hubo encuestas sobre las elecciones que daban por vencedores a los islamistas, y que a raíz de esto se dijo que algunos atentados que habían precedido al conflicto fueron responsabilidad de grupos paramilitares, cuya intención fue desestabilizar el país. Finalmente, Laly comenta que el autor le ha gustado, pero que le ha parecido un poco tendencioso, pues defiende lo suyo a ultranza.

Toñi ha leído El atentado, que trata de un médico de Tel-Avi que tras un atentado descubre que éste ha sido provocado por su propia mujer; a raíz de ello, el protagonista, que no se puede explicarse lo ocurrido, vuelve a Jerusalén para intentar averiguar los motivos que impulsaron a su mujer a inmolarse y, una vez que se entera de que ella vivía bien pero no podía ignorar que su pueblo sufría, se pregunta por qué su mujer no le confió esta inquietud; al final se produce un nuevo atentado, que Toñi considera que es el mismo que al comienzo, la misma explosión y el mismo llanto infantil: el comienzo del libro es en realidad el final, concluye Toñi, quien finalmente destaca la relación que tiene el médico con una enfermera que fue su compañera de estudios y le sirve de apoyo para superar su tragedia.

Maite también ha leído El atentado, que dice que pertenece a una trilogía que se completa con Las golondrinas de Kabul y Las sirenas de Bagdad, que tratan el mismo tema pero en diferentes lugares; describe el fanatismo que se apodera de una persona hasta llevarla al terrorismo suicida, y también su entorno. En El atentado, el protagonista regresa a sus raíces -Jerusalén- para saber qué ha ocurrido; tiene una idea muy concreta del progreso dentro de la escala social, pues él es de origen humilde y aún así ha logrado ser médico, trabajar en un gran hospital y vivir en una zona residencial de la capital -por otro lado, considera que ha hecho feliz a su mujer, a quien ha dado todo cuanto considera que puede desear-; cuando se produce el atentado, él cree que ella se encuentra en Belén con su abuela, y tras el mismo sólo recibe la ayuda de la enfermera (que mencionó Toñi), pues sus compañeros le desplazan; él piensa que un primo influyó en su mujer, y cree que entre ambos había una relación amorosa: esa especie de celos (comenta Maite que no son exactamente celos, porque lo que al médico angustia es lo que pudo él haber hecho mal) llegan a amargarle más que la propia muerte de ella -Toñi indica que su rabia viene producida por cierto complejo de inferioridad-; hasta el final de la novela no se aclara la relación que unía a la mujer con el primo, y cuando en el pueblo le convencen de que eran motivos políticos, se serena y comienza a evocar sus raíces, hasta que otro familiar provoca un nuevo atentado y la policía, como represalia, destruye la casa. Isabel indica que la novela narra la lucha política e indaga las causas del terrorismo, aunque Maite subraya que el protagonista no se interesa en ningún momento por lo que está ocurriendo, y que lo único que muestra es la presencia del fanatismo como motivo principal que empuja a las personas a cometer atentados suicidas; comenta Eugenio que el protagonista también es una especie de fanático por el éxito económico en la vida, ya que esto le impidió percibir las preocupaciones de su mujer por lo que está viviendo su pueblo. Luis indica que nada de cuanto es humano nos puede resultar ajeno, y pone como ejemplo cuando alguien se lleva las manos a la cabeza ante una atrocidad y la califica de “inhumana”: dice Luis que, en efecto, es una atrocidad, pero no hay que olvidar que fue cometida por seres humanos. Por último, Pilar recuerda la respuesta sangrienta de Estados Unidos tras los atentados del Once de Septiembre.

María José ha leído La parte del muerto, que es una novela policíaca con todos sus ingredientes: una mujer fatal, un policía bueno, un asesino en serie, un enamoramiento del policía por la mujer fatal, quien a su vez es amante de un jefecillo ambicioso, y un comisario que cree ciegamente en su subordinado. La trama se teje en torno a una conspiración hacia el jefecillo, y el texto denuncia la corrupción de los cabecillas de la independencia argelina, que María José compara con los caciques españoles tras nuestra Guerra Civil. Respecto al estilo narrativo, señala María José que se lee fluido.

Luis dice que Khadra es básicamente un autor de novela negra que, por requerimiento de sus editores y bajo fines comerciales, escribe novelas de temas candentes, lo que no parece gustarle mucho ya que en ocasiones toca cuestiones demasiado polémicas que a él mismo implican, por su pasado en el Ejército: dice Luis que a veces le han preguntado sobre su participación en los montajes paramilitares que mencionó más arriba. Comenta que es una literatura sencilla, sin giros lingüísticos ni triquiñuelas de ningún tipo, y habla de la Semana Negra de Gijón, que dirige Paco Ignacio Taibo y donde recuerda Pilar que el autor ha estado invitado. Acerca del fanatismo religioso, dice Luis que las propias religiones lo rechazan, pero que son los hombres quienes en su práctica las contaminan; Mercedes indica que el autor asegura que, al denunciar su situación oprimida, las mujeres sacaron a la luz pública las atrocidades del integrismo, y se pregunta si Khadra ha tenido intención de dar a conocer con sus novelas distintos asuntos de actualidad, a lo que Luis responde que en su opinión sólo hay interés comercial, y finaliza asegurando que no le gusta la novela negra, y que, de leerla, sólo serían clásicos del género, como Chandler o Hammett.

Eugenio comenta que el fanatismo, religioso o del tipo que sea, sólo es capaz de atentar o perjudicar de alguna forma a un colectivo, cuando cuenta con una infraestructura y recursos de los cuales los pueblos supuestamente fanáticos no disponen ni por asomo, que tras ese fanatismo que tanto se denuncia sólo hay una forma de manipular a la gente por parte de minorías que persiguen intereses propios, oligarquías de la misma naturaleza que las que nos gobiernan a nosotros; al respecto, algo que ha evocado cuando Luis comentó las sospechas que se ciernen sobre la actuación del Ejército francés en los supuestos atentados integristas que precedieron a la Guerra de Argelia, dice que en la actualidad hay un caso evidente de manipulación por ambas partes, en Siria, donde la prensa occidental acusa al presidente de estar masacrando a su población, mientras medios de comunicación afines a Rusia hablan de la responsabilidad terrorista de un Al Qaeda organizado por EE UU desde Libia. Acerca de la polémica desatada al darse a conocer quién se escondía tras el seudónimo de Khadra, Eugenio opina que estas situaciones no darían lugar a ningún tipo de polémica si fuéramos conscientes de que las novelas, y la literatura en general, son ficciones cuyo parecido con la realidad es sólo aparente; por el conrario, se encuentra generalizada la creencia de que la novela testimonial, por ejemplo, o la histórica, describen hechos reales que el autor denuncia o sobre los cuales expone su propia tesis.

Pilar ha leído Lo que el día debe a la noche, y reflexionando sobre el título, opina que lo que el día debe a la noche son los sueños no cumplido; Laly, que ha leído el mismo libro, cree que la noche es la guerra y el día sus consecuencias. Dice Pilar que, entre las desgracias de la guerra, se da una historia de amor imposible entre Jonás, el protagonista, musulmán, y una francesa, Emili, a quien él abandona sin dar explicaciones -Laly indica que se había acostado con la madre de ella, y que por eso pensaba que podía haber incesto-; con el tiempo ella muere y él, avisado por un hijo de la difunta, regresa a llevar a su tumba unos pétalos secos que habían metido en un libro en tiempos de su relación. Finalmente, Pilar menciona una escena de despedida en el aeropuerto, que para Laly marca de nostalgia la novela, y el paralelismo que ha encontrado con Doctor Zhivago, ya que, al igual que en la novela de Pasternak, se revive una historia de amor en medio de innumerables desgracias.

Mercedes ha leído Morituri, que es el primer título de la Trilogía de Argel, el primero que escribió bajo seudónimo y el más importante. Se desarrolla en la época del integrismo incipiente, que a Mercedes le ha recordado cuando en España estaba ETA en plena actividad; el protagonista trata de averiguar una trama político-financiera, lo que le provocará amenazas de muerte y costará la vida a su hija; tiene muchos personajes, lo que en algún momento produce cierta confusión. A Mercedes no le gustado; considera que exige conocer determinadas circunstancias previamente y, por otro lado, como novela policíaca le ha parecido algo simple.

Valentín ha tomado varios datos de Internet, por ejemplo que Alianza Editorial publicó Lo que sueñan los lobos sin saber que Yasmina Khadra era un hombre. El autor no está arrepentido de su pasado militar, aunque confiesa no haberlo superado; también afirma que las crisis políticas se producen por el desconocimiento de los colectivos que no saben disociar los gobiernos y sus pueblos. Sobre la Guerra Civil argelina, Valentín ha encontrado una cifra de víctimas mortales, doscientas mil, y recuerda la famosa fotografía de un bebé; preguntado el autor si la Democracia es la solución a los problemas de los países árabes, responde que existen muchos conflictos de intereses, y que todos los pueblos deberían unirse para hacerles frente; y acerca de la caída en el terrorismo de muchos jóvenes normales, señala que la participación en actos terroristas no indica tanto una patología en la persona como una consecuencia sobre ella de la opresión y la frustración que genera el sistema. También hace Khadra referencia al doble rasero empleado por Occidente a la hora de juzgar a los países árabes, sobre todo cuando utiliza las propias convenciones culturales para establecer lo que después considera “valores universales”. Finalmente, respecto a los regímenes corruptos que degeneran la sociedad que los sufre, el autor indica que la labor del Estado es la de proteger a sus ciudadanos, y no la de generar impunidad para sus mandatarios; subraya que esto es caldo de cultivo ideal para el integrismo.

 

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Michel Houellebecq (1958-)

EL AUTOR

Michel Houellebecq en Wikipedia

Los amigos de Michel Houellebecq

Ennemis publics : Michel Houellebecq & Bernard-Henri Lévy en Lecturas

El chivo expiatorio por Juan Francisco Ferré

SU OBRA

Último bastión contra el liberalismo / Michel Houellebecq en Literatura & Traducciones

Comedia metropolitana / Michel Houellebecq en Ignoria

La larga ruta de Clifden / Michel Houellebecq en Otra iglesia es imposible

Reseña de Ampliación del campo de batalla / Michel Houellebecq en El lamento de Portnoy

Reseña de Intervenciones / Michel Houellebecq en Das Bücherregal

SU ÚLTIMA NOVELA: Premio Goncourt 2010

Reseña de El Mapa y el Territorio / Michel Houellebecq en Librería del Burgo

Reseña de El Mapa y el Territorio / Michel Houellebecq en El pez volador

Reseña de El Mapa y el Territorio / Michel Houellebecq en Bolmangani

Reseña de El Mapa y el Territorio / Michel Houellebecq en Libro-génica

Reseña de El Mapa y el Territorio / Michel Houellebecq en Eugenio Sánchez Bravo

Reseña de El Mapa y el Territorio / Michel Houellebecq en Rafael Suárez Plácido

Reseña de El Mapa y el Territorio / Michel Houellebecq en Ojos de papel

Reseña de El Mapa y el Territorio / Michel Houellebecq en Página 12

Reseña de El Mapa y el Territorio / Michel Houellebecq en El Cultural

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16 de mayo de 2012: ANDRÉ COMTE-SPONVILLE


Reunidos: Isabel, Toñi, Rosa, Sara, Maite, Valentín, Luis, Eugenio, Pilar y Mercedes.

Isabel lee datos biográficos tomados de la Wikipedia, donde no ha encontrado mucha información; subraya que el autor es considerado un filósofo materialista, racionalista y humanista. También ha buscado algún audiovisual donde apareciera, pero no ha encontrado ninguno que estuviera subtitulado en español.

Sara ha leído La felicidad desesperadamente y lo recomienda, pues es corto y sencillo. Defiende la tesis de que el objetivo de la vida es alcanzar la felicidad, para lo cual considera la sabiduría como medio más adecuado; Sara comenta que es una invitación a vivir, y menciona que en un comentario encontrado en Internet, un chico dice que este libro le “cambió la vida” (Rosa le pregunta a Sara si a ella le ha cambiado también la vida, pero Sara niega y asegura que para ella no ha sido para tanto). El autor apuesta por habitar el presente, y para reforzar esta postura cita a Pascal, quien afirmaba que el ser humano perdía demasiado tiempo pensando en el futuro; señala Pilar que esto es algo que nos impide vivir en plenitud. Comte-Sponville también hace continuas referencias a Epicuro, y critica el carácter consumista* de nuestra sociedad. Menciona el autor a Malraux (Luis recuerda que Malraux fue militante del Partido Comunista, combatiente por la II República Española durante la Guerra Civil y ministro de Cultura en la Francia del general De Gaulle), a propósito de una anécdota según la cual Malraux habría entrevistado a un viejo cura confesor que le dijo que después de años de oficio había llegado a dos conclusiones: que la gente es mucho más desgraciada de lo que aparenta y que no existen grandes personas. Por último, indica Sara que ella considera que cada uno opina y aprende según sus propia experiencias

Maite ha leído Filosofía: qué es y cómo se practica, que es un libro sobre filosofía muy condensado, dividido por ámbitos y épocas, con explicación de las distintas corrientes surgidas a lo largo de la Historia. Su estilo lo considera Maite diferente al de Lévy, más serio y profundo; dice que recoge muchas ideas y las traslada a un lenguaje asequible, y aunque al principio le ha resultado pesado porque cita muchos autores, después le cogió el gusto y lo ha disfrutado. También ha leído, a través de Internet, una entrevista publicada por El Mundo. La conclusión de Maite es que la filosofía de Comte-Sponville te enseña a pensar y tiene como objeto principal la sabiduría práctica; pregunta Isabel a Maite si lo que ha leído le ha hecho pensar y Maite responde que más bien le ha ayudado a conocer, a reconocer que los deseos deben ser realistas para alcanzarse y que la vida hay que tratar de disfrutarla en la medida de nuestras posibilidades.

Valentín comenta que Comte-Sponville ha debido sufrir mucho durante su vida, pues su madre se suicidó y se le murió una hija de apenas seis meses de edad. Acerca de la idea de que la filosofía sirve para alcanzar la felicidad, en una entrevista asegura el autor que la filosofía ayuda a alcanzarla porque permite mantener la mente abierta a hacerse preguntas; sobre la disyuntiva derivada de un texto del Eclesiastés sobre si la auténtica felicidad se deriva del saber o de la ignorancia, Comte-Sponville aboga por el descubrimiento de la verdad como fuente de los estados de dicha, y añade que la sabiduría es un acercamiento a las preocupaciones cotidianas, las más humanas, que desembocan en un sentimiento de amor hacia la Humanidad; pero al tiempo limita esta sed de conocimiento citando a Montaigne, quien aseguró que la sabiduría excesiva es una especie de locura. El autor se define como “liberalista de izquierdas” (que Luis considera una hipérbole, una entelequia con la que juega el autor tras haber abandonado la actividad política de su juventud); a propósito de ello, Valentín menciona un título de Comte-Sponville, El Capitalismo, ¿es moral?, sobre cuyo título comenta que el autor no considera el Capitalismo como algo moral o inmoral, sino amoral (indica Luis que el argumento del autor es que el Capitalismo no es más que una interpretación particular de una ciencia -la Economía-, y que por tanto carece de la cualidad moral), ya que la moralidad es una virtud o defecto de lo humano, y que existen al margen del sistema económico imperante. En una entrevista editada por La Vanguardia, el autor dice vivir en una sociedad desorientada sujeta a la insatisfacción, y saca a colación temas particulares como la posibilidad de que dos homosexuales tengan hijos, la eutanasia o las relaciones entre hombre y mujer: este último suscita un encendido debate sobre la posibilidad de que exista amistad dentro del matrimonio. También analiza el autor, en otras declaraciones aportadas por Valentín, el fenómeno single, que está tan en boga y que, según explica Maite, se entiende como la voluntad de personas sin pareja de construir su vida sólo en base a sí mismas; por otro lado, Comte-Sponville hace referencia a la herencia cultural, señalando que no le da importancia a haber sido francés o alemán, que esto es sólo un accidente y que lo realmente importante es que cada uno sepamos respetar y ser fieles a la cultura recibida. Finalmente, Valentín menciona unas réplicas realizadas por el autor durante una conferencia dada en Barcelona, donde Comte-Sponville asegura que la actual crisis de crecimiento económico no es motivo para renunciar al progreso social.

Luis destaca diversas obras del autor, como Invitación a la filosofía, el Diccionario filosófico que escribió inspirado por Voltaire y el Tratado de la desesperanza y la felicidad, en uno de cuyos apartados analiza el Mito de Ícaro: la desesperanza es el principio regulador de nuestro comportamiento, ya que es una fuerza arrolladora y más tangible que la esperanza, cuyas bases son débiles y apenas se sustentan. Sobre las distintas opiniones vertidas en entrevistas que nos ha transmitido Valentín, comenta Luis que es mejor leer al autor en sus obras, ya que en las entrevistas se vierten conclusiones a vuela pluma, sin solidez. Acerca de la mencionada conferencia en Barcelona, cuenta Luis que fue multitudinaria y sorprendió a todos por su carácter populoso. Finalmente, acerca de la sabiduría que el autor divulga como medio hacia la felicidad, Luis indica que los malvados también pueden ser felices, como postuló Kant.

Eugenio destaca al autor como un divulgador de la filosofía de Epicuro, que ha sido muy denostada a lo largo de la Historia, principalmente por los idealistas; ve en las obras de Comte-Sponville una semilla de los libros llamados “de autoayuda”, en los cuales se predican también esas fórmulas epicúreas para alcanzar la felicidad, pero sin mencionar al filósofo griego. Respecto al libro que ha leído, Lucrecio, la miel y la absenta, Eugenio comenta que es un análisis de la obra del poeta latino Lucrecio Caro, De rerum natura, quien a su vez fue divulgador de Epicuro seis siglos después de éste; señala que es una visión poética del materialismo, y de esa especie de ateísmo que defendían los clásicos según el cual los dioses podrían existir o no, pero en todo caso jamás se ocuparían de los asuntos de los mortales. Finalmente menciona El alma del ateísmo como una innovadora obra del autor en la cual trata de definir una espiritualidad para el ateísmo, bajo el convencimiento de que negar la existencia de Dios no implica negar la posibilidad de existencia del alma.

Pilar ha leído La feliz desesperanza, basada en unas conversaciones que sostuvo el autor a principios de los noventa; le ha gustado su contenido y el estilo lo ha encontrado sencillo. Destaca Pilar las observaciones de Comte-Sponville sobre la religión, de la cual dice que se fundamenta en la ilusión de pensar que aquello en lo que creemos es lo verdadero; afirma el autor que los pueblos necesitan cierta espiritualidad, y que él mismo se ha mantenido fiel a la esencia del cristianismo, pero que ello no implica creer en una religión. En otra entrevista de 2008 acerca de la moral, Comte-Sponville afirma que la moral es a la civilización lo que son los genes a la biología, y que por ello no es necesario creer en Dios para estar ligado a determinados valores morales; el autor defiende la bondad del ateísmo, y afirma que se puede ser bueno sin necesidad de creer en Dios. En referencia concreta a la Iglesia, Pilar asegura que esta institución ha hecho de la religión un sistema adecuado a sus intereses, para lo cual no ha dudado en utilizar la coacción, y lo prueba exponiendo una experiencia personal; Sara indica que para fomentar las creencias se aprovecha el desamparo que la propia vida nos da, y Rosa señala que de ello se ha abusado mucho.

Mercedes ha leído Invitación a la filosofía, que son una serie de reflexiones sobre diversos enfoques filosóficos; le ha parecido algo complicado, principalmente por las constantes citas que utiliza el autor, y que hacen referencia a otros filósofos entre los que destacan Montaigne, Kant, Epicuro y Spinoza. Mercedes ha echado en falta un conocimiento más profundo por su parte de algunas corrientes filosóficas, aunque reconoce que la filosofía no termina de despertar su interés; Maite recuerda que, no obstante, Comte-Sponville desarrolla de manera sencilla la exposición de cada idea central.

Isabel ha leído La feliz desesperanza, que le ha gustado porque en sus reflexiones ha encontrado una lógica muy cercana a la propia; comenta que siempre resulta gratificante encontrar escrita una reflexión que tú te habías hecho con anterioridad sin alcanzar a darle forma. Sobre la temática religiosa, indica Isabel que la motivación principal que aportan las religiones a las personas es la ilusión por no morir, y que lo peor de ellas es la mala práctica que algunas personas que las representan han llevado a cabo en momentos determinados de la Historia; asegura Pilar al respecto que por esas malas prácticas que menciona Isabel, ella dejó de creer.

Toñi opina que en los libros de Comte-Sponville hay mucha filosofía, tanta como todos nosotros tenemos presente en cada momento, pero que la cuestión principal es cómo esa filosofía ha de ser llevada a la práctica, pues en este paso solemos fallar. Acerca de lo indicado por Isabel al comentar que la desesperanza viene muchas veces determinada por una esperanza poco realista, Toñi señala que, en efecto, querer lo imposible aumenta la posibilidad de tener decepciones, pero que nunca hay que perder las ganas en crearse ilusiones.

Rosa ha leído algunos fragmentos de La felicidad desesperadamente, y considera que el autor transmite la idea de que el amor a la vida puede bastar para ser feliz; también ha estado ojeando por Internet, y su conclusión es que el autor como filósofo no aporta nada nuevo, pues se basa en pensadores clásicos de quienes ha tratado de transmitir el pensamiento en un lenguaje más sencillo, con intención de que sea aplicado a la vida cotidiana.

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* indica Eugenio que lo que comúnmente entendemos por materialista, como afán por el consumo o querencia por lo material, no es el auténtico significado de esta palabra, ya que el materialismo designa la creencia en que la base de la naturaleza es la materia, en oposición al espíritu y de la cual éste no es algo ajeno -y mucho menos superior- sino su derivación más sutil; apunta Luis que enfrentadas a las filosofías materialistas se encuentran el idealismo clásico -de origen platónico, pero firmemente consolidado por Aristóteles- y el tomismo escolástico, y añade que según el materialismo todo se compone de átomos en continuo movimiento a través del vacío, sujetos a una ligera desviación  en su caída constante, que llaman clinamen y es lo que propicia que exista el cambio; para evitar esta confusión en referencia al uso del término “materialista”, Eugenio propone que en vez calificar como tales a quienes muestran preferencia por los bienes de consumo o por lo material, se les llame, por ejemplo, consumistas

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Yasmina Khadra (1955-)

 

EL AUTOR

Yasmina Khadra en Wikipedia

Página oficial de Yasmina Khadra (en francés)

Entrevista de Juan Manuel Villalobos a Yasmina Khadra en Letras Libres

Sinfonía argelina / Ignacio Cembrero en El País

Yasmina Khadra e Ingrid Betancourt en El hilo de Ariadna

¿Qué lleva a un hombre a firmar su obra con un seudónimo femenino? en El Correo

 

SU OBRA

Reseña sobre El atentado / Yasmina Khadra en Lugares con encanto y más

Reseña sobre El atentado / Yasmina Khadra en Literaturas

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9 de mayo de 2012: BERNARD-HENRI LÉVY

Reunidos Isabel, Sara, Maite, María José, Luis, Eugenio, Pilar y Mercedes.

Isabel lee algunos datos biográficos del autor; por ejemplo, que es conocido por las siglas de su nombre (BHL), que desciende de judíos sefardíes (compara Luis la cultura de los sefardíes con la de los yiddish), que tuvo como profesores a Althusser y a Derrida y que fue miembro fundador de los nouveaux philosophes (nuevos filósofos) franceses, críticos con las ideas de la izquierda radical surgida del mayo del 68; se dice defensor de la libertad de pensamiento, presume de ir a contracorriente y su intención de abordar una interpretación bíblica (exégesis) lo sitúa próximo a Levinas. Isabel cuenta que ha visto una entrevista que le hizo Jesús Quintero en su nuevo programa Veintiún minutos de Canal Sur, en septiembre de 2011, donde el autor dice mantener su amistad con los políticos hasta que éstos llegan al poder; por otro lado, Isabel destaca que Lévy identifica Libertad con Cualidad.

Luis lee todos los fines de semana la columna que el autor firma en El País, y dice que le gusta su estilo depurado pero que en ocasiones le desagrada su contenido. Lo califica de antirreaccionario y lo considera muy influido por Althusser, de quien cuenta que consideraba que la obra cumbre de Marx, El Capital, debía leerse dejando el tomo primero para el final, y también que se volvió loco hasta el punto de asesinar a su mujer; por otro lado, señala Luis que Lévy tomó de su otro maestro, Derrida, el deconstructivismo como método. Luis considera que el autor es comunicador más que filósofo, y señala su amistad con pensadores “de derechas” como Glucksman (cuyos artículos de opinión también son publicados en España por El País), en oposición a pensadores “de izquierdas” como Comte-Sponville y Onfray; también hace mención al recientemente fallecido Hitchens (quien, defendiendo el ateísmo, ha apoyado la política internacional de Bush hijo) y al pensador italiano Vattimo, que dice Luis que es, de los pensadores conservadores europeos, el más interesante. A continuación menciona la novela ¿Quién mató a Daniel Pearl?, que es una crónica sobre el asesinato de un periodista judío en un país árabe; comenta María José al respecto que ella ha leído en Internet que Lévy se inventó la noticia. Concluye Luis señalando, respecto a las relaciones de Francia con los países árabes, el autor se ha manifestado favorable a una mayor independencia política de éstos respecto a Occidente.

Eugenio leyó hace mucho tiempo El diablo en la cabeza, novela de la que sólo recuerda que su protagonista es un francés argelino que se ve envuelto en una trama terrorista; también ha leído parte de las conversaciones del autor con Houellebecq (Enemigos públicos, del cual comenta Luis que también lo abandonó a la mitad), que le ha resultado poco interesante, pues en esta relación epistolar que se desarrolla entre los dos escritores no ha encontrado argumentos que le llamaran la atención. Respecto a las ideas neoliberales que defiende el autor, Eugenio se confiesa poco partidario, porque habiendo compartido los principios del liberalismo clásico que defienden la iniciativa individual como eje del progreso y la prosperidad social, la práctica actual de estas ideas está contaminada por el carácter hereditario de los cargos de dirección y decisión; comenta al respecto Sara que cada vez es más frecuente la falta de profesionalidad en cualquier puesto de responsabilidad, donde prima por encima de todo la herencia y el oportunismo. Por último, Eugenio se muestra contrario a la imagen mediática del autor, que le ha resultado muy similar a la que ofrece Vargas-Llosa en el ámbito hispanoparlante.

Pilar comenta que, aparte de parecerle un hombre muy guapo y elegante, le ha resultado excesivamente mediático, muy dado a la televisión y al famoseo; también dice que es muy rico y que ha heredado la fortuna de su padre; comenta María José que el autor ha participado en series de televisión y escrito guiones para este medio. Ha leído Pilar un artículo escrito por un periodista de El Mundo donde se le critica por ser un simple provocador; comenta que, en efecto, a sí mismo se califica como “filósofo chic” y realmente su aspecto es el de un dandy. Pilar no ha leído nada de Lévy (buscó en la biblioteca y no encontró; comenta Maite que en La Casa del Libro tampoco hay nada disponible). Se define defensor de la dignidad y participa en acciones de ayuda humanitaria, lo que no sabe Pilar es si esta actividad es fruto de una concienciación social o forma parte de su estrategia de lucimiento personal; se pregunta entonces si será incompatible ser rico con ser solidario. Finalmente, comenta una entrevista en la cual al ser preguntado si se considera un provocador, Lévy responde que cuando uno intenta decir la verdad, es imposible no serlo; como ejemplo de ello, en estos tiempos en los que el sistema de producción chino se señala como ejemplo de eficacia, el autor indica que China no puede ser referencia para la economía occidental, pues parte de nuestras dificultades actuales vienen determinadas por las políticas de aquella potencia.

Mercedes ha empezado a leer American vértigo, que es una crónica de viaje por Estados Unidos en la cual el autor sigue los pasos de La democracia en América de Tocqueville, miembro de la nobleza francesa que en el siglo XIX escribió esta obra clave del pensamiento político francés; menciona Mercedes algunos parajes, como su recorrido por la ciudad de Buffalo, su visita a una cárcel o la desolación que encontró en la otrora gran urbe de la industria automovilística que fue Detroit. Sin embargo, a Mercedes no le ha gustado, dice que el autor divaga mucho y que en un momento determinado decayó la lectura y la abandonó. Finalmente, señala que ha sido corresponsal de guerra en Bangladesh, y Luis señala que también en Sarajevo.

Sara ha subrayado dos títulos de Lévy: El diablo en la cabeza y Un cadáver caído de espaldas (indica Luis que también es muy relevante Los últimos días de Charles Baudelaire); sobre el segundo título, comenta Sara que el autor se muestra muy ambiguo, ya que se declara de izquierdas al tiempo que apoya a Sarkozy; comenta Maite que en cuanto a ideas económicas, Lévy es de derechas; indica Sara que quizá sea así, y como empresario mantiene una ideología de derechas mientras como filósofo “chic” se considera de izquierdas. Sara recuerda la polémica que ha mantenido recientemente con Günter Grass a propósitos de Israel (Luis argumenta que Lévy se posiciona con la causa judía, y que por ello evoca siempre el caso Dreyfus), y también evoca la que le mantuvo en activo durante la plena actualidad del caso del director de FMI acusado de violar a una camarera.

Maite no ha podido leer nada del autor, y de los datos recogidos ha concluido que la vida le va muy bien (aunque detalles sobre la misma no ha encontrado; recuerda Pilar que su padrino fue Mitterrand y Luis, que es amigo de Juan Luis Cebrián) y se puede permitir ser ambiguo y cometer las contradicciones que le interesan. Sobre su filosofía, señala Maite que para apoyar sus tesis remitió a un filósofo antikantiano que al parecer no existió, e indica Pilar que lo inventó adrede. Por último, Maite hace mención a la mercadotecnia que rodea a “BHL” (subrayando que se ha visto muy perjudicado por el mencionado caso del “filósofo inexistente”) y hace mención a una entrevista en el diario La Nación, donde analiza la actualidad de la izquierda mundial y su falta de horizontes.

María José lee un texto donde hace referencia a información sobre mediación del autor en la intervención militar francesa en Libia, en la que participó bajo su máscara de intelectual comprometido, y a continuación califica de entramado mediático la estructura que Lévy utiliza para promocionarse, al que también llama red mafiosa de edición y medios de comunicación; indica que ha sido comparado con Malraux, pero que el tipo de intelectual comprometido que reivindica (nacido con el Zola de Yo acuso) está en declive, y lo corrobora señalando que las ventas de Onfray han superado a las suyas, lo que le ha hecho cargar contra el libro que aquél ha publicado sobre Freud (Luis indica que Onfray entrará al trapo de esta polémica o no, pues se puede permitir ignorar a Lévy). Por último, María José ha encontrado el anuncio de un próximo libro del autor acerca de Sarkozy.

 

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André Comte-Sponville (1952-)

SU VIDA

André Comte-Sponville en Wikipedia

Entrevista de Núria Escur a André Comte-Sponville en La Vanguardia

Entrevista de Elena Pita a André Comte-Sponville en El Mundo

SU OBRA

Reseña de El amor, la soledad / André Comte-Sponville en Hasta el día que me vaya

Reseña de La filosofía, Qué es y cómo se practica / André Comte-Sponville en Papelería la Plaza

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